Feliz Navidad: estás despedido

Acoso laboral en el Gobierno de Hidalgo: Abuso de poder contra los trabajadores del Estado

– Constantemente, al interior de las dependencias del gobierno del estado, se están presentado casos donde las víctimas son objeto de una campaña de acoso físico y psicológico, con tal de provocar su renuncia y poner en su lugar a otra persona que satisfaga el capricho de su superior. En estas fiestas decembrinas, cuando la psicología señala que se es emocionalmente más vulnerable, el también llamado “mobbing» causa mayor impacto psicológico en las víctimas.

Por: Luis Alberto Rodríguez / Desde Abajo

Pachuca, Hgo. México. Al interior de varias oficinas de dependencias gubernamentales, existen actitudes de discriminación y violencia hacia el personal laboral por parte de sus superiores, motivadas por intereses económicos y/o políticos que se fundan en la intención de provocar la renuncia de los acosados con el afán de poner en su puesto a alguien “cómodo» o “cercano» a quien ostenta un cargo de dirección.

Dicha clase de acoso laboral, comúnmente conocida como “mobbing», desata al interior del gobierno del Estado de Hidalgo una serie de inconformidades a causa de la afectación emocional de la víctima, en contraste con la impunidad del directivo. Este fenómeno es una creciente violación a los derechos humanos en la presente administración, según se ve en los reportes de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Hidalgo (CDHEH) la cual, pese a no contemplar asuntos laborales dentro de su competencia, informa que hasta el mes de octubre había realizado un promedio de 35 “orientaciones» por casos de acoso laboral, teniendo un promedio de 3 a 4 quejas al mes sobre ese asunto.

De acuerdo con la teoría psicoanalítica, en las fiestas navideñas el inconsciente humano (para el cual no existe el tiempo) regresa a la infancia y cualquier emoción experimentada en esta fecha, ya sea buena o mala, es vivida con mucha mayor intensidad que en otra época. Por tal motivo, el acoso laboral efectuado en este tiempo resulta mucho más demoledor para la víctima.

El siguiente, es el testimonio de una víctima del denominado “mobbing» al interior de una dependencia del gobierno de Miguel Osorio Chong, a quien este reportero concedió la calidad de fuente protegida, asistida por el decreto legislativo federal correspondiente al secreto profesional de los periodistas.

“Una lenta y silenciosa alternativa al despido»

En su denuncia, la testimonial explica: “El acoso laboral es un término que no se encontraba en mi universo personal, nunca lo había vivido y realmente desconocía si existía. Pero un buen día, se da una situación que al inicio pensé que sólo era un desaguisado. Después creí que estaba de mal humor. Después efectivamente me convencí de que yo estaba mal y finalmente me sentí anulada, incapaz de poder hilar una línea de algún texto. Poco a poco el equipo de trabajo se alejó de mí.

“En este proceso que fue realmente doloroso, se dio la lucha interna de irme pero, si me iba, ¿después cómo sobrevivía económicamente si no hay empleos? Busqué ayuda y finalmente se abrió una posibilidad, me darían mi cambio, pero no se sabía ni cuándo, ni dónde. Mientras decidí quedarme, pagando las consecuencias que esto significaba».

La entrevistada relata que fue relegada al aislamiento laboral “sin que se me dirigiera la palabra o se me diera alguna instrucción y con alguien más ejerciendo las funciones que comúnmente yo desempeñaba».

Ante ello, explica, “me senté a esperar en mi oficina el cambio o lo que sucediera; aislada, ignorada y con depresión, pensaba cada día que efectivamente yo motivé esto que me está pasando».

“Pero en ese estar ignorada, en ese estar sin recibir instrucciones sobre qué hacer, empecé a revisar los trabajos que me habían regresado muchas veces y empecé a modificarlos o agregar información, con la finalidad de que, cuando al fin me dieran alguna instrucción o me dirigieran la palabra, pudiera entregar estos trabajos con mayores elementos. Me puse a leer e informarme sobre los temas que, según me decían quienes me acosaban, ‘tenía mucha carencia’ o ‘desconocía’».

Tras leer acerca de lo que significaba y cómo operaba el “mobbing», la víctima relata que reparó en que todo aquello es “un plan elaborado, que no era por mi persona», sino porque su superior quería el lugar que estaba ocupando “para dárselo a otra persona, por lo que se decidió provocar actitudes y conductas con el equipo de trabajo que me obligaran a presentar mi renuncia».

La víctima relata que sus superiores y personal de trabajo a sus órdenes comenzaron a insultarla y a presionarla verbalmente: “‘Te faltan calzones para irte de aquí’ me decían, entre otras cosas. Llegó un momento en que me lo creí» (…) “Sin embargo, después de leer qué era ‘mobbing’, encontré una respuesta y consideré necesario (decir) esto y difundirlo para que otros y otras que estuvieran en una situación similar no se sintieran como yo: culpables de lo que no es su culpa y motivar de alguna manera que se pueda legislar sobre este tema en Hidalgo y castigar a los y las jefas que ejerzan este tipo de conductas causando daños psicológicos en las personas que lo sufrimos».

Explica que, para entender el término de mobbing, leyó varios artículos sobre el tema, “pero el que consideré se acercaba más a mi realidad es el que a continuación describo: ‘el continuado y deliberado maltrato verbal y modal que recibe un/una trabajadora por parte de otro/a u otros/as, que se comportan con él cruelmente, con el objeto de lograr su aniquilación o destrucción psicológica y obtener su salida de la organización, a través de diferentes procedimientos ilegales, ilícitos, o ajenos a un trato respetuoso o humanitario y que atentan contra la dignidad del/a trabajador/a’.

“Según entendí, el objetivo principal al practicar el mobbing era ‘intimidarme, apocarme, reducirme, aplanarme, amedrentarme y consumirme -emocional e intelectualmente-‘, con el fin de eliminarme de la institución y satisfacer la necesidad de agredir, controlar y destruir, justificándolo por la situación organizativa particular (reorganización, caos, desorganización, urgencia, reducción de costos, burocratización, cambios vertiginosos)»

“No importaba lo que yo hiciera, siempre todo estaba mal. Mi desempeño siempre fue deficitario para quien coordinaba la institución. Todo terminaba dramatizándose y globalizándose a un supuesto mal desempeño laboral, deslealtad, falta de ética. Para conseguirlo se tomaron pequeños errores, nimiedades que no importaban realmente para la valoración y el desempeño del trabajo como argumentos para hostigar y fustigarme. Me atribuyeron no sólo un desempeño negativo, sino una mala actitud, una mala intención e incluso una perversidad intrínseca de todos los comportamientos en la institución».

La víctima señala que, paulatinamente, tuvo la “evidencia» de que las acusaciones que estaban profiriendo contra su persona “tenían alguna base objetiva: mi desempeño se alteró y se fue a la baja por el mobbing, y se volvió negativo mostrando que, efectivamente, tienen razón aquellos que me acusan. Llegué a creer que era una mala trabajadora, e incluso una mala persona».

Además, el mobbing no cesó con las críticas a su desempeño laboral, sino que continuaron a términos personales, “atacando sobre todo mi auto concepto», señala.

“Así es como de ser una trabajadora inicialmente válida, pasé a ser una sombra de lo que fui. Me transforme en una trabajadora que pensaba que todo lo hacía mal, que pensaba que verdaderamente era un desastre, y que tenían razón aquellos que la acusaban de que todo cuanto hacía en su trabajo estaba mal. Por lo tanto, comencé a tener un pésimo concepto de mí misma como trabajadora, provocando que ante las nuevas acusaciones me paralizara y se provocara un daño psicológico a mediano y largo plazo».

Relata: “Las técnicas utilizadas para afectarme psicológicamente fueron muy variadas y desgraciadamente muy creativas. Tenían en común agobiarme, calumniarme, atacar mi trabajo, mis convicciones, se me ninguneó, se me aisló, se me estigmatizo, etcétera. Era muy claro que lo que se trataba de hacer era cundir el psicoterror laboral entre los otros y otras trabajadores y trabajadoras que cerraron filas, presas del terror de lo que les podría ocurrir por no someterse a los dictados establecidos por la autoridad».

Al final, la testimonial señala que después de revisar detalladamente lo que significa el mobbing, “me doy cuenta de lo perversas que pueden ser algunas personas y de la necesidad humana de aceptación. Espero que esta información sea de utilidad a otras personas. A mí me significó mucha paz, además de entender la miseria humana y sobre todo dejar de creer que realmente soy una persona incapaz y problemática. También es una invitación para que no se sumen a este tipo de actitudes. Siempre sucederá que nos tocará en algún momento estar en esta misma situación. No olvidemos que la congruencia entre el hacer y el decir es fundamental», concluyó.

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