Opinión: 80 años de Gabriel el grande. 40 años de Macondo.

. Esta semana Gabriel García Márquez cumplió 80 años de vida y 40 años de la publicación de Cien Años De Soledad, su trabajo más reconocido y uno de los libros más sobresalientes del siglo XX que sigue conquistando lectores alrededor del mundo. Sea este un pequeño homenaje para su autor.

Por Gustavo Godínez / Desde Abajo

Esta semana Gabriel García Márquez cumplió 80 años de vida y 40 años de la publicación de Cien Años De Soledad, su trabajo más reconocido y uno de los libros más sobresalientes del siglo XX que sigue conquistando lectores alrededor del mundo. Sea este un pequeño homenaje para su autor.

Obra cumbre del realismo mágico, y una de las más importantes de la literatura universal contemporánea, Cien Años De Soledad es un texto lleno de narrativas extensas adornadas que te hacen transportarte a Macondo. Como toda buena obra describe a la perfección, con lujo de detalle el curso que llevan los personajes, su sentir, su entorno, sus pensamientos e ilusiones enmarcadas en ese pueblo fantástico.

Una centuria de historia familiar que describe el origen, desarrollo, apogeo y destrucción de un mundo realista pero fantástico a la vez; metafórico, alegórico y sensual; bíblico, paródico y profético. Su estilo de ficción embrujadora está cargada de símbolos y referencias culturales, científicas e incluso de la vida del autor.

Entre las referencias personales que plasma García Márquez en su obra se encuentran la relación incestuosa de varios personajes a lo largo de la obra en contraste con el matrimonio de sus abuelos maternos que eran primos carnales, la condición de coronel de ese mismo abuelo (que marcara varias de sus obras), la infancia de su madre en la zona bananera de Colombia en la costa del Atlántico y el caribe así como el brutal desplazamiento de los campesinos rebeldes por empresas norteamericanas, su presencia en el dónde más de 3000 liberales colombianos murieron en un periodo de 10 años, la fuerte presencia femenina en la familia Buendía como lo era en su hogar de la infancia y dónde creció entre leyendas, supersticiones e imágenes religiosas.

A lo largo de la historia se repiten hechos de forma periódica. Los mismos nombres y características de los personajes se heredan de generación en generación haciendo una cadena cíclica de defectos y cualidades, efecto que suele pasar en nuestras vidas sin darnos cuenta.

Bellamente se entremezclan los elementos del mundo real objetivo con los del mundo maravilloso o meramente fantástico, hasta el punto en el que llegan a constituir una solo elemento dentro de la novela dónde se pierden las barreras entre la fantasía y la realidad, entre la vida y la muerte y entre el tiempo y el espacio.

La mayoría de los hombres son seres caprichosos, soñadores y siempre propensos a la ilusión, capaces de momentos de grandeza pero fundamentalmente débiles y descarriados que terminan frustrando sus propios sueños. En cambio, la mayoría de las mujeres suelen ser más sólidas, constantes, modelos de orden y estabilidad aunque también son blanco fácil de la seducción de los placeres terrenales.

Los distintos matices que representan en los errores de la humanidad llenan de ejemplos la obra, encarnados por los personajes como los diversos casos de incesto a lo largo de la historia, la ambición de Aureliano II con sus fortuna así como su vida de excesos, la estúpida violencia del Coronel Aureliano, las repetidas traiciones amorosas, los engaños de los gitanos, el carácter obsesivo y obstinado de José Arcadio Buendía, los celos envidiosos de Amaranta. Aunque también nos muestra la tenacidad, constancia, paciencia y sacrificio de Úrsula, el amor de Amaranta Úrsula y Aureliano, la candidez de Rebeca, la lealtad y devoción de Fernanda del Carpio y Petra Cotes. El relato de la vida y sus protagonistas, con todas sus virtudes y defectos que por humanidad conllevan.

El nacimiento de una ciudad, se trata del nacimiento de la propia historia de nuestra vida. La historia de Macondo es la historia de la civilización. Es una historia cíclica, nace la ciudad de la nada y termina en la nada; después de haber conocido la ignorancia del pueblo que está aislado, aparece la riqueza y la prosperidad, las guerras homicidas, y finalmente la destrucción final por un ciclón profetizado. Los Buendía no sabían que su final sería la última palabra del pergamino de Melquíades y con los ojos ciegos y los oídos sordos se enfilaron al vacío.

La insensatez extrema, la humanidad que comparte el mismo destino sin encontrar la manera de enfrentarse a el, el progreso científico y tecnológico, la necedad y estupidez de la guerra.

Es la historia de Macondo y de la humanidad, es la historia de nuestra existencia, Macondo es nuestra mundo real, en un principio primitivo, sediento de progreso, para terminar rodeada de tecnología que ciega la visión real de las cosas.

Paralelamente a nuestra realidad, los temas son nuestros problemas y temores: el progreso desmesurado, la salvaje colonización y la terrible lucha de clases.

Es un final como el nuestro. Macondo se deja atrapar por el odio, la guerra, la corrupción y la ambición, tal como se ha hecho a lo largo de nuestra historia. Es un final que nos alerta de nuestra propia equivocación, pero igual que los Buendía, ciegos y sordos, nos enfilamos al vacío. (Desde Abajo)

Comments

Comentarios

You may also like