Columna: Espiritualidad de la Cuarta República

Cuesta seguir hasta el fin! (2) (¡Es fácil hablar y hablar!)

. Sí. Realmente cuesta… Pero cuesta más la vergüenza. Cuesta más la amargura y la derrota de adentro… Cuesta seguir hasta el fin, hasta la muerte, hasta las últimas consecuencias… Pero no cuesta tanto como cuestan la indignidad y la deshonra… Cuestan más a la larga el egoísmo y el poder usurpado y el dinero… «Cuesta seguir hasta el fin», pero cuesta más detenerse y así perder el alma y la insilenciable conciencia… «Cuesta luchar y luchar», pero cuesta más parar la marcha y así perder autoridad moral y el auto-respeto

por diácono Alvaro Sierra Máyer / Desde Abajo

Muy querid@s compañer@s de lucha:

Les comparto en Reflexión la segunda parte de la hermosa canción «¡Cuesta seguir hasta el fin!», basada en un poema de Pablo Neruda, hombre de letras pero también de hechos y de compromiso con su pueblo…

La segunda estrofa dice:

¡Es fácil hablar y hablar como el viento en la fraguada!
¡Difícil es caminar hacia el nuevo sol del mañana!

Hablar es fácil… Prometer no cuesta nada… Insultar y agredir es cómodo, especialmente desde el cobarde anonimato… Lo difícil es caminar, luchar, seguir insistiendo… No se transforma nada con palabras o con promesas o con buenas intenciones si no se tiene el respaldo de los hechos. No se hacen revoluciones desde un escritorio o en mesas de discusión y análisis, si los escritorios y las mesas no están cimentados en el compromiso cotidiano y en las acciones concretas…

Caminar es palabra viva, es la palabra que cuenta… Porque caminando se observa, se piensa, se escucha, se aprende… Caminar obliga a guardar un poco de silencio para no gastar el viento de dentro en palabra frívola o amarga o vacía… Habla demasiado el que cree que ha llegado. Camina el que aún busca el nuevo sol del mañana… Gesticula y hace ruidos, más que habla, el que sólo finge que está luchando… Verborrea y cacofonías vomita el que ha detenido la marcha o el que nunca la ha comenzado… Silencio, sabiduría, paciencia, esperanza, eso tiene el que va caminando…

Los «gobernantes» y políticos que gastan tanto dinero para que la tele y el radio les multipliquen su «palabra» es que no tienen hechos y vida que los respalde… «Verbo mata carita», les dice el mercadólogo. «Verbo mata integridad y ética», les dicen sus «asesores». Imagen, publicidad, apariencia. Palabras, palabras, palabras… El desgobierno de hoy en México y en el mundo se «construye» de mentiras e hipocresías. De sólo palabras… Al que realmente camina, al que verdaderamente está luchando, los medios no sólo no le multiplican la palabra sino buscan silenciarla. Se creen realmente lo de «verbo mata integridad y ética». No han descubierto el enorme poder de caminar y combatir en silencio… No lo descubren hasta que se derrumban sus medios y sus «gobiernos» y su dinero… Verbos de derecha o de «izquierda» son la misma hipocresía infecunda que retrasa el nacimiento del cuarto sol republicano en este México nuestro. Pero, paradójicamente, con su ruido estridente y mentiroso hacen más sonoro cada día el silencio revolucionario del que tiene hechos, del que va caminando, del que está combatiendo… Las «victorias» mediáticas y de palabrería hueca nunca construyen nada. Ni siquiera un «desgobierno». Sólo producen más grietas en el falso poder que ya agoniza, que se está ya muriendo… En cambio, cada «derrota» mediática del que va caminando es una verdadera victoria, es un nuevo cimiento a la IV República que se está construyendo…

El estribillo dice:

¡Cuesta seguir hasta el fin
y en la vida combatir!
¡Cuesta luchar y luchar,
junto al pueblo pelear!

Sí. Realmente cuesta… Pero cuesta más la vergüenza. Cuesta más la amargura y la derrota de adentro… Cuesta seguir hasta el fin, hasta la muerte, hasta las últimas consecuencias… Pero no cuesta tanto como cuestan la indignidad y la deshonra… Cuestan más a la larga el egoísmo y el poder usurpado y el dinero… «Cuesta seguir hasta el fin», pero cuesta más detenerse y así perder el alma y la insilenciable conciencia… «Cuesta luchar y luchar», pero cuesta más parar la marcha y así perder autoridad moral y el auto-respeto… «Cuesta en la vida combatir», pero cuesta más bajar los brazos y así perder la paz y la verdadera alegría… «Cuesta junto al pueblo pelear», pero cuesta más pelear contra el pueblo… y morirse por dentro… y perder la fe… y la esperanza… y perder así lo único valioso, lo realmente fecundo, aquello extraordinario –dentro y fuera- que nos hace verdaderamente humanos y absolutamente indestructibles::::: el amor

Amig@s, herman@s, compañer@s: Sigamos luchando, porque dejar de hacerlo es más doloroso. Sigamos hasta el fin, porque quedarse en el camino cuesta demasiado… Amemos y gocemos cada instante de la lucha, cada momento en el que la Victoria aún no llega, porque así sabremos y sentiremos que está más cerca… La constancia y la paciencia en el combate son ya una victoria sobre nosotros mismos… ¡Cuesta seguir hasta el fin, y en la vida combatir, pero también es un honor y un orgullo, por eso aquí estamos! ¡Cuesta luchar y luchar, junto al pueblo pelear, pero también es un placer y un privilegio, por eso aquí seguiremos!

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