Opinión: Discriminación a militares portadores de VIH

. Hablar del “riesgo de severo problema bacteriológico para el cuerpo castrense y para la sociedad» o de “enfermos de VIH», como lo ha hecho Sergio Aguirre Anguiano, lo único que evidencía es su ignorancia. Esto carecería de la mayor importancia si no fuera por el puesto que ocupa. Habría que revisar los procedimientos para nombrar a las magistradas y magistrados de la Suprema Corte, porque evidentemente algo está fallando

Por Otilia G. Sánchez Castillo / Desde Abajo

En estos últimos días hemos podido observar la clase de magistrados y magistradas que integran la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Es increíble que a casi 20 años de haberse descubierto el VIH aún exista información errónea sobre su transmisión y el tratamiento del SIDA, a pesar de tantas campañas de información. Y es muy grave que en la más alta instancia de justicia del país existan personas como los ministros Mariano Azuela, David Góngora y Sergio Aguirre, quienes ante la violación de los derechos humanos de 11 militares portadores del VIH, avalen su expulsión de las fuerzas armadas del país.

Hablar del “riesgo de severo problema bacteriológico para el cuerpo castrense y para la sociedad» o de “enfermos de VIH», como lo ha hecho Sergio Aguirre Anguiano, lo único que evidencía es su ignorancia. Esto carecería de la mayor importancia si no fuera por el puesto que ocupa. Habría que revisar los procedimientos para nombrar a las magistradas y magistrados de la Suprema Corte, porque evidentemente algo está fallando.

¡Se me olvidaba que tenemos un gobierno de derecha, en donde se estigmatiza el disfrute de la sexualidad, de manera libre, responsable e informada, y en donde el VIH/SIDA forma parte de “los castigos» a los “pecadores» y “pecadoras»!

Cada persona es muy libre de tener las creencias que desee, siempre y cuando las aplique en su vida privada y no en su función pública, de lo contrario estaremos en riesgo de perder la laicidad que debe existir en las leyes, políticas, programas y acciones públicas.

Ante la ignorancia, tabúes, prejuicios e intolerancia es importante contar con los instrumentos legales nacionales e internacionales suscritos por nuestro país, que permitan el acceso y pleno disfrute de los derechos de las humanas y los humanos.

Sin embargo no es raro encontrar en la legislación vigente en nuestro país y en nuestro estado, ejemplos de discriminación injustificada basada en estereotipos y factores prohibidos, como la Ley del Instituto de Seguridad Social para las Fuerzas Armadas Mexicanas que está avalando este acto discriminatorio en contra de los militares portadores de VIH. De allí la necesidad de revisar y corregir la legislación para eliminar la discriminación normativa.

Pero no basta, es necesaria la participación activa de la sociedad civil organizada para permear en las instituciones y que éstas cumplan con sus obligaciones establecidas dentro del marco legal.

Sólo así podremos abatir la discriminación y vivir en una sociedad más justa y democrática.

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