Acusa Tribunal Internacional de Libertad Sindical la OIT de insensibilidad ante iniciativas de la sociedad civil

. Legitimidad del Tribunal deviene de la transparencia de sus trabajos y de la calidad moral de sus miembros. La organización debe escuchar también la voz de los trabajadores, no sólo de gobiernos simuladores y corruptos como el mexicano

Por Desde Abajo

Las recientes declaraciones de la directora Adjunta del Departamento de Normas Internacionales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Karen Curtis sobre su desconocimiento de la existencia del Tribunal Internacional de Libertad Sindical son deplorables porque reflejan no sólo el poco interés por lo que sucede con los trabajadores de países miembros sino una profunda insensibilidad con las iniciativas de la sociedad civil.

En entrevista de prensa, la directora Adjunta del Departamento de Normas Internacionales de la OIT, Karen Curtis, señaló no saber de la conformación del Tribunal, y expuso que una instancia de esa naturaleza debe emanar de un organismo o convención internacional. «El único que reconoce la OIT y por tanto la comunidad internacional es el Comité de Libertad Sindical», señaló la funcionaria.

Es lamentable, sin duda, la ignorancia de la funcionaria, a pesar de que la OIT fue notificada, con fecha 23 de octubre, de la realización de las audiencias públicas; incluso se le invitó formalmente a participar en calidad de observadora.

Pero eso no es lo peor. Con absoluto desprecio por la voz de la sociedad civil afirmó que una instancia de esa naturaleza debe emanar de un organismo o convención internacional. «El único que reconoce la OIT y por tanto la comunidad internacional es el Comité de Libertad Sindical».

Es preciso aclarar, aclararle a la funcionaria de la OIT y a la opinión pública internacional que, como se precisa en su convocatoria, el Tribunal Internacional de Libertad Sindical no pretende sustituir a las instancias oficiales existentes para dirimir los conflictos entre los patrones y los trabajadores; por el contrario, el Tribunal surge como una instancia imparcial de la sociedad civil para analizar las violaciones de los derechos plasmados en los Convenios 87 y 98 de la OIT, no resueltas en las instancias legales existentes en este país.

La validez y legitimidad del Tribunal, por tanto, no emana de carácter oficial alguno, sino de la calidad moral de sus integrantes; la transparencia con que se realicen sus trabajos y la contundencia de las pruebas que se aporten; tal como sucede con un sinnúmero de instancias similares que se han formado en las últimas décadas a lo largo y ancho del mundo, en temas diversos como los derechos humanos, la defensa del medio ambiente, etc.

Resulta poco alentador que los directivos de la OIT muestren tal desprecio por una iniciativa emanada de una treintena de organizaciones y sustentada en la confianza de un sinnúmero de trabajadores y sindicatos que presentaron sus casos; uno de relevancia internacional como los sindicatos Mexicano de Electricistas, Minero de la República Mexicana, o tan modestos como el de Docentes de la Universidad de Valle de México, pero todos ellos con la esperanza de ser escuchados ante las arbitrariedades que padecen y el estado de indefensión en que se encuentran.

Tan grave es la violación de la libertad sindical en México que el Jurado emitió una declaración en la que explica que no obstante el carácter preliminar del trabajo realizado hasta ahora, con los elementos y testimonios obtenidos y escuchados hasta ahora, las y los integrantes de este Tribunal podemos declarar que nos encontramos preocupados, sorprendidos y hasta escandalizados por la gravedad de las violaciones y la violencia contra los trabajadores que están ocurriendo en México, y podemos ya afirmar lo siguiente:

• Observamos graves, sistemáticas y sostenidas violaciones a prácticamente todas las normas y principios establecidos en los Convenios 87 y 98 de la OIT, así como en la Constitución mexicana y las leyes del trabajo de este país. Más aún, vemos con gran preocupación que se vulneran también derechos civiles y humanos y garantías constitucionales junto con la violación de la libertad sindical

• Constatamos una grave ruptura de la legalidad en numerosos órdenes por parte del gobierno federal

• Observamos una institucionalización de la violencia contra todo movimiento de trabajadores que pretenda organizarse de manera autónoma o defienda esta autonomía frente a las empresas o el estado, e incluso la criminalización de la protesta y las dirigencias sociales

•Observamos restricciones y coerción evidentes de la libertad de expresión, y el abuso de algunos de los grandes medios de comunicación en la tergiversación de los hechos reales e incluso de la mentira abierta

Es incuestionable la trascendencia del Tribunal dada la composición de su Jurado, compuesto por personalidades de los ámbitos jurídico, intelectual, artístico, periodístico, académico, etc, cuya calidad moral es evidente en todo el mundo.

Por el contrario, es la OIT la que debería cuestionarse seriamente la composición de sus órganos internos, como el Comité de Libertad Sindical, al que, paradójicamente, pertenecen el gobierno mexicano y voces empresariales, siendo que el nuestro es uno de los países donde más se viola ese precepto. No es posible que la OIT se atenga solamente a los dichos de gobiernos tan corruptos y simuladores, como el mexicano, sobre todo en materia laboral.

Exhortamos a la OIT, a sus funcionarios a hacer a un lado su parcialidad y a ser más sensibles en relación con las voces e iniciativas de la sociedad civil, sean del país que sean y a no apresurarse a tratar de desprestigiarlo, porque eso va en contra de la calidad moral de la propia OIT y atenta también contra los trabajadores que luchan por defender sus derechos laborales y a una vida digna.

*Con información del Centro de Información Laboral y Asesoría Sindical

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