La hora Jazz: Musicalmente tolerante

. Se habla de la tolerancia en el género, en lo político, de raza, entre otros y, ¿Dónde quedó la tolerancia musical? ¿Cuántas veces en nuestra casa nos han prohibido poner algún disco sólo porque a alguien no le gusta escucharlo? creo que a todos nos ha pasado, y tenemos que reprimir nuestros gustos musicales en lo más profundo de nuestro corazón.

Por Jesús Ángeles / Desde Abajo

“No es malo que los violines se escuchen a destiempo, lo malo sería que los violines jamás se pudieran escuchar”

Si te gusta el rock, no puedes escuchar pop. Si saboreas la música sinfónica no debes oír dance. Pero si escuchas jazz, ¿Qué es lo que no puedes escuchar? Hago esta pregunta debido a que este 16 de noviembre, como todos los años, se celebra el día internacional de la Tolerancia, ese día donde supuestamente debemos reflexionar acerca de la libertad y el respeto que le tenemos a las demás personas y a nosotros mismos.

Se habla de la tolerancia en el género, en lo político, de raza, entre otros y, ¿Dónde quedó la tolerancia musical? ¿Cuántas veces en nuestra casa nos han prohibido poner algún disco sólo porque a alguien no le gusta escucharlo? creo que a todos nos ha pasado, y tenemos que reprimir nuestros gustos musicales en lo más profundo de nuestro corazón.

Creo que no importa cuantos géneros musicales nos puedan gustar, que en nuestra colección de discos tengamos a La Orquesta Sinfónica de Nueva York, un disco de Peter Gabriel, una colección completa de José Alfredo Jiménez, un disco de John Coltrane, un sencillo de Michael Jackson en acetato, y un disco de José José y Gloría Trevi, ¡que importa cuanta diversidad tenga nuestra colección, si existe la tolerancia!

La tolerancia de que puedo escuchar “Take Five” de Dave Brubeck para después poner “Amar es algo más” de Los Amigos Invisibles. De ahí pasar a una buena cumbia de Los Ángeles Azules y después poner una canción de Devendra Banhart o de Tony Bennett. Y es que eso es lo mágico de la tolerancia musical, de disfrutar cada tema que pasé por nuestros oídos y conocerlo, ya que peor sería quedarse en la ignorancia de no haberlo escuchado.

Imagínense que los jazzístas fueran verdaderamente herméticos en sus gustos musicales. Si eso fuera así, hoy no existirían grupos como Gotan Project, que mezclan los tangos con la música electrónica, o Poncho Sánchez haciendo salsa con jazz. Los experimentos de mezclar rock, jazz, boleros, música de cámara de John Zorn, Mr. Bunlge o el grupo LabA sencillamente no existirían.

Chick Corea nunca hubiera interpretado “El concierto de Aranjuez” en su álbum Light as a Feather, y Miles Davis nunca se hubiera mezclado Rap en su último disco llamado Doo bop. Caetano Veloso jamás habría cantado “Farolito” de Agustín Lara, “Come as you are” de Nirvana” o “Eleanor Rigby” de Los Beatles.

En pocas palabras, si el jazz no fuera tolerante, se habría quedado en los años veinte, con el swing y nada más. No hubiéramos disfrutado de grandes fusiones que existen ahora. Simplemente el blues y el jazz seguirían escuchándose únicamente en los barrios bajos de las grandes ciudades, esperando a ser tolerados, buscando la libertad de ser algún día escuchados.

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