El café hidalguense, moribundo y sin esperanza

. En Hidalgo, 17 empresas comercializadoras de café se encuentran parcialmente paralizadas o en dificultades financieras, como es signo y reflejo de la eterna crisis que el sector vive en México . Por ello, el café hecho en Hidalgo se balancea entre perdidas y ganancias, entre crisis y repuntes que a final de cuentas no lo esta llevando a ninguna parte y es importante tomar en cuenta también, que el café de Hidalgo es lo que es y se cotiza como se cotiza por su total dependencia de los precios generales del café mexicano, y así todas las producciones del país.

Luis Alberto Rodríguez / Desde Abajo

Hoy, el café de México vive una severa crisis que se va perfilando como la más grande en la historia de nuestro país. El café Hidalguense es signo y reflejo de ello a pesar del particular repunte que vivió en abril de hace dos años. Por ello, el café hecho en Hidalgo se balancea entre perdidas y ganancias, entre crisis y repuntes que a final de cuentas no lo esta llevando a ninguna parte y es importante tomar en cuenta también, que el café de Hidalgo es lo que es y se cotiza como se cotiza por su total dependencia de los precios generales del café mexicano, y así todas las producciones del país.

Los encargados a nivel internacional de todo lo referente al control de la industrialización y comercialización del café en el mundo es la Organización Internacional del Café (OIC) con sede en Londres. Ellos fijan las cuotas con respecto a la oferta y la demanda del café en base a acuerdos de libre comercio entre las naciones y emplean programas de desarrollo a los países exportadores de café. Sin embargo, las dificultades políticas que hoy día presenta la OIC hace que este organismo tenga una de sus mas importantes crisis en muchos años. La actual presidencia de la OIC a cargo del mexicano Rodolfo Giesemman no ha determinado aún la primera medida para que el café tenga una base sustentable, que es el precio de comercialización internacional. Los tratados de la OIC con respecto a la oferta y la demanda del café a nivel internacional no se han reabierto a pesar de que ya ha habido reuniones de personajes importantes en la producción de café como Colombia, Brasil y parte de México y Centroamérica. Los especialistas en el ramo aseguran en voz de el Ingeniero en procesamiento de Café, productor y empresario de la zona Otomí-Tepehua hidalguense y parte de Puebla, Salvador Domínguez que: “Al haber regulación en los acuerdos internacionales del café, regirán nuevamente cuotas de exportación, al haber cuotas de exportación en las empresas procesadoras de café a lo que anteriormente se le denominaban como recuentos, esto traería como resultado el control de los precios internacionales, el control de la exportación y su cantidad que abarque la oferta y la demanda, para dar un resultado positivo no más allá que los precios estables en el mundo». El mercado internacional cafetalero actual es totalmente libre; por esto, países en los que antes era impensable que produjeran café, como Vietnam, Brunei, Srilanka, Nueva Guinea o Indonesia producen cantidades exorbitantes de café sin ningún control de calidad. Este tipo de café son llamados “cafés duros» y su situación, según los expertos, es parecida al caso de los cafés brasileños quienes orientan su producción a la creación de un café de “baja calidad». Al respecto, Domínguez apunta: “Todo indica que la orientación comercial por parte de estos países a futuro es nula en base a la oferta y la demanda, puesto que sumando estos cafés que se producen en esta zona del mundo, más Brasil, más Colombia, México, Guatemala, El Salvador y Costa Rica el mercado de café en el mundo está inundado». Por ello, la reorganización de los países exportadores de los llamados “cafés suaves» que son las naciones que marcan la linea geográfica que va de México hasta Colombia pasando por Centroamérica, según el ingeniero Domínguez, hará que nazcan nuevos controles a nivel internacional donde una de las metas a futuro será que México tenga una producción de café de alta calidad.

Los precios internacionales del café mexicano y del hidalguense, han caído a sus niveles más bajos con un costo mínimo de 40 dolares el quintal (46 kilos es igual a un quintal). La cotización del café mexicano en la Bolsa de valores de Nueva York es de 60 dólares el quintal. En México, la producción consta de trabajos agrícolas que implican tres aplicaciones de abono a las fincas, se maneja sombra, controles de terracería para la verificación de la erosión de la tierra, también, la producción de abono orgánico dentro de las mismas fincas, esto aunado a la mano de obra. Todo implica gasto. En este rubro, México esta en desventaja en comparación a otros países que industrializan su café de forma mecanizada como en el caso de Brasil, que cuenta con maquinaria que siembra, cosecha y procesa el café por sí sola, agilizando el trabajo de industrialización como en muchos casos se han visto con la cebada o el trigo. Sin embargo, en México contamos con tierras escabrosas donde el café se da. En todas las sierras mexicanas, como el caso de la sierra de Hidalgo que colinda con la sierra norte de Puebla, la topografía es inclinada lo que imposibilita que se pueda meter maquinaria para bajar costos de cosecha. Al respecto, Salvador Domínguez señala que en esta zona, el problema se intensifica mas por las dificultades que existen para sembrar el café: “el café se tiene que recolectar de forma manual, pero el bajo valor del café y por ende su baja comercialización, afecta de manera directa la mano de obra, pues los campesinos huyen hacia las grandes ciudades tratando de dejar atrás este problema, dejando el campo solo y un gravísimo problema de mano de obra. No hay quien coseche ni se dedique al trabajo agrícola de todo el año». El café es uno de los productos agrícolas que requieren más mano de obra que cualquier otro en el país y en el mundo.

La venta del café mexicano en las plazas del país, es muy diferente a como se cotiza en la Bolsa de valores de Nueva York, donde fluctúa de entre los 40 y 60 dolares..

De acuerdo con los indicadores comerciales del café y su apertura en el mercado, el precio de los cafés cereza, maduro, rojo (aquel que está en la planta aún), ha estado entre 1 peso y 1.50 máximo el kilo y la recolección en el campo del café cereza no cuesta más de 1 peso, lo que hace que el productor, seca y literalmente, no tenga ni un saldo a favor.

La siguiente gráfica ejemplifica como a cada paso del proceso de industrialización del café, existe un déficit en cuanto a los kilogramos resultantes y mientras mas puro se va tornando, va aumentando su precio a causa de los diferentes costos de su agro- industrialización. Esto solo hasta alcanzar la medida del quintal y no pasarse de los 600 pesos del gasto para su elaboración y venderlo por 60 dólares precisamente, es decir, hasta alcanzar justamente el precio de su cotización en la bolsa de valores de Nueva York.

TIPO DE CAFÉ

PROCESOS

PRECIO

Cafe  (planta)

recolección y venta

1 peso el kilo

Café (fase uno)

industrialización

1 kilo = 27 centavos

Café (fase dos)

Industrialización y gastos de mano de obra

46 Kilos = 400 pesos

Café tostado común

Industrialización y Exportación

46 kilos (quintal) = 600 pesos (60 US. DLLS, aprox.)

La fase de exportación es la mas cara de todas, irónicamente todo inicia con procesos de importación. México no hace costales; y el empacamiento del café mexicano se hace en costales hechos en Pakistán o Indonesia lo que trae consigo gastos de importación. El estampado de los mismos costales, su transportación hacia la frontera con Estados Unidos de América o hacia el puerto de Veracruz para enviarlo vía marítima hacia Europa, implica gastos aduanales y de bodegaje en puerto entre otros. De todo este proceso, el especialista en procesos de producción cafetaleros, Alejandro Domínguez, concluye: “Todo esto tiene un valor del producto que llega a los 600 pesos por costal, y si en Bolsa de valores el quintal de café mexicano o el costal es de 60 dólares, y si por cada dólar son 10 pesos o más, en ninguno de los casos de industrialización del café hay beneficios; el pizcador o recolector no tiene ganancias, el productor no tiene ganancias, el comercializador no tiene ganancias». Un claro ejemplo de ello es lo siguiente: De acuerdo a informes del Consejo Hidalguense del Café, en Hidalgo existen 17 empresas comercializadoras de café que se encuentran parcialmente paralizadas o en dificultades financieras.

La producción del café en México fue excesiva en algunos años, ademas nuevos países aparecieron produciendo y comercializando café y el mercado internacional se saturó. El especialista cafetalero opta por una tregua comercial y entrar de lleno a la libre competencia mundial. Expone: “Pareciera que la única salida por principio de cuentas es, en primer lugar, no pelearnos con el mundo, navegar de manera correcta por las compromisos de la globalización, industrializar nuestro propio café y consumirlo». Y encuentra la solución en la cultura propia del consumo del café. “Tenemos este problema, no tenemos la costumbre de consumir nuestro propio café. Si por cada habitante del estado de Hidalgo se consumiera una taza de café y si por cada kilo son 10 de tazas aproximadamente, imaginate cuanta producción tendríamos, ademas, si esto se hiciera en todo el país…».

El problema en Hidalgo como en los demás estados del país productores de café fue que al producir de mas, no se tomaron en cuenta los riesgos y delicadeces que conlleva la producción del café desde la misma planta, lo que, según los especialistas, al pasarse de madura la semilla, esta comienza a fermentarse y es precisamente desde ahí cuando el café comienza a perder su calidad. Ante este café falto de calidad, algunos productores comenzaron a mezclarlo con otro café aún inmaduro, con seco o con otro a medio madurar, lo que obvió su resultado: un café de bajísima calidad. Por ello, Alejandro Domínguez, ex-productor y especialista en el tema señala: “lo que representa que cuando las cosas se ponen difíciles se tiene que competir con super calidad como en el caso del café Colombiano. No. La idiosincrasia del productor se tiene que cambiar para sacar un café de lata calidad y así poder competir».

De los denominados “cafés suaves» que se producen en la línea geográfica que va de México hasta Colombia, hay países que producen mejor calidad que otros, y según Domínguez, su diferencia cualitativa radica únicamente en la forma de procesarlos. “Por ende, lo que se tendría que hacer es mejorar el proceso de industrialización de café comenzando por la mentalidad de los productores buscando un café de alta calidad», dice. De acuerdo con la clasificación de los cafés en la Bolsa de valores de Nueva York, México está en el grupo de los llamados “Otros suaves» que fluctúa en la línea geográfica de los cafés suaves ya mencionada. El café mexicano en particular se le clasifica como “Otros suaves, tipo Laredo», si la cotización de “Otros suaves» en general esta en 100 dolares, y el “Tipo Laredo» se encuentra en 60 dólares según la bolsa actual, deducimos que el café mexicano está en 40 dólares por debajo de la calidad de una base de 100 dólares, y si a esto le sumamos que el café “Otros suaves, Tipo Colombia»; es decir, el colombiano, se cotiza en 120 dólares (20 por encima del tope en Bolsa), hablamos de una diferencia entre el café mexicano y el colombiano de 60 dólares de castigo al precio de nuestro café, únicamente por la falta de calidad.

El Consejo Mexicano del Café (CMC) informó hace algunos meses que se otorgarían apoyos al productor con 20 dólares por quintal producido, sin embargo, este apoyo se consideraría si el productor produce 20 quintales por hectárea, y de acuerdo a los análisis que los propios productores hacen, solamente tiene la capacidad de hacer esto quien tiene una excelente finca. Estos 20 dólares se otorgarían como un complemento al precio mexicano de café para tratar de emparejarlo con el precio internacional. Sin embargo, Domínguez asegura otra cosa: “Si usted produce café y lo vende a 60 dólares, ademas de mencionar lo que cuesta el proceso de agro-industrialización donde el que se queda fuera de la jugada es el productor, esos 20 dólares únicamente le pagan el proceso agrícola, es decir, la limpia de la tierra, la siembra, poda, el capeo, aplicación de abono, y la pizca de cereza, para eso están destinados esos 20 dólares, aunque lo que muchas veces pasa es que el productor, en lugar de sacar provecho de ese dinero, lo ocupa en otros menesteres, es decir, no los siembra, se los toma».

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