[LA HORA JAZZ] Historias que no deben publicarse

. Cuando terminó de escribir todas las historias, puso el disco de Clutchy Hopkins en su modular con la función de repeat y se dispuso a leerlas todas. Cuando terminó de hacerlo, decidió que ninguna de las historias anteriores debía publicarse.

Jesús Ángeles / Desde Abajo

Había comenzado un nuevo año y tenía muchas historias para escribir. Él, sencillamente se sentó en el sillón y esperó que las historias llegaran a su mente, después sería sencillo plasmarlas en un papel y publicar alguna. Al cabo de unas horas las historias llegaron, no sabía cual de todas ellas sería pertinente publicar, todas hasta el momento le parecían buenas. ¿Como elegir la primera publicación del año?

La primera historia que le llegó a la mente y que pudo plasmar, era de un hombre que tocaba la armónica, le gustaba el blues y practicaba este género con su instrumento.

Además, se dedicaba a grabar discos de grupos que quisieran hacer un álbum musical, eso era lo que le dejaba un poco de dinero.

En sus rato libres subía a una antena telefónica abandonada y se ponía a tocar su armónica. El hombre estaba frustrado, había estudiado música durante toda su vida, estaba casado con una gran jazzista, sin embargo, el no era ni famoso, ni rico. Los pocos temas que había compuesto los vendió a un precio muy accesible a una disquera, porque a él no le funcionaban, cuando los tocaba en algún concierto, la gente terminaba por bostezar, y en el peor de los casos, terminaban por salirse del concierto.

El escritor puso la historia del hombre de la armónica en clímax, cuando se dio cuenta que los temas que había vendido en un contrato – en el que no se le daba ninguna regalía por el éxito de las interpretaciones-, se habían convertido en un triunfo gracias a un grupo de pop-blues que había propuesto la disquera. Sus canciones que habían sido rechazadas en su repertorio, dieron fama a unos niños burgueses que tuvieron el dinero para invertir en la mercadotecnia de las canciones.

El hombre de la armónica terminó por hacer un grupo de música grupera para tocar en las fiestas y jamás volvió a componer. Su amargura lo llevó a separarse de su esposa que después de un año de divorció, ella terminaría tocando en Bellas Artes, convirtiéndose en la cantante del año. La última vez que fue visto, lo miraron en aquella antena en la que acostumbraba subir, y al parecer, fue la última vez que se pudo escuchar el sonido de su armónica.

El segundo cuento del escritor era la historia de una pareja de homosexuales que se habían propuesto salir del closet, estaban decididos a hacerlo. Llevaban ocho años de conocerse y cinco de ser novios, añoraban vivir juntos, pero nadie sabía que eran una pareja. Algunos en broma les llegaban a decir que de tanto que andaban juntos, iban a terminar siendo novios. Ellos solo contestaban con una broma, comentando que uno de ellos si era del otro mando, y que le encantaba rechinar la reversa, pero que entre ellos jamás podría existir nada.

El dramaturgo decidió llevar la historia hasta la política, ya que uno de ellos termino siendo el presidente municipal de la ciudad, y claro, siempre tenía como mano derecha a su inseparable amigo al que le daba algún puesto en su gabinete. Ellos tenían un plan, llegar a gobernar el lugar donde viven para cambiar las leyes y legalizar los matrimonios homosexuales. Cuando tuvieron la oportunidad de lograr su objetivo, uno de ellos descubrió que era engañado por su pareja, y que todo el gabinete tenía algún querer con le presidente municipal. Los celos de aquel hombre lo hicieron amanecer muerto en su baño. Los periódicos nombraron su muerte y especularon todo tipo de teorías, la más creíble fue que había sido el narcotráfico.

Una tercera historia que acompaño la inspiración del hombre que tenía la intención de publicar, era una biografía de un grupo de danza que conocía y que habían llegado a su fin, al parecer al líder del grupo lo había dominado el alcohol; era un grupo que al escritor le parecía excelente y que lamentaba su desaparición. El cuento se centró en aquel bailarín que había llevado al grupo al éxito, pero que también lo llevó al fracaso, todo por no dominar la bebida, dejando las presentaciones a un lado, dándole prioridad a sus decepciones.

También escribió un cuento para niños y, dejándose llevar por la fiesta de los reyes magos, inventó una historia donde por primera vez en el país ningún niño recibió un regalo el seis de enero. Al parecer – según la historia-, un grupo de mafiosos que se hicieron llamar Santa Claus & Cia., habían robado todos los juegues del país y del mundo con la intención de desaparecer la tradición de dar juguetes en navidad y día de reyes. Justificaban el robo de los juguetes porque, al parecer, a los reyes magos ya nos les alcazaba el dinero ni el tiempo para repartir tantos juguetes. Al final, se dieron cuenta que solo fue una técnica de mercado para que los empresarios del juguete vendieran mas productos.

Así le siguieron otras cinco historias más, una era la clásica de desamor, una más era de vampiros, la otra era una experiencia de vida, y las otras dos fueron futuristas.

Cuando terminó de escribir todas las historias, puso el disco de Clutchy Hopkins en su modular con la función de repeat y se dispuso a leerlas todas. Cuando terminó de hacerlo, decidió que ninguna de las historias anteriores debía publicarse.

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