[LA HORA JAZZ] Vibraciones para la gente parte II : El concierto Meztijazz

. Así comenzó a sonar Meztijazz en el Bartolomé, con un buen latín jazz que no se hizo de la nada, que el tiempo se ha encargado de darle más finura y experiencia a su música. Cada uno, con su respectivo estilo, se desenvolvía en el escenario; pero yo seguía más a David, era el pretexto del concierto, y el único hidalguense haciendo música en ese momento dentro del teatro

Por Jesús Ángeles / Desde Abajo
La distancia que hay entre el camerino y el escenario es corta, tuve salir por ese pequeño pasillo oscuro que da al escenario y, de ahí, a las butacas. Para mi sorpresa, a diez minutos antes de comenzar el concierto, el Bartolomé de Medina tenía buena entrada, casi llena la parte de abajo; y digo que fue una buena entrada, porque ese mismo día había un desfile navideño en la ciudad organizado por un refresco de cola.

Minutos después comenzó el concierto, cada uno se puso en su respectiva posición, en su perteneciente instrumento. Comenzaron con el tema “Chapina chapin”, el teatro lucía bien con el escenario lleno instrumentos: David Peña con su vibráfono, Eduardo Navarro en las percusiones, Alberto Salas en el bajo eléctrico, Juan Manuel Navarro en el saxofón. A ellos se les agregó un músico mas, Ángel Lugo en las percusiones, proporcionándole gran variedad a la música.

Así comenzó a sonar Meztijazz en el Bartolomé, con un buen latín jazz que no se hizo de la nada, que el tiempo se ha encargado de darle más finura y experiencia a su música. Cada uno, con su respectivo estilo, se desenvolvía en el escenario; pero yo seguía más a David, era el pretexto del concierto, y el único hidalguense haciendo música en ese momento dentro del teatro.

Lo observé, y me dí cuenta que no es un farsante, que verdaderamente es un músico que ama la música, que se deja llevar por los sonidos latinos. Como pocas veces se puede ver en un concierto en la ciudad, David se fundió con su vibráfono, combinándose con el piano con el que tocó una melodía a cuatro manos. Estaba sacando sus conocimientos a flote, sencillamente David peña estaba dando una pequeña muestra de lo que había aprendido en nueva York.

Alguna vez había visto en dvd algún concierto del festival de Montreal, miré a Dizzy Gillespie, a Tito Puente, dos maestros del latín jazz. Sus conciertos en aquel lugar de Canadá son muy característicos: se llevaron a cabo en lugares pequeños, como en el teatro Bartolomé de Medina, los escenarios estaban repleto de instrumentos y grandes músicos, todos ellos improvisando de manera espectacular, contagiando al público, de la misma manera en la que sucedió en el Bartolomé de Medina.

Eso mismo que miré en un dvd, pensé que jamás lo vería en un teatro en Pachuca. No era Dizzy el que tocó esa ocasión, tampoco Tito, pero si era David Peña y el grupo Meztijazz haciendo un concierto de primer nivel, intercambiando instrumentos. Por un rato tocaban las congas, en otra rola cambiaban de posición y veías a David en el piano y al poco rato, otra vez en su vibráfono.

La gente poco a poco se fue metiendo en el concierto, y también terminaron tocando con el grupo con sus palmas, es muy raro ver al público minero integrándose a un concierto. Generalmente, el publico pachuqueño se entretiene en un concierto únicamente observando: no baila, no brinca; y si lo hace, lo hace muy poco. El público pachuqueño no canta, y de vez en cuando aplaude, y mucha veces en un mal momento. Pero con Meztijazz dejaron el sentido apático a un lado, y todos aplaudían al ritmo de la música, unos cuantos que identificaban los temas, los tarareaban, y al final todos disfrutamos el concierto como si fuera una fiesta.

El concierto duró prácticamente dos horas, tiempo suficiente para que la gente se enamorara del latín jazz de Meztijazz, se enamoraron tanto, que pidieron otra, y cunado tocaron otra, el público pidió más. Creo que el grupo Meztijazz no pudo quejarse aquel 5 diciembre, conquistaron al público hidalguense, hicieron de un concierto todo un espectáculo musical, había más carnaval que a las afueras del teatro, donde la gente esperaba aburrida un desfile, Meztijazz fue mas fuerte que un refresco de cola.

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