Columna: La hora jazz

. Cuando Alejandro toca su saxofón es serio, no hace fiestas, y mucho menos trata de quedar bien con el público que lo escucha, simplemente interpreta, siente su música y no le interesa nada más, simplemente crea su propio campo de jazz que cultivaría cuando apenas contaba con nueve años de edad y se ponía a escuchar a Dave Brubeck, Thelonious Monk, y a John Coltrane entre otros, gracias a su hermano Edgar, que también se dedico al jazz tocando la batería

por Jesús Ángeles / Desde Abajo

Campos de concentración

Presenciar un concierto de Alejandro Campos es como mirar un video de jazz de los años cincuenta. Un grupo de cuatro personas proyectando lo que saben y pueden tocar, cada uno en su mundo, en su instrumento, pero eso si, sin olvidar que son guiados por un líder, por un maestro que guía a los demás, y que solo le interesa tocar jazz.

Cuando Alejandro toca su saxofón es serio, no hace fiestas, y mucho menos trata de quedar bien con el público que lo escucha, simplemente interpreta, siente su música y no le interesa nada más, simplemente crea su propio campo de jazz que cultivaría cuando apenas contaba con nueve años de edad y se ponía a escuchar a Dave Brubeck, Thelonious Monk, y a John Coltrane entre otros, gracias a su hermano Edgar, que también se dedico al jazz tocando la batería.

A los quince años fue influenciado por la música de Miles Davis, decide tocar la trompeta, la cual no le gusto mucho, para después decidirse a tocar el saxofón. A sus dieciocho años tubo su primer contacto con otros jazzistas, cuando se encontró con el pianista Eugenio Toussaint. Juntos tocarían un palomazo donde Eugenio quedaría encantado de tocar con el saxofonista, y lo invitaría a seguir tocando con él.

Alejandro campos es un músico que ha estado en grandes proyectos de jazz mexicano. Estuvo con Roberto Aymes con el grupo Blue Note, grabó con Sacbé dos discos y también participó en la creación del grupo Astillero. Todo sin contar las numerosas participaciones en vivo que ha tenido con otros artistas de talla nacional.

En el año 2000 formó su propio cuarteto con el que toca actualmente, participando en salas de conciertos, así como en restaurantes prestigiados, pero eso si, sin dejar a un lado su estilo serio en la interpretación.

“Al jazz hay que ponerle atención, ya que no es como los temas que generalmente escuchamos en la radio, de esos que no duran mas de tres minutos. No, para tocar jazz, así como para escucharlo, hay que tener una cultura del jazz y llenarse de él, pero sobre todo, hay que prestarle mucha atención” eso dijo Alejandro campos un 23 de noviembre del 2007 en el cuarto festival de jazz en Pachuca. Creo que de ahí viene su manera sería de tocar, ya que cuando lo hace, profundiza y siente cada una de las notas que salen de su saxofón.

Alejandro no es un jazzista complaciente, el toca lo que le gusta, experimenta con la música y trata de llegar a una mejor improvisación. A veces da la impresión de que en cualquier momento dejara su sax para regañar al distraído que no lo escucha, o sencillamente, parece que se pierde entre las sincopas y las creaciones que se generan en el instante.

No lo sé, quizás y en ese concierto él estaba enojado, y generalmente acostumbre a sonreír y ser mas activo en escena. Pero ese día, mientras tocaba a Stan Getz y a otros grandes del jazz, me pareció ver todo en blanco y negro. Creí entrar en la gran época del hard bop, y escuchar el jazz clásico que pocos se atreven a tocar en la actualidad. Fue como retroceder en el tiempo hasta ser parte de la concentración de Alejandro Campos, y entender porque Coltrane y Davis tocaban de manera tan sería, sin afectarles quien los escuchara, sin impórtales hasta donde pudiera llegar su música.

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