Diferencias entre Chávez y Castro y los gobernadores del PRD

. Pareciera que los gobernadores, así como muchos senadores y diputados perredistas, no quieren diferenciarse de los priístas y los panistas. Da la impresión de que son más de lo mismo y que sus discursos de “izquierda” sólo son lirismos porque nada tiene que ver con la situación del pueblo. Tienen temor de enojar a los medios de información electrónicos si denuncian la situación económica miserable de sus estados y del país y temen más aún confrontarse con los poderosos de cada entidad. Imagínense que Hugo Chávez, para quedar bien con el monarca español y el señorito Zapatero, tuviera que silenciar el carácter “fascista” del gobierno de José María Aznar y no denunciar que este personaje (aliado con Bush) apoyó totalmente el golpe de Estado en Venezuela y de inmediato reconoció al gobierno golpista. Nada de eso: al pueblo se le defiende usando todos los medios de lucha, aunque muchos señoritos no estén de acuerdo con las “formas”.

Pedro Echeverría / Desde Abajo – Rebelión

1. Acabo de escuchar declaraciones de Leonel Godoy, el perredista gobernador electo de Michoacán, en el programa radial de Carmen Aristegui. Con la mayor convicción dijo Godoy que respetará a las instituciones en todos sus niveles y que, como los otros gobernadores perredistas de Zacatecas, Guerrero y Chiapas, tendrá que mantener muy buenas relaciones con el gobierno federal porque “Michoacán necesita que fluya dinero del presupuesto” para realizar sus obras. Se diferenció de la posición de independencia que mantiene el gobierno Marcelo Ebrard en la Ciudad de México, porque “es una ciudad con dinero”. Con ese argumento de los gobernadores del PRD, nunca Fidel Castro o Hugo Chávez se hubieran enfrentado al imperialismo de los EEUU porque los dejarían sin apoyo y además se exponían a una invasión yanqui. ¡Qué jodida queda la izquierda lopezobradorista y la izquierda en general con estos personajes en el poder.

2. Godoy estuvo a punto de decir que no habría nada de malo tomarse la fotografía con el presidente ilegítimo, el panista Calderón, y éste sabe que no es necesaria la fotografía, que le basta con demostrar al país (aprovechándose de estos ejemplares) que la izquierda es tan oportunista y acomodaticia como todos los políticos. ¿Debería deslindarse la izquierda honesta, o reflexionar en que así tiene que ser para “avanzar en el poder”?. La gran enseñanza histórica de Fidel Castro consistió en demostrar al mundo que se puede levantar un pueblo con dignidad e independencia (aunque parejamente viva con carencias económicas, no en la miseria) a 200 millas del imperio más invasor y asesino de la historia. ¿Cuánto le debemos (aunque con diferencias) los jóvenes de los sesenta y setenta, los heroicos guerrilleros y luchadores sociales de aquellos años, Hugo Chávez, Evo Morales, Daniel Ortega y millones más a su lección de dignidad y valentía?

3. Pareciera que los gobernadores, así como muchos senadores y diputados perredistas, no quieren diferenciarse de los priístas y los panistas. Da la impresión de que son más de lo mismo y que sus discursos de “izquierda” sólo son lirismos porque nada tiene que ver con la situación del pueblo. Tienen temor de enojar a los medios de información electrónicos si denuncian la situación económica miserable de sus estados y del país y temen más aún confrontarse con los poderosos de cada entidad. Imagínense que Hugo Chávez, para quedar bien con el monarca español y el señorito Zapatero, tuviera que silenciar el carácter “fascista” del gobierno de José María Aznar y no denunciar que este personaje (aliado con Bush) apoyó totalmente el golpe de Estado en Venezuela y de inmediato reconoció al gobierno golpista. Nada de eso: al pueblo se le defiende usando todos los medios de lucha, aunque muchos señoritos no estén de acuerdo con las “formas”.

4. Con esa estrategia de querer parecerse al PRI y al PAN (para continuar gozando, aunque limitadamente, las mieles del poder) el PRD sigue apareciendo como un cadáver electoral en los estados de la República; lo contrario del PRI, que se lleva casi todos los comicios. Pareciera que sin López Obrador (AMLO) (quien fue despojado de la Presidencia en 2006) el PRD seguirá representando electoralmente de 15 a 18 por ciento. ¿Por qué entonces no se sigue la estrategia de AMLO que busca movilizar a la población para que ella misma defienda sus conquistas? Al pueblo miserable, pobre, marginado, no le interesa las “buenas formas o maneras políticas” de los señoritos que viven bien, porque alargan su agonía o “sobrevivencia” (como diría mi amigo Alcides) La población quiere aprender a organizarse y a unirse para que ella misma se defienda ante tanta injusticia y desigualdad que vive. Aquí debería intervenir el PRD.

5. Los más de 700 campesinos y trabajadores del PRD asesinados y otros más presos en distintos gobiernos, ejercían la lucha social convencidos de que estaban luchando porque la situación del país cambiara en beneficio de los pobres, porque por lo menos era el discurso del PRD. ¿Fue en vano su sacrificio? ¿Qué piensan ahora sus familiares, sus amigos, los que saben de los muertos, encarcelados y vejados por batallar por los ideales? El PRD, o se divide pensando en dos estrategias separadas o acuerda continuar unido aprovechando la lucha social y la lucha electoral, diferenciándose claramente del PRI y del PAN. Con las declaraciones y actitudes de los gobernadores, de muchos senadores y diputados, parece el PRD un partido socialdemócrata que todo quiere arreglar con negociaciones, acuerdos tras bambalinas, sin pensar un instante en el enorme papel de las movilizaciones y las alianzas con la CNTE, la APPO, los zapatistas, electricistas.

6. Los lópezobradoristas que realizarán una gran concentración en el Zócalo de la Ciudad de México el próximo 18 de noviembre deberán reflexionar acerca de sus estrategias de lucha. Calderón (el presidente de los empresarios) aunque no ha podido gobernar como le hubiera gustado, contando con toda la fuerza del ejército y demás aparatos de Estado, parecería que se está consolidando con el fuerte apoyo priísta y de los medios de información. El enorme recorrido de AMLO por todo el país es importantísimo, pero no parece estar influyendo en nada en la cosa electoral si se observan los resultados de los 10 últimos comicios estatales. Parecería que el gobernador priísta del Estado de México, repartiendo muchos millones entre los medios de información y sus equipos de campaña en los estados del país, comienza a lograr presencia. El lópezobradorismo tiene que ser más serio en sus análisis.

7. El modelo político de Fidel Castro, de Hugo Chávez o Evo Morales no tienen casi nada que ver con la socialdemocracia, como la europea, que apuesta por las reformas y el parlamentarismo dentro del mismo sistema de explotación capitalista. Si bien los últimos ( Venezuela y Bolivia, así como Nicaragua y Ecuador) son gobiernos que nacieron de procesos electorales, no buscan reformar el capitalismo o acomodarse al neoliberalismo, sino transformar las constituciones burguesas (como la mexicana) para adecuarla a los intereses de la población mayoritaria y dar los primeros pasos hacia un sistema social e igualitario. No se si López Obrador, siendo presidente, se hubiera unido a la batalla antiimperialista; para eso los trabajadores y luchadores sociales estaríamos para exigirle consecuencia. Parece que hoy aquí está el llamado “nudo gordiano”: estar con los pueblos de América y el mundo o con sus opresores.

8. Me parece que por ahí está de la definición de la izquierda latinoamericana: o busca renovar, reformar, aceitar, mejorar la explotación capitalista o lucha por un sistema diferente, para beneficio de los trabajadores. Los altos funcionarios del PRD pareciera que por comodidad y bienestar están por esas reformas. El pueblo mexicano busca otra cosa: quiere vivir, no sobrevivir; quiere que sus partidos políticos no sólo se dediquen a dilapidar el presupuesto y que sus legisladores “representantes” no sólo estén cobrando altos salarios. Si conocieran bien, sin tergiversaciones, a Fidel Castro y a Hugo Chávez, aunque tuvieran diferencias con ellos, los aplaudirían porque sin miedo se enfrentan a los poderosos imperialistas. Pero también exigirían que los llamados partidos de izquierda y centroizquierda no hicieran tanta demagogia diciendo que están con el pueblo cuando no han sabido diferenciarse de partidos burgueses como PRI y PAN.

pedroe@cablered.net.mx

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