Alianzas políticas 2010 en Hidalgo. Un desafío insospechado

Por David Ordaz Bulos / Desde Abajo

La posible alianza entre el PRD y el PAN para contender en la próxima elección de gobernador en Hidalgo y otros estados, pone a temblar los dogmas que para muchos dan sentido estricto a la política tradicional y sus actores. No es para menos ver ambas fuerzas juntas aspirando a competir por el mismo triunfo.

Las alianzas han dado un giro sorpresivo al escenario de la política cotidiana, especialmente en la vida de los principales partidos políticos que localmente unen lazos inéditos, en medio de la crisis de legitimidad que desde hace años viven.

Tal crisis de legitimidad de los partidos políticos habla de instituciones desgastadas, corruptas y viciadas con las que se corre el riesgo de caer y permanecer en un verdadero abismo político. Instituciones que han fetichizado el poder, rompiendo con la representatividad, que se supone deberían cumplir.

Ahora, las alianzas entre el PAN y PRD a nivel nacional, ante el peligro del regreso del PRI a las puertas del poder político, parecen un intento opositor desesperado por impedir el regreso a las lógicas del viejo régimen.

Cuestión preocupante considerando afirmaciones como la de Bastidas, que explican como las formas e instituciones del viejo régimen permanecen casi intactas desde el año 2000. Los demócratas de la transición y los operadores de la alternancia, no advirtieron que la tarea no terminaba al momento de sacar al PRI de la residencia oficial de Los Pinos; por el contrario, con esa acción, el trabajo apenas comenzaba. La verdadera transformación no se ha logrado, la discusión de un nuevo régimen tampoco y la actual reforma política de Felipe Calderón es claro ejemplo de ello.

¿Qué tan viables pueden ser las alianzas? Por ejemplo en Hidalgo, donde se corre el riesgo de que tales acuerdos representen la infiltración de grupos oportunistas que hasta el momento el mismo régimen ha dejado fuera del juego. Como el caso del Grupo Universidad y los grupos de interés al interior de los mismos partidos políticos locales.

El análisis de la oposición partidista hidalguense refleja enormes vacios de participación en el escenario político. Maquinarias electorales de alianzas particularistas con inexistencia de proyectos viables para quienes representan.

Porque en Hidalgo, a pesar del problema del tipo de actores políticos y la escasa falta de participación y diálogo, también existe el problema de los tiempos desde los que juegan los protagonistas de la vida pública. Prácticas del pasado aún presentes como el corporativismo, la cooptación, el autoritarismo, etc.

Sin embargo, aterrizando en el tiempo histórico Hidalguense donde nunca se ha superado la hegemonía priista, el panorama pinta también un rostro favorable. Pues su derrocamiento podría significar la oportunidad de avanzar hacia frecuencias de tiempo más acordes a la realidad política nacional en el caso de la alternancia al menos.

Es evidente que de no existir una alianza opositora para la próxima elección, será muy difícil levantar una fuerza política con la capacidad siquiera de hacer frente a la enquistada estructura priista. Por ello será importante estudiar el consenso, analizar el diálogo entre los poderes. Ver las posibilidades que logren una alianza con una evolución deseable en la transición democrática de la entidad que, de ser lograda y construida con una buena base, integre los opuestos durante todo el proceso electoral y de gobierno.

En ese sentido solo será efectiva una alianza capaz de construir un mapa político de orientación y acción. Con visión de transición, de Estado y de futuro para desmantelar los usos y prácticas del actual régimen y lograr una transformación de fondo.

Un mapa que mire desde lo local sin olvidarse de lo global. Imaginando liderazgos inteligentes que cuenten con la capacidad de ver más allá de sus intereses personales y de grupo. Y sobretodo construir un proyecto abierto a la discusión ciudadana y la creatividad.

Por ese lado no son tan sorpresivas las alianzas entre actores como el PRD y el PAN cuando se entiende la explicación de Bartra de que los hechos y procesos sociales escapan a la lógica, y no se alinean a la estructura social aguardando el momento de una hipotética crisis liberadora. El orden de la sociedad escapa a la lógica, existe un desorden en el seno de los hechos sociales.

Las alianzas entre enemigos son posibles y será necesario plantear una agenda coherente que no solo posicione a grupos de interés en el poder, sino, que genere el diálogo con la ciudadanía en pos de un nuevo régimen, una verdadera transformación de fondo que evite el fracaso político de seguir viviendo en el caduco – status quo – político hidalguense.

davidordazb@gmail.com

Referencias:

Bastida, S. (2010, enero). La reforma poética de Calderón. El País. http://www.elpais.com/articulo/internacional/reforma/poetica/Calderon/elpepuint/20100126elpepuint_4/Tes

Bartra, R. (1996). Las redes imaginarias del poder político. México: Océano.

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