«La escuelita de Emiliano», proyecto comunitario independiente para niñ@s especiales

Cuando las madres de niñas y niños especiales de Pachuca decidieron que sacarían a sus criaturas adelante, sin que ello significara renunciar a su propia vida y a su desarrollo profesional, crearon este proyecto comunitario como alternativa para que sus hijos e hijas recibieran atención integral basada en la ruptura del estereotipo social del “hijo triunfador».

Por: Tania Meza Escorza / Desde Abajo

Pachuca, Hgo. México. Como una forma de brindarles atención integral a sus hijos e hijas especiales, sin tener que renunciar a sus propias vidas, madres y padres hidalguenses se han agrupado en torno a “La Escuelita de Emiliano», un proyecto comunitario en el cual se atiende a criaturas con necesidades diferentes, mediante un modelo educativo personalizado, que tiene como premisa básica la felicidad, la estabilidad y la calidad de vida de este sector infantil y de sus familias.

Carmen Rincón, la creadora del proyecto, señaló que en este espacio en el que “todo mundo ayuda a todo mundo», el primer paso es “romper con el estereotipo del hijo exitoso que va a ir a una escuela convencional, a obtener un grado académico y a ganar mucho dinero, porque existen otras formas de vida tan respetables como las estigmatizadas que nos han vendido desde siempre».

Personal especializado en psicología, educación, medicina y trabajo social, trabaja todos los días con las y los niños especiales, con técnicas físicas, intelectuales, psicológicas y emocionales cuyo fin es lograr que estas criaturas sean seres felices, estables y con alta calidad de vida.

Hasta el momento, las familias que se han integrado a “La Escuelita de Emiliano» reportan progresos muy satisfactorios en el desarrollo de sus hijas e hijos.

Éste es un proyecto ciudadano, sin fines de lucro, cuya sede se ubica en la colonia Buenos Aires de esta ciudad. Ahí, diferentes especialistas en psicología educativa atienden a niñas y niños especiales por las mañanas, y por las tardes reciben también a infantes que no padecen esta situación, pero que acuden a regularización escolar. Ello con el objetivo de que convivan ambos sectores de la niñez.

Este espacio independiente subsiste por sí sólo. Las familias se dividen los gastos para pagar al personal médico y psicológico encargado de cuidar a las criaturas. Además, “La Escuelita de Emiliano» ha logrado interesar en gran medida al área académica de psicología de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, la cual proporciona estudiantes para servicio social y prácticas profesionales dentro de este proyecto. Del mismo modo, investigadores del Centro de Investigaciones en Tecnología Informática y de Sistemas de esa misma universidad, trabajan en el desarrollo de programas de cómputo especiales que, de manera lúdica, ayudarán a determinar los progresos de estas niñas y niños.

Asimismo, empresas privadas realizan trabajo voluntario con el fin de que “La Escuelita de Emiliano» pueda certificarse oficialmente, y vaya más allá de ser sólo un proyecto comunitario.

La historia

Hace casi 10 años Emiliano Imbert fue dado de baja de la guardería en la que estaba inscrito, debido a un diagnóstico médico que le determinó microcefalia y una lesión cerebral en el hemisferio izquierdo. “¿Por qué a mí?», se preguntó su madre, la química farmacobióloga y activista social Carmen Rincón Cruz. “No te preguntes por qué, sino para qué», le dijo entonces la antropóloga feminista Martha Lamas. A partir de esa conversación Carmen Rincón combinó el activismo por las mujeres con la búsqueda del modelo educativo adecuado para su hijo especial.

Después de probar en diferentes escuelas públicas y privadas de educación especial en Hidalgo, Carmen y su esposo José Luis determinaron que Emiliano requería un trato pedagógico acorde a sus necesidades, que los sistemas educativos tradicionales están lejos de tener.

Tras agotar las diversas opciones, el matrimonio Imbert Rincón decidió crear un espacio propio, exclusivamente para su hijo, en donde retomarían lo mejor de cada escuela en donde el niño había estado. Aunado a los estudios académicos de Carmen y José Luis (ambos cuentan con doctorado) el modelo especialmente adecuado al pequeño se enriqueció con instalaciones acondicionadas y con estudios científicos en la materia, que ambos padres buscaron obsesivamente en publicaciones de todo el mundo. Así nació el espacio denominado “la Escuelita de Emiliano», en honor a su único alumno y usuario.

La mejora del niño fue rápidamente notoria, por lo cual otras familias con hijos e hijas especiales se acercaron a “La Escuelita» y se hicieron partícipes del proyecto comunitario, no sólo en la repartición de gastos y de trabajo de acondicionamiento de espacios, sino en los procesos psico-emocionales de las criaturas.

Hoy, este proyecto ciudadano busca consolidarse, “más que ante las autoridades- expresa Carmen Rincón-, frente a otras familias que cuentan con integrantes especiales, para que la sociedad entienda que las niñas y niños con necesidades especiales no son una tragedia, sino personas con todo el derecho y la posibilidad de vivir una vida con calidad humana». (Desde Abajo)

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