Texto íntegro del Informe alterno UAEH

UAEH: DOS AÑOS SIN REFORMAS ACADÉMICAS

En el marco del “primer informe», pero segundo de la administración del rector Luis Gil Borja, es necesario hacer una reflexión sobre el panorama de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) durante este período que inició el 22 de abril de 2005, luego de la remoción y renuncia forzada de su antecesor Juan Manuel Camacho Bertrán, ostensiblemente irregular para una institución pública que se debe fundamentar en normas y procedimientos legales.

El rector Luis Gil Borja llegó al cargo en condiciones por demás irregulares, primero en su interinato de 2005, y luego en una “elección» efectuada en marzo de 2006, caracterizada por la trasgresión de las normas internas y, sobre todo, sin la participación de los universitarios y a espaldas de la comunidad universitaria.

Con una amplía inconformidad de distintos sectores universitarios, incluido el de altos funcionarios que se sintieron desplazados, y con el despliegue de la intimidación, la fuerza bruta y la violencia, dicha “elección» dejó claro que se trató de una imposición de un pequeño grupo denominado y conocido en la sociedad hidalguense como la “Sosa Nostra», o “grupo universidad» mismo que tiene el control de la UAEH desde hace más de veinte años.

Debido a que el rector Gil Borja no tiene la legitimidad requerida, a dos años de la toma de posesión del cargo, su gestión no ha mostrado cambios sustanciales que puedan distanciarse y deslindarse del manejo político que se le ha dado a la universidad, incluso por encima de las mismas autoridades y normas internas.

Ejemplo de lo anterior fue el nombramiento de altos funcionarios provenientes del equipo directo de Gerardo Sosa Castelán quienes ocuparon la coordinación de Finanzas, secretaría general, dirección general de Relaciones Públicas y Comunicación, dirección general de Intercambio Académico, dirección de Planeación y direcciones de varios institutos como el ICSHU, el ICSA, y el IA, además de que prácticamente los responsables de todos los campus “están ligados a Sosa»: “A ello se agrega el poder que tiene este grupo para imponer funcionarios en el SPAUAEH, el STAUAEH y desde luego, en su caja chica, que es la Fundación Hidalguense».

Otro aspecto destacable ha sido el nombramiento de funcionarios que no cumplían en su momento el requisito de ser titulados. Siendo la UAEH la principal institución de otorgamiento de títulos profesionales, hay funcionarios que no tienen el perfil profesional, como fue el caso del director de deportes, el de la dirección editorial y la dirección de vínculo con universitarios. No sólo eso, en el muy lamentable caso de la dirección de la Radio Universidad, la directora Claudia Figueroa de la Cajiga, no solamente ostenta un puesto para el cual no posee perfil profesional, sino que usurpa funciones al firmar documentos internos y externos como “licenciada» cuando únicamente es pasante de técnica.

Pero lo que más llama la atención es la carencia de un liderazgo académico, el bajo perfil que tienen los funcionarios para desempeñar sus cargos, y la ausencia de un plan de desarrollo académico. Todo lo anterior contribuye a que en esta institución no haya rumbo y todo se haga por la inercia característica desde hace años en la universidad. Ante ello, resulta cínico y contradictorio que en este informe se difunda la “excelencia» y el supuesto hecho de “ser de las primeras universidades públicas» en el país, cuando hay verdaderas insuficiencias escolares.

En prácticamente todos los institutos y campi, la bibliografía es anacrónica y escasa, las colecciones de libros y revistas quedan truncas porque no hay adquisiciones nuevas, los equipos de cómputo ya quedaron rezagados, y muchos ya están en desuso. En los laboratorios se carece de materiales y reactivos.

En la prensa local se ha difundido sobre edificios y aulas en mal estado e, incluso, siendo una institución científica, no cuenta con un plan para manejar residuos ni sustancias peligrosas, por lo que hay un riesgo en la salud de estudiantes y trabajadores. Pero ésta sólo es una pálida sombra de las condiciones que se viven en la institución.

Resultado de la lucha interna de las diferentes fracciones del “grupo universidad» (en donde ya desde ahora se disputan la rectoría) existe un pequeño número de altos funcionarios y de directores, entre los que destacan Adolfo Pontigo del ICSHU y Veras Godoy de ICSA, que conforma la oposición sistemática al rector y ello se refleja en una incertidumbre e inestabilidad que va a ser creciente en los siguientes meses. Esto da como resultado que las decisiones del rector no sean tomadas en serio y que se lleven a cabo reuniones, ya incluso abiertamente como en el caso del ICSHU, para respaldar una “candidatura». Este es el rejuego de siempre, donde se mueven los hilos desde arriba y desde afuera de la propia universidad.

A dos años de gestión, las expectativas que se crearon con la llegada de Gil Borja han sido abortadas. La presión interna que el rector tiene ha dificultado el avance académico. Además no debe perderse de vista que el clima universitario sigue siendo como el de hace veinte años, cuando la famosa FEUH era quién determinaba las decisiones de la universidad. Prevalecen las amenazas e intimidaciones contra estudiantes y profesores que no se manifiestan en favor del grupo o de alguna de sus fracciones. Continúan los atropellos y abusos de autoridad contra universitarios con una posición distinta o crítica.

Desde el 2006, cuando por motivos políticos e ideológicos expulsaron y despidieron a tres académicos (y posteriormente a otros les quitaron o disminuyeron clases), hasta principios de este 2007 con la separación de cargo de la licenciada Aidée Cervantes de Radio Universidad, en la gestión del “rector sindicalista» sigue habiendo despidos arbitrarios e injustificados. Los casos más sobresalientes han sido en el ICSHU, donde prácticamente el director gobierna como un reyesuelo o un pequeño cacique, donde ni las normas universitarias, ni la autoridad del rector pueden hacer nada.

En pleno siglo XXI las y los universitarios de Hidalgo no pueden manifestar sus ideas porque son satanizados, puesto que sigue habiendo un ambiente de hostigamiento y persecución contra alumnos y profesores. El control de la universidad ahora es más amplío, sigue habiendo quejas de todo tipo. Lo nuevo es que hay un sistema de “espionaje» en prácticamente todas las áreas de la universidad, para “investigar» o “denunciar» a quien “se pase de listo». No se pueden jactar de ser una Universidad de primera, cuando no hay libertades mínimas, ni cuando prevalece la “cultura del miedo» a perder el trabajo, o ser reprobado o desaparecer sus papeles escolares, en el caso de los estudiantes.

Finalmente, no ha habido respuesta alguna a la formación de un verdadero órgano de derechos universitarios, que pudiera ser un garante de atención de las quejas de alumnado y profesorado. El consejo Universitario sigue siendo el mismo, integrado por miembros del grupo en el poder, no es una instancia que pueda generar los cambios que necesita la UAEH. Por consiguiente se sigue con el doble discurso, por una parte el de la “excelencia», y por otra el de la realidad que padecen el conjunto de universitarios, estudiantes, académicos y académicas.

Hace falta una verdadera reforma universitaria que transforme la UAEH hacia una universidad de siglo XXI, refrendada en su carácter público, de calidad, crítica, innovadora, formadora de una nueva generación de inteligencias, casa del saber, donde florece el cultivo de las libertades y la creatividad, promotora del desarrollo, comprometida con el entorno, respetuosa de los derechos humanos, reciproca y rendidora de cuentas a la sociedad, impulsora de los valores y principios universales, alma mater de las y los hidalguenses.

Pachuca, Hgo., marzo 8 de 2007.

ATENTAMENTE

Dr. Pablo Vargas González
Mtra. Tania Meza Escorza
Lic. Tonatiuh Herrera Gutiérrez
Lic. Aidée Cervantes Chapa

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