Lector@s al megáfono: Los cambios políticos en México.

Los nuevos tiempos que vivimos en México anticipan un cambio profundo en los sistemas políticos los cuales se verán obligados en corto plazo a entrar a un proceso de verdadera ciudadanización en el que el gobernado dejará de ser un ente pasivo y dependiente, para convertirse en el eje toral de las decisiones y rumbos que tomen los sectores gubernamentales en sus tres niveles de gobierno, en los que el ciudadano participará de manera importante en la vigilancia de acciones gubernamentales, recursos y uso de bienes públicos.

De Héctor Ortega Zamudio

Los nuevos tiempos que vivimos en México anticipan un cambio profundo en los sistemas políticos los cuales se verán obligados en corto plazo a entrar a un proceso de verdadera ciudadanización en el que el gobernado dejará de ser un ente pasivo y dependiente, para convertirse en el eje toral de las decisiones y rumbos que tomen los sectores gubernamentales en sus tres niveles de gobierno, en los que el ciudadano participará de manera importante en la vigilancia de acciones gubernamentales, recursos y uso de bienes públicos.

El primer cambio socio-político que se registró en México se vivió en la etapa de Independencia; el segundo se presentó con la Revolución y el tercero (que esta por nacer) se caracterizará por medio de la llegada sistemas como el del referéndum, la segunda vuelta en elecciones, las consultas públicas, la apertura total de los gobiernos al escrutinio de la sociedad, la verdadera aplicación de la justicia, la ciudadanización de instituciones electorales y partidos políticos así como la de los gobiernos y el verdadero combate a la corrupción.

La creación de instituciones que garantizan el equilibrio de poderes, la legalidad y la democracia han llegado a su madurez estructural , pero lo que ha quedado pendiente es que estas se sometan verdaderamente a los intereses ciudadanos y dejen de ser controladas por grupos de poder, los cuales han caído en evidentes simulaciones que muestran la decadencia de un sistema obsoleto que ha estancando el avance del poder ciudadano.

El desgaste y manoseo político de diversas instituciones que fueron creadas para beneficiar a la población en nuestro país ha demostrado que es necesaria la ciudadanización de estas para evitar que los intereses contrarios a las mayorías perjudiquen la credibilidad de ellas y con ello retroceder a épocas autoritarias que intentan resurgir ya que aun hay quienes creen en esos estilos políticos los cuales no han sido eliminados verdaderamente.

Los diversos casos de acciones inconstitucionales registrados en áreas que deben impartir o procurar justicia o vigilar el respeto al estado de derecho han sido muestra clara que las cosas deben cambiar para generar nuevos esquemas políticos y sociales que fomenten la equidad y un mejor estilo de vida para todos en los que las leyes no sean base para la corrupción y se respeten en su espíritu y su texto nuestras constituciones.

Para muchos la corrupción no terminará, pero para otros nos queda claro que estar igual es estar peor, por ello la única opción es que los ciudadanos sean los principales promotores de estos cambios para que la política deje de ser un sector hermético y anticuado que se resiste a la transformación profunda que fomente la ciudadanización de las decisiones y acciones en el poder.

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