Exige ACADERH a Sedena cumplimiento a la no discriminación de militares portadores de VIH/Sida

. La Academia Hidalguense de Educación y Derechos Humanos (ACADERH) emitió un comunicado donde exige a las autoridades de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) cumpla con los señalamientos de la Corte mexicana para la no discriminación de los militares portadores de VIH/Sida, que en Hidalgo tiene su representación en la 18va zona militar

Por Luis Alberto Rodríguez / Desde Abajo

Pachuca, Hgo., México.- Con relación al asunto de los militares de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) infectados con el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), la Academia Hidalguense de Educación y Derechos Humanos A.C. (ACADERH), plantea que se encuentran en riesgo el ejercicio de los derechos fundamentales establecidos en nuestra Carta Magna y previstos en normas y convenios que México ha firmado en materia de derechos humanos. El caso muestra también la persistencia de leyes secundarias que permiten no sólo la discriminación de las personas sino la vulneración de derechos adquiridos.

En un comunicado abierto, la organización señala que a partir de la solicitud de amparo de varios militares infectados con el VIH ante la Suprema Corte de Justicia (SCJ) de la Nación, por haber sido “retirados» y negándoles el servicio de salud, se conoció la dimensión de este problema. Del año 2000 al 2006 se dieron de baja a 208 militares, en condiciones aparentemente legales pero que vulneran una serie de garantías individuales. Amparados en la Ley del Instituto de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas (ISSFAM), las autoridades castrenses, inmediatamente que identificaban a un seropositivo, lo “inhabilitaban» y le generaban un procedimiento administrativo que lo conducía, en el mejor de los casos, al retiro, pero de un modo excluyente y discriminador.

Precisó que el tema pasó a los ministros de la Corte ocasionando una polarización de posiciones sobre la constitucionalidad de la Ley del Instituto de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas (ISSFAM). Aún se discute si es legal expulsar de la milicia a los afectados por el virus de VIH, y consecuentemente, quitarles el derecho al empleo y a la salud, desamparo que ha costado la vida de varios miembros del ejército. Las autoridades militares opinan, y algunos ministros la respaldan, que los portadores del virus deben ser aislados porque son amenazas potenciales de contagio para sus compañeros y para la población civil en general, mostrando con ello preocupantes rasgos de intolerancia, o bien de ignorancia sobre el tema o, peor todavía, de discriminación por prejuicios.

“Diferentes estudios científicos han determinado que un portador del virus no es un enfermo de Sida, y puede llevar una vida normal indefinidamente. Más aún, quien ya manifiesta síntomas, no contagia con su sola presencia a quienes lo rodean; para ello debe haber contacto sexual o intercambio de fluidos. Por otra parte El Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH/Sida (Censida) rechazó que las personas portadoras del virus sean «inútiles» o incapaces para realizar cualquier actividad física o mental, por más ruda que ésta sea, así como que existan riesgos de contagios accidentales en la realización de labores de rescate, protección civil o militar».

Explicó que de ser así, según señaló el organismo oficial en materia de políticas, programas, prevención y control de la epidemia, existiría una situación en la cual una persona seropositiva al VIH tampoco podría trabajar o realizar acciones en la policía, seguridad pública o privada, practicar deportes, atender pacientes, conducir automóviles, ser maestro o alumno en escuelas públicas o privadas, asistir a cualquier trabajo donde existan otros empleados o vivir en su casa con su familia.

Desde 1981, cuando se diagnosticó el primer caso de la epidemia, se han realizado estudios con los que se han superado las creencias acerca de que los portadores del VIH/Sida representen un peligro para la colectividad. Está plenamente demostrado que las únicas formas de transmisión son la vía sexual, perinatal (de madre a hijo) y por transfusión sanguínea.

Más de dos décadas de estar hablando de la pandemia y todavía hay que repetir esto, lo que a su vez prueba que es necesario perseverar en las campañas de difusión y prevención del Sida, sobre todo entre los jóvenes en edad sexual activa, que es el caso de decenas de miles de los efectivos de reciente ingreso. Y desde luego también realizar educación y medidas de prevención entre las fuerzas armadas, conformada sobre todo en la milicia por soldados que provienen de comunidades rurales.

Por lo que el Consejo Directivo de la ACADERH se pronuncia por que entre los ministros de la SCJ prevalezca el criterio de preservar los derechos y garantías fundamentales: el Artículo 1º de igualdad para aplicar las normas sin excepción de ninguna naturaleza; el articulo 4º de derecho a la salud, para la atención de su padecimiento y el derecho al empleo, cuya enfermedad no lo incapacita y mucho menos lo imposibilita para ser retirado de su trabajo. Y hace votos para que en el congreso se revise la legislación que se ha quedado preocupantemente rezagada y se adecuen las normas a la actualidad de valoración de derechos humanos y activar medidas para erradicar toda forma de discriminación en nuestro país. (Desde Abajo)

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