Se constituyó oficialmente el Frente Hidalguense en Defensa de Petróleo

. Reunidos en un hotel de Pachuca, este sábado 1 de marzo se constituyó de manera oficial el Frente Hidalguense en Defensa del Petróleo (FHDP), movimiento que tomó forma luego del 7 febrero pasado cuando, en el auditorio del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) de Pachuca, integrantes de la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), de la sociedad civil organizada y movimientos populares como el Colectivo de Izquierda Hidalguense (CIH), conformaron este Frente con el propósito convocar a las y los hidalguenses a sumarse a la batalla por la soberanía de los energéticos y a participar el 18 de marzo próximo en la realización de una mega concentración en el zócalo que será encabezada por Andrés Manuel López Obrador.

Por Luis Alberto Rodríguez / Desde Abajo

Pachuca.- Este sábado 1 de marzo se constituyó oficialmente el Frente Hidalguense en Defensa del Petróleo (FHDP), en un acto donde participarán todas las organizaciones sindicales, sociales, campesinas, obreras y políticas de Hidalgo adheridas al Movimiento Nacional para no permitir la privatización de la industria eléctrica ni la venta de Petróleos Mexicanos (Pemex).

Reunidos en un hotel de Pachuca, éste movimiento tomó forma oficial, luego de que el 7 febrero pasado cuando, en el auditorio del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) de Pachuca, integrantes de la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), de la sociedad civil organizada y movimientos populares como el Colectivo de Izquierda Hidalguense (CIH), conformaron este Frente con el propósito convocar a los y las hidalguenses a sumarse a la batalla por la soberanía de los energéticos y a participar el 18 de marzo próximo en la realización de una mega concentración en el zócalo que será encabezada por Andrés Manuel López Obrador.

La movilización popular por la defensa del petróleo no es nueva. Hace siete décadas, el presiente Lázaro Cárdenas contó con todo el respaldo de la población para efectuar la expropiación petrolera.

De acuerdo con el Instituto Mexicano del Petróleo (IMP) el viernes 18 de marzo de 1938, a las ocho de la noche, el presidente Lázaro Cárdenas estaba reunido a puerta cerrada con su gabinete al que le anunció su decisión final de expropiar la industria petrolera. Dos horas después, en todas las estaciones de radio de la República, la hizo pública al pueblo de México.

El 23 de marzo hubo en la ciudad de México una enorme manifestación de respaldo que, según citan las crónicas periodísticas, superaba las cien mil personas.

Posteriormente, el 12 de abril hubo una manifestación muy peculiar frente al Palacio de las Bellas Artes. Millares de mujeres de todas las clases sociales llevaron su cooperación para pagar la deuda petrolera. Las aportaciones iban desde gallinas hasta joyas valiosas.

La expropiación era resultado de una cadena de hechos que habían puesto en entredicho la soberanía del país y por ello esta decisión llenó de júbilo al pueblo de México. El IMP señala que todo comenzó en 1935 cuando las empresas petroleras, en manos de capital extranjero, trataron de impedir la formación de sindicatos y usaron para ello todos los medios que estuvieron a su alcance, tanto lícitos como ilícitos. Aun así, se logró, en cada compañía petrolera, crear sindicatos únicos, pero las condiciones de trabajo entre una y otra eran muy diferentes.

Finalmente, el 27 de diciembre de 1935 nació el Sindicato Único de Trabajadores Petroleros, no sin vencer una serie de trabas legales, particularmente en Tamaulipas y Veracruz. El 29 de enero de 1936, este sindicato se incorporó al Comité de Defensa Proletaria, del cual surgiría, al mes siguiente, la Confederación de Trabajadores de México (CTM).

El 20 de julio de ese año, el Sindicato Único de Trabajadores Petroleros llevó a cabo su primera convención, en la cual formuló un proyecto de contrato general con todas las compañías y emplazó a huelga para exigir su cumplimiento.

El presidente Lázaro Cárdenas intervino para mediar ante las compañías y así intentar lograr la firma de este contrato. Tras un acuerdo, se aplazó la huelga por cuatro meses, que se prolongaron aún dos más.

Sin embargo, no se llegó a ningún acuerdo con las compañías petroleras y el 28 de mayo de 1937 estalló la huelga, lo que paralizó al país entero al no despacharse gasolina por doce días.

Ante tal conflicto, el presidente Cárdenas hizo un llamado a la cordura y la huelga se levantó en tanto no se emitiera un fallo. Las compañías declararon que se encontraban con problemas financieros y no podían cumplir con las demandas de los trabajadores.

Se decidió entonces investigar al respecto. El 3 de agosto, una comisión de peritos dio a conocer su conclusión: «la industria petrolera mexicana produce rendimientos muy superiores a la de Estados Unidos».

Tal decisión molestó a los empresarios petroleros, quienes amenazaron con retirarse de México y llevarse todo su capital. Asimismo, las cosas se complicaban pues ante el emplazamiento a huelga, la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje no emitía su fallo y los meses seguían corriendo. Esto trajo como consecuencia un paro general de 24 horas, el 8 de diciembre, en protesta por el retraso.

Diez días después, la Junta emitió su fallo a favor de los trabajadores, lo cual significaba que las empresas petroleras deberían pagar 26 millones de pesos de salarios caídos de la huelga de mayo; hecho que no acataron, y se ampararon ante la Suprema Corte de Justicia. El 3 de marzo de 1938 fue un mal día para los dueños de las compañías petroleras, pues la Suprema Corte de Justicia les negó el amparo, lo que además los obligaba a elevar los salarios y mejorar las condiciones laborales de sus trabajadores.

Tras la molestia de los dueños de las compañías, el presidente Lázaro Cárdenas ofreció mediar ante el sindicato para que aceptaran el pago de los 26 millones de pesos y no de 40 millones, como lo exigían.

Al respecto, el órgano oficial del Instituto Mexicano relata la siguiente anécdota: El presidente ofreció a las compañías petroleras que si pagaban los 26 millones de pesos, la huelga se levantaría… «¿Y quién garantiza que así será?, se le preguntó; «Yo, el presidente de la República», contestó; y con sarcasmo, uno de los empresarios le cuestionó: «¿Usted?». Entonces, el presidente Cárdenas, de pie, cortó la plática secamente: «¡señores, hemos terminado!».

Ese acto de desconfianza fue lo que finalmente generó que el presidente Lázaro Cárdenas decidiera poner fin a tan largo conflicto y anunciar la expropiación petrolera. Fue así como el 18 de marzo el presidente Lázaro Cárdenas anunció al pueblo de México que esta industria era totalmente mexicana. La única compañía petrolera mexicana, PETROMEX, fue absorbiendo paulatinamente las concesiones, y el 7 de junio de 1938 se publicó el decreto de creación de Petróleos Mexicanos.

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