[OPINIÓN] La huelga nacional

. Esparza y seguidores deberán estar conscientes que una huelga nacional significarán meses de dura batalla contra la represión, violencia de Estado y terrorismo mediático. Pero sobre todo, una batalla contra el hambre, el cansancio, la perversión ideológica, la ruptura, las traiciones, las enfermedades…. una batalla que literalmente se pagaría con sangre.

Por L. Alberto Rodríguez / Desde Abajo

¿Es real la coyuntura sobre la cual el Sindicato Mexicano de Electricistas llama a un paro nacional? ¿Qué otros sindicatos fuera de la Unión Nacional de Trabajadores se sumarían a esta propuesta? ¿Sería un paro de la “izquierda mexicana”? ¿O simplemente es un llamado de atención de Martín Esparza a la Secretaría de Gobernación para destrabar el otorgamiento del amparo definitivo interpuesto por los electricistas contra la negativa de toma de nota?

La posibilidad de que en México ocurra un paro nacional, como el que desde hace años atrás se viene planteando, en efecto, es latente. No obstante, quedan muchas dudas sobre si la propuesta actual resultará. Si redundaría en una acción de presión simplemente o sería la acción política tenaz y revolucionaria que históricamente ha caracterizado a un movimiento como el que ahora se alega.

Es pertinente analizar las características de las huelgas nacionales en el mundo. Todas ellas han significado el derrumbe de un régimen. El caso más específico que, quizá, pudiera señalarse, es el de la Revolución de Febrero de 1917 que precedió a la victoria del Octubre Rojo comandada por Vladimir Ilich Lenin en la Rusia zarista.

Rusia estaba al borde del colapso por las políticas entreguistas e inhumanas del zar Nicolás II. La entrada de este país a la segunda guerra mundial, la profunda crisis económica y los siglos de rapiña, devinieron en una hambruna generalizada. Los obreros entonces realizaron huelgas a lo largo del país que detonaron insurrecciones en todos sus niveles. El saldo final, tres años después, fue la abdicación del zar y el triunfo de la primera revolución comunista.

El ejemplo de las y los bolcheviques debe cundir en estos tiempos donde el México neoliberal del siglo XXI. Más, no –si se quiere-, por el fondo ideológico, sino por el temple político. Esparza y seguidores deberán estar conscientes que una huelga nacional significarán meses de dura batalla contra la represión, violencia de Estado y terrorismo mediático. Pero sobre todo, una batalla contra el hambre, el cansancio, la perversión ideológica, la ruptura, las traiciones, las enfermedades…. una batalla que literalmente se pagaría con sangre.

Si algún sindicato tiene ánimos de seguir ese camino en México, sin duda uno de ellos es el SME. Más ahora cuando es víctima de un artero golpe por parte del Estado mexicano. Además, cuenta con la solidaridad de miles de personas que están dispuestas a despojarse con los obreros y sus familias. Lo más importante, es que ellos como sus simpatizantes, mantengan firme consciencia de lo que se vendría enfrente; y aprender de Lenin mismo: “¡La crisis está madura! ¡Contemporizar se convierte en un crimen! ¡Hay que realizar inmediatamente la revolución y tomar el poder, de lo contrario todo se habrá perdido!”

luis@desdeabajo.og.mx

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