Opinión: Día Internacional de las Mujeres

. El derecho a votar y ser votadas o el acceso cada vez mayor a ciertos espacios de la política pública, puede hacernos pensar que la inequidad ha desaparecido. Pero no es así. La marginación continúa y no es posible cerrar los ojos ante tal problemática. Reconocerlo es el primer paso.

Por Tania Meza Escorza / Desde Abajo

¿Tenemos algo qué celebrar el 8 de marzo?, ¿se dan felicitaciones o flores, como en el día de las madres?

El día internacional de las mujeres, no es una fecha de celebración sino de conmemoración. Se aprovecha para llamar la atención de la ciudadanía en todo el mundo, a través de distintos medios, en torno a las desigualdades genéricas que siguen afectando a las mujeres.

La inequidad genérica existe desde hace miles de años. Incluso en la modernidad democrática, las mujeres hemos vivido la discriminación en todos los ámbitos.

Las revolucionarias francesas Olympe de Gouge y Mary Wallstonecraft, quienes en el siglo XVIII padecieron todo el peso real de la libertad, igualdad, fraternidad (Olympe incluso fue guillotinada), por el grave delito de exigir para las mujeres los mismos derechos que la revolución había dado a los hombres.

Hoy, entre muchas otras cosas, las mujeres padecemos la inequidad desde el nacimiento. ¡Qué suerte!, si el recién nacido primogénito es hombre, Bueno, para la siguiente, si es mujer. En la casa, la asignación genérica desigual de las labores domésticas, es promovida y aceptada tanto por la madre, como por el padre.

En el trabajo, en muchas ocasiones, los ascensos son para los hombres porque tienen una familia que mantener, como si las mujeres no fuésemos cabezas económicas en el hogar. En la calle, los groseros piropos llegan a ser actos de violencia sexual verbal. En los medios masivos de comunicación, las representaciones estereotipadas refuerzan la idea de Franca Basaglia, filósofa feminista italiana, respecto de que las mujeres somos cuerpo para otros, seres para otros.

Un aspecto sobre el que se llama la atención en este día internacional de las mujeres, es el darnos cuenta que la marginación es real. Ningún problema se resuelve sin aceptar que el conflicto existe.

El derecho a votar y ser votadas o el acceso cada vez mayor a ciertos espacios de la política pública, puede hacernos pensar que la inequidad ha desaparecido. Pero no es así. La marginación continúa y no es posible cerrar los ojos ante tal problemática. Reconocerlo es el primer paso.

Ni el feminismo, ni la teoría de género culpan a los hombres de esta situación. Tampoco victimizan a las mujeres. Se trata de movimientos teórico sociales que buscan, ante todo, eliminar la idea de que la diferencia genérica está basada en una cuestión biológica. El género (que es diferente del sexo) es una construcción cultural, y como toda creación social humana puede ser modificada.

Las mujeres y los hombres no somos iguales, pero sí valemos lo mismo. La equidad de género nos conviene a todas y a todos, porque romperá pesados lastres que tanto hombres como mujeres cargamos desde hace milenios. Además, nos permitirá construir sociedades más democráticas, basadas en el respeto a la diferencia.

Comentarios: taniamezcor@hotmail.com  

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