La ciudadanía, y no la autoridad, debe coordinar la reconstrucción del Centro Histórico de Pachuca: Herrera

“La participación ciudadana en esta reconstrucción es fundamental. El secretario municipal de obras públicas no es la persona indicada para hacer este trabajo, él mismo asumió ser ignorante en estos temas, y es un reconocimiento legítimo. Lo que debemos hacer es llamar a los ciudadanos que toda su vida han estado interesados en nuestro centro», afirmó Tonatiuh Herrera, presidente del comité ciudadano de reconstrucción del Centro Histórico de Pachuca.

Por Tania Meza Escorza / Desde Abajo

  

Reloj en construcción (Foto: Desde Abajo)

Pachuca, Hgo. México. Este día, los ciudadanos y las ciudadanas que encabezan la reconstrucción del Centro Histórico de esta ciudad, acompañados de autoridades municipales, arrancaron los trabajos para el arreglo arquitectónico del Reloj, monumento emblemático de esta ciudad, inaugurado hace casi cien años por Profirio Díaz, para conmemorar el centenario de la Independencia de México.

El comité ciudadano se integró hace varios meses por personas que habitan principalmente la parte central de esta capital, en particular por comerciantes y promotores culturales que trabajan en el primer cuadro.

Tonatiuh Herrera Gutiérrez, director de la Fundación “Arturo Herrera Cabañas» A. C., es quien preside este grupo de trabajo.

Herrera Gutiérrez aseguró que aunque para algunas acciones han tenido que coordinarse con la autoridad, “hemos intentado trabajar lo más apegados a la ciudadanía, mediante el trabajo voluntario y colectivo de los habitantes de Pachuca. El comité ciudadano ha conducido técnicamente los trabajos y tiempos de esta reconstrucción».

Por su parte, el arquitecto Juan Benito Artigas, responsable de la restauración del Reloj, dio a conocer que las labores que a partir de esta fecha se llevarán a cabo son las siguientes:

Se lavará la cantera de la superficie exterior del monumento con jabón especial, tallado con cepillo de raíz y enjuagado con agua destilada. En las superficies pequeñas, los restos orgánicos de palomas deberán ser retirados con bisturí, para después frotar con cepillos tamaño dental, porque es un trabajo sumamente delicado.

La superficie de los capitolios, las águilas y las esculturas, se lavarán con el mismo procedimiento. Donde se presenten manchas más persistentes se hará un segundo lavado con alcohol y agua destilada.

Se retirarán las juntas y resanes producto de restauraciones anteriores que se encuentran en mal estado, así como los cables, las luminarias y los elementos que las sujetan, tales como grapas y pernos que tienen resina, pero principalmente los taquetes de madera, que ya no cumplen ninguna función y en cambio pueden producir más daños, porque al entrar el agua en la madera, ésta se expande y termina por botar y reventar las piedras. Todos estos son cuerpos ajenos a la estructura original.

Se eliminarán las piezas que tengan grandes deterioros, retirándolas con cincel y martillo para ser sustituidas por elementos nuevos de cantera. Cualquier incrustación metálica se hará con materiales inoxidables, para evitar tener que cambiarlos más adelante.

La cubierta metálica está abollada porque se han parado en ella o le han disparado balas. Por esos agujeros entra el agua y el material se oxida. Además, el bronce tiene remiendos de fierro y cuando llueve ocasiona que el material original se manche.

Se quitarán todos los elementos ajenos, hay que arreglar el lugar donde están las campanas y eliminar las palomas. Se restaurarán los desperfectos de los interiores en escaleras y pisos. Además se retirarán las jardineras y árboles de las orillas, para trasladarse a otro lugar, porque estas jardineras añaden peso a la plaza cuya base está hueca, y sólo tiene cimientos firmes en el espacio del monumento

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