Megáfono Global: Hidalgo – UdeG-UAEH, el Consejo Universitario es la clave

.Padilla López es a la UdeG, lo que Sosa Castelán a la UAEH. En eso no hay vuelta de hoja, por el poder que ambos personajes han logrado amasar a través, el primero de los asuntos culturales y empresas, y el segundo de la Fundación Universitaria y toda la estructura de la institución, que en definitiva no mueve un dedo sin consultar al hoy impulsor de cuanta candidatura a presidente municipal se le ponga enfrente, fuera de su partido, el Revolucionario Institucional.

De Javier E. Peralta*

LOS SUCESOS REGISTRADOS EN LA UNIVERSIDAD DE GUADALAJARA (UdeG) donde Raúl Padilla López fue destituido como presidente del Fideicomiso del Centro Cultural Universitario y del Corporativo de Empresas, por el rector general Carlos Briseño Torres, y quien a los pocos días fue también sustituido por Marco Antonio Cortés Guardado, es una clara muestra de lo que puede pasar en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), si los pasos para dejar fuera de dicha institución al diputado federal, Gerardo Sosa Castelán, no se siguen con inteligencia.

Padilla López es a la UdeG, lo que Sosa Castelán a la UAEH. En eso no hay vuelta de hoja, por el poder que ambos personajes han logrado amasar a través, el primero de los asuntos culturales y empresas, y el segundo de la Fundación Universitaria y toda la estructura de la institución, que en definitiva no mueve un dedo sin consultar al hoy impulsor de cuanta candidatura a presidente municipal se le ponga enfrente, fuera de su partido, el Revolucionario Institucional.

En Jalisco, cuando el efímero rector Briseño Torres pensaba que la sombra de Padilla López había desaparecido, luego de quitarle las riendas del Centro Cultural Universitario y del Corporativo de Empresas, el Consejo General de la institución decidió, de manera sorpresiva, destituirlo y poner un sustituto, por supuesto afín al hombre fuerte Padilla López.

«Que vayan a informarle al señor gobernador sobre el nombramiento», corearon los presentes en la sesión del Consejo Universitario que regresó todo el poder a Padilla López.

Con sus diferencias obvias, en la UAEH nadie puede negar que el ex rector, Gerardo Sosa Castelán, ha construido una estructura que toma cada una de las decisiones que tengan que ver con la institución, bien sea a través del rector, Luis Gil Borja, o de otros órdenes dentro de la propia universidad, que en no pocas ocasiones tienen una mayor capacidad para orientar la política universitaria.

Sin embargo como en pocas ocasiones, el poder del Grupo Universitario ha enfrentado complicaciones tan graves como con la actual administración de la UAEH, al no encontrar un rector dispuesto a decir sí a cuanta orden recibe.

Gil Borja no es, por mucho, un Juan Manuel Menes Llaguno, o un Juan Manuel Camacho Bertrán. Su misma personalidad se lo impide, lo que desde hace ya varios meses ha generado la versión de que en unos días presentará su renuncia al cargo «por motivos de salud».

Al menos esa es la estrategia que se ha puesto en marcha, para colocar a un incondicional al cien por ciento, y con el estilo de lo que son capaces de todo con tal de mantenerse en el cargo.

Gil Borja ha estado a un tris de aplicar una reforma interna, que permita desmantelar toda la estructura Sosista, y de este modo disminuir el poder que actualmente tiene, pero ha enfrentado desde el primer momento la negativa de cuadros directivos, que aún cuando han manifestado en repetidas ocasiones su enojo y rabia por la forma como son tratados por el Grupo Universidad, guardan un temor absoluto a lo que pudiera pasar si son detectados como promotores de un cambio.

Por ello, y si se observa lo sucedido en la UdeG, es evidente que una transformación sólo puede provenir del Consejo Universitario, copado por consejeros afines a Gerardo Sosa, que bajo ninguna circunstancia permitirán modificaciones sustanciales que pudieran quitar presencia a su líder moral.

La tarea, si se pensaba poner en marcha, no es nada fácil, porque con suma paciencia y años, el ex rector logró colocar uno a uno a todos los integrantes del Consejo Universitario, que se ha convertido en un blindaje perfecto para mantener su presencia y poder de decisión en lo que pase o no dentro de la UAEH.

Lo sucedido en la UdeG es una señal de alerta, porque incluso más allá de los cacicazgos de tipo político, parece que los generados en algunas universidades del país, entre ellas la de Hidalgo, guardan una disciplina de tipo militar en la que existen células base de emergencia que se activan ante eventuales caídas o ataques.
En la UAEH, por lo observado, el camino para genera un cambio a fondo se antoja largo y sinuoso.
Y por hoy es todo, nos leemos en la próxima.

 

peraltajav@gmail.com

*Periodista y director del diario hidalguense Plaza Juárez. Tomado de su columna “Retratos Hablados” del lunes 1 de septiembre.

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