UAEH: 2010 elección de rector

. La UAEH sigue siendo coto de un grupo político, de baja catadura política e intelectual, ni siquiera tiene las capacidades para administrar ni dirigir una universidad: las evidencias sobran y saltan a la vista: corrupción, intransparencia en el manejo de recursos (Y sino Véase la “Fundación Hidalguense” y las campañas electorales a favor del capo mayor) y sobre todo el uso de la violencia y el terror.

Por Pablo Vargas González / Desde Abajo

En este año de elecciones adelantadas, de gobernador y Congreso Local, no puede pasar desapercibido el cambio de Rector en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) en 2010. La postración académica, no obstante la difusión en contrario de “universidad de excelencia”, sigue siendo evidente aunado al control político y administrativo que tiene un grupo sobre esta institución educativa.

A un año de que se cumpla el 50 aniversario de la “Autonomía universitaria” en 2011, la UAEH sigue siendo coto de un grupo político, de baja catadura política e intelectual, ni siquiera tiene las capacidades para administrar ni dirigir una universidad: las evidencias sobran y saltan a la vista: corrupción, intransparencia en el manejo de recursos (Y sino Véase la “Fundación Hidalguense” y las campañas electorales a favor del capo mayor) y sobre todo el uso de la violencia y el terror.

Se llega con notables claroscuros, de avances y retrocesos evidentes para los hidalguenses. Es incuestionable la necesidad de que haya una institución universitaria de educación superior en Hidalgo. Sin embargo la UAEH hasta ahora no ha respondido a esta exigencia, por la desviación de sus funciones fundamentales. Los grandes rezagos educativos y las carencias de educación en la entidad, requieren instituciones educativas al servicio de los hidalguenses.

Solo que en este aniversario, la UAEH llega en condiciones institucionales deprimentes. Lo más notable es la trasgresión constante de la autonomía universitaria. Un grupo de poder político, conocido como “Sosa Nostra”, se ha enquistado desde hace más de veinte años y ha impedido la marcha real de una institución que debería dedicarse por completo a las funciones universitarias: de docencia, investigación y extensión de la cultura.

Ha sido mediante la violencia institucional, con prácticas gangsteriles como han impuesto el silencio, el orden y la estabilidad. Todo ello mediante la amenaza y el terror.

Tanto en los sindicatos, especialmente en el de académicos (SPAUAEH) han servido para golpear a los disidentes y los que opinan distinto. Se han pervertido los sindicatos, en meros apendices, ya no tanto del rector, lo cual estaría en la línea de los “sindicatos blancos” que sirven a los intereses de los empresarios, sino como instrumentos de una facción política y grupo de presión que intenta utilizar a los universitarios como “carne de cañón” para intereses políticos personales y de facción.

Se llega a un aniversario más con avances gracias a los universitarios –profesores y alumnos- que si luchan por una universidad mejor. Desde el 22 de abril de 2005, en que se dio un golpe a la institucionalidad universitaria, despidiendo a un rector, Juan Manuel Camacho, e imponiendo a otro, Luis Gil, el proyecto universitario se ha ido diluyendo paulatinamente. Por “línea de arriba”, en los diferentes institutos y dependencias universitarios se han despertado las fuerzas porriles para preparar batallas políticas en un futuro próximo. Más claro ni el agua.

Mientras tanto la administración universitaria, el rector, no puede abandonar sus filias y lealtades personales con su “patrón”. Los maltratos y despidos injustificados en contra de profesores han seguido desde que el “rector sindicalista” llegó a la rectoría en 2005. Es necesario que se recupere la Universidad que ha sido secuestrada por un grupo político. Es necesario recobrar el sentido de universalidad, pluralismo, utopía, servicio y calidad para la universidad de todos los hidalguenses.

Este año 2010 es la oportunidad de crear las condiciones para una “Reforma universitaria integral” y por la defensa de la Autonomía universitaria, donde se pongan por delante las funciones académicas sobre los intereses políticos de grupo; donde haya verdaderas libertades de opinión, de creación innovación y crítica. Solo va a ser posible si las autoridades locales frena el intento de “continuismo” del grupo porril; si la opinión pública cuestiona y crítica la imposición. Y si los universitarios –de dentro y de fuera-, los actuales y los egresados, hacemos un frente común por demandar elecciones abiertas y transparentes para elegir un autentico Rector que lleve adelante el proyecto de universidad que demandan los universitarios y la sociedad hidalguense.

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