Gangsterismo contra periodistas potosinos

En San Luis Potosí, un grupo de desconocidos robó la identidad de integrantes del colectivo periodístico “Soledad” y falsificó su revista semanal, para publicar artículos con los nombres de los reporteros. En estos textos apócrifos, se injuria y difama al empresario potosino Pablo Valladares García.

Por: Eduardo José Alvarado Isunza / Desde Abajo

San Luis Potosí, México. Quien escribe y un grupo de amigos (periodistas, narradores, artistas) integramos un colectivo que informalmente identificamos como “Soledad”. Nuestro nombre está dado por una publicación periodística que producimos. Esta semana nuestra revista “Soledad” fue objeto de falsificación. En forma criminal y cobarde, nuestros nombres fueron suplantados por desconocidos, exponiéndonos junto a nuestras familias a situación delicada.

Personas con una conducta más bien simiesca que semejante al género humano, atacaron al empresario Pablo Valladares García, así como a otros amigos suyos que integran un grupo de presión política en San Luis Potosí. En forma detestable y bestial usaron nuestros nombres y elementos gráficos de nuestra revista para injuriar y difamar a quien fuera diputado local priísta y miembro de una de las familias más ricas de esta entidad mexicana.

Desconocíamos esta cobarde conspiración que urdían a nuestras espaldas personas sin condición ética y sin una entraña de moral y de valor. Fue el director editorial del periódico “San Luis Hoy” quien nos enteró. Armando Acosta, que es de quien hablamos, telefoneó a nuestro compañero Ignacio Ávila, quien funge como director de la revista “Soledad”, para reclamar ese estúpido ataque en contra del propietario del medio.

Valladares y su familia son dueños de “Editora Mival”, corporación que es propietaria de periódicos como “San Luis Hoy” y “Pulso”; y de “Canal 7”, emisora de señal de televisión. Sorprendió a Nacho el reclamo de Acosta. Más tarde tuvieron un encuentro y allí el director de “San Luis Hoy” mostró a nuestro compañero fotocopias de la falsificación de nuestra revista, que ellos daban por genuina.

Contenía los mismos elementos tipográficos y de diseño (cabezal, formato, fuentes, tintas y hasta anuncios) que nuestra revista “Soledad”. Sólo se diferenciaba por la calidad de los escritos, atribuidos a nosotros.

Y claro que también por la valentía de quienes los firmamos. Nosotros estamos acostumbrados a pelear por encontrar la verdad y proclamarla, a riesgo de nuestra integridad física y quizás también de nuestras familias. Nunca nos hemos ocultado en el cobarde anonimato para atacar a una persona, por más detestable y ruin que ésta pueda ser. Algunos tenemos más de 25 años en acción periodística. Con entereza hemos asumido nuestra actividad.

Por eso, experimentamos una mezcla de sentimientos que van de la humillación a la preocupación (no al miedo que jamás hemos experimentado, porque si fuese así estaríamos dedicados a apretar tuercas). Quienes suplantaron criminalmente nuestras personas lo hicieron muy posiblemente por dos cosas: desde luego que para atacar canallescamente a Pablo Valladares, como es obvio; y para ponernos en situación vulnerable.

Todas esas injurias detestables que desde el más cobarde anonimato son lanzadas contra el mencionado Valladares y sus amistades políticas nos ponen ante la opinión pública como periodistas y escritores igualmente detestables. Quienes hayan leído o lean esas ofensas pudieran creer que efectivamente fuimos sus autores y pensarán que somos personas ruines. Nuestro ejercicio podría devaluarse, a pesar de que nunca injuriamos a las personas honestas.

Quizás incluso esto podría justificar en la opinión pública un ataque físico o penitenciario en contra de quienes ejercemos un periodismo crítico y que no estará nunca al servicio de quienes en el poder han corrompido a la sociedad. Afortunadamente Valladares actuó como un hombre sensato y primero investigó sobre la veracidad de la autoría de este criminal ataque a su persona y a sus proyectos políticos.

Si fuese irascible hubiese respondido violentamente y yo estaría probablemente en el hospital, víctima de una justificada golpiza. Me preocupa que mi nombre sea utilizado en futuras acciones de estos gángsters. Por ello, el “Colectivo Soledad” ha comenzado a instrumentar una serie de acciones para protegerse. Hoy mismo Nacho Ávila y Jacobo Vázquez ofrecieron una entrevista para espacios periodísticos de “Canal 7”.

Con el curso de las horas presentaremos una denuncia penal en la Procuraduría de Justicia del Estado por los delitos a que ha lugar y contra quienes resulten responsables. También dirigimos correos electrónicos. Mis sospechas apuntan en dos direcciones: el binomio del gobernador Marcelo de los Santos y su jefa de prensa María Luisa Paulín; y el grupo de capos que dirige el PRI estatal, encabezado por el diputado Adolfo Micalco.

Ambos tienen razones suficientes para patrocinar una de estas criminales fechorías. En el caso del gobernador, éste ya ha perseguido judicialmente a cuantas personas le han hecho frente por actos de corrupción y delincuencia. Como resultado del encarcelamiento de jóvenes manifestantes del 1 de mayo y su posterior soltura, debió asilarse en Canadá Enrique Rivera, uno de los más activos promotores de la lucha Anti Minera San Xavier.

Simultáneamente dirigió acciones policíacas en contra de los colectivos de jóvenes que operan dentro de la okupa “La Matriz de las Cenizas”, actos policíacos delincuenciales que han sido denunciados por el autor de esta nota. “Soledad” está convertida en una publicación dura, desde donde hay una constante crítica a un gobierno delincuencial que está legitimado por grandes empresas periodísticas, con excepción de Editora Mival y La Jornada San Luis.

También el grupo de capos del diputado Adolfo Micalco y que está apoderado del comité estatal priísta está implicado. Micalco ha sostenido una riña pública con Valladares y su grupo a causa de proyectos políticos. Versiones indican que Micalco robó hace poco el cabezal, tipografía y formato de una publicación marginal de nombre “El Coyote Inválido” para un ataque semejante en contra de Valladares.

Todos ellos deberán ser citados por la Procuraduría de Justicia en el Estado. Además el gobernador debe deslindarse absolutamente de lo sucedido. De lo contrario, asumirá en el silencio ser parte de esta conspiración. Ante lo que nos encontramos no es un asunto menor. No nada más porque esos cobardes criminales nos han puesto en situación de fragilidad y vulnerabilidad, junto a nuestras familias.

Estamos ante el inicio de una “guerra sucia” de dimensiones inéditas en territorio potosino. En mis casi 30 años de ejercicio periodístico nunca había visto acciones de esta calaña, cosa que significa que habrá hechos peores. Pido a mis amigos y amigas su apoyo en este ataque de que hemos sido víctimas quienes integramos el “Colectivo Soledad”. Creo sinceramente que no estamos solos en esta lucha contra la corrupción que corroe a nuestra nación.

San Luis Potosí, S.L.P., a 5 de julio de 2007.

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