[OPINIÓN] La farsa de los Consejos Ciudadanos en Pachuca

. El domingo 2, se llevaron a cabo las elecciones para renovar por tres años a los Consejos Ciudadanos de Colaboración Municipal, mejor conocidos como asociaciones de colonos. Se supone que realizan tareas de gestión y representación ante la Presidencia, en pos del mejoramiento de las condiciones de vecindad y vivienda de los pobladores capitalinos. Sin embargo, a pesar de que el Cabildo local impulsó una reforma en su reglamento para hacerlos elegir abiertamente, terminando con su imposición, seguirán sometidos a la voluntad de la Casa Rule, conduciéndose según la voluntad política del PRI.

Por Luis Alberto Rodríguez / Desde Abajo

Casi todas las colonias y barrios de la ciudad de Pachuca, capital del estado de Hidalgo, amanecieron este lunes con nuevos representantes vecinales. El domingo 2, se llevaron a cabo las elecciones para renovar por tres años a los Consejos Ciudadanos de Colaboración Municipal, mejor conocidos como asociaciones de colonos. Se supone que realizan tareas de gestión y representación ante la Presidencia, en pos del mejoramiento de las condiciones de vecindad y vivienda de los pobladores capitalinos. Sin embargo, a pesar de que el Cabildo local impulsó una reforma en su reglamento para hacerlos elegir abiertamente, terminando con su imposición, seguirán sometidos a la voluntad de la Casa Rule, conduciéndose según la voluntad política del PRI.

1.- Y es que la mayoría, sino es que todos los Consejos Ciudadanos de Pachuca, están formados por militantes reconocidos del priísmo hidalguense. En otras palabras, estas instancias no cumplirán con su orden primordial de ser organismos eminentemente ciudadanos, sino estructuras que trabajan y gestionan como una cuota política más del tricolor. Estas se traducen en brigadas electorales permanentes en un Estado donde cada tres años, se llegan a tener tres o cuatro elecciones constitucionales. De tal modo, la representatividad comunitaria que deberían tener, se convierte en una especie de filtro partidista, donde lo que no se ajuste al orden del régimen del PRI-Gobierno, no se aplica.

2.- El presidente del Comité del PRI en Pachuca, Roberto Rico, se ha encargó de corromper el espíritu de la representatividad local, al auspiciar y controlar el devenir de las planillas vecinales. Durante el proceso electoral, el connotado priísta se reunió en privado con sus representantes para dictarles línea. Operó contra planillas rivales –que de forma igualmente lamentable, estaban respaldadas por algún partido político-, y otras que, curiosamente, también estuvieron adscritas al PRI y que competían entre sí.

3.- Los tres años siguientes en la ciudad, serán iguales que los anteriores. Los Consejos Ciudadanos, elegidos solamente con el voto duro tricolor en las jurisdicciones pachuqueñas, continuarán inútiles, pero legitimados en el escudo moral y perverso de la “voluntad ciudadana”. Un ejemplo tácito del grado de corrupción política que permea en la capital de Hidalgo, donde existen en un solo espacio: un alcalde con mínima representatividad, sobreexplotación de tierras, violaciones cotidianas a los derechos humanos, obra pública sólo para privilegiados, policía represora y mal pagada, administración pública deficiente, demagogia, escasa planeación urbana, abandono del patrimonio histórico y cultural municipal y malos servicios, en un marco donde la verdadera participación ciudadana, se enfrenta a un muro de contención donde ninguna iniciativa de desarrollo es tomada en cuenta sino mantiene un activo electoral que beneficie al régimen.

4.- Por eso es importante que, cuanto antes, el Congreso del Estado discuta y apruebe la Ley de Participación Ciudadana y la Ley de Fomento a las Actividades de las Organizaciones de la Sociedad Civil, con todo y sus reglamentos, que más de 40 asociaciones de Hidalgo le propusieron a mediados del 2008. Terminado el ciclo de conferencias que al respecto organizó la Legislatura la semana pasada, a las y los diputados no les queda más que ponerse a trabajar para tener lista cuanto antes esta y otras iniciativas que han surgido de la socedad.

5.- Que a la ciudadanía se le reconozca como agente activa e incidente, no como colaboracionista. Los Consejos Municipales no deberían estar sujetos exclusivamente a “asegurar y contribuir al cumplimiento de los planes y programas municipales” como lo dicta su reglamento; sino estar facultados para observar, analizar, discutir y proponer sus propias iniciativas, de acuerdo a la realidad de su vecindad. Terminar con el absolutismo que caracteriza a la capital del Estado (como al Estado mismo) y pasar a una era de verdadera representación en vez de la burda “colaboración municipal”.

6.- Una Ley de Fomento y Participación Ciudadana, logrará que se promueva el asociacionismo, otorgando facilidades y recursos públicos para la conformación de Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC). El Estado estaría obligado a impulsar políticas públicas en materia de OSC y éstas accederían a financiamiento mediante convocatoria, como lo hace el estado de Chihuahua, que destina el uno por ciento de lo que recauda de Impuesto Sobre la Renta, para el fomento de las actividades de las organizaciones civiles. ¿Será capaz el Estado de Hidalgo de aprobar iniciativas progresistas como esta? Hacerlo significaría que está dispuesto a abandonar su perfil autoritario, por uno que privilegie la intervención de la sociedad en la toma de decisiones, elevando la cultura política de la población a través de la libre organización, cooperación y participación comunitaria. Sencillamente, abrirse a una relación legítima entre Gobierno y sociedad.

luis@desdeabjo.org.mx

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