Intacto el porrismo en la UAEH

En un posicionamiento dictado a los medios de comunicación sobre el cuarto informe de actividades del rector de la UAEH, Luis Gil Borja, Vargas González denunció que quedan muchos pendientes por resolver durante la administración universitaria que concluye, entre los que se destacan la opacidad en el manejo de los recursos y el trato abusivo a profesores y trabajadores de la Universidad por parte de directivos de la misma.

Por Desde Abajo

Pachuca, Hgo., México.- La Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) continúa sometido a un esquema de porrismo, sin respeto a las libertades universitarias, consideró el doctor Pablo Vargas González, ex académico de esta institución a la cual recientemente le ganó un juicio laboral por haberle destituido en el 2006 de su cargo como investigador del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades (ICSHU) acusándole de “comunista”.

En un posicionamiento dictado a los medios de comunicación sobre el cuarto informe de actividades del rector de la UAEH, Luis Gil Borja, Vargas González denunció que quedan muchos pendientes por resolver durante la administración universitaria que concluye, entre los que se destacan la opacidad en el manejo de los recursos y el trato abusivo a profesores y trabajadores de la Universidad por parte de directivos de la misma.

De tal modo, en siete puntos resueltos en un documento que Vargas González hace público, llama a la unidad de las y los universitarios que padecen el ambiente de represión académica, laboral y estudiantil en la UAEH, impulsando su democratización para evitar que, como sucederá –dijo-, el nuevo rector sea nuevamente impuesto a capricho de Gerardo Sosa Castelán, ex rector de esta Universidad, considerado su histórico manipulador.

Pablo Vargas González fue echado de la UAEH el tres de enero del 2006 de manera injustificada, bajo cargos inciertos que destacan acusaciones como “Comunista” o “perredista”, vertidas en su contra por parte del actual director del ICSHU, Adolfo Pontigo Loyola. Ante esta situación y luego de que, un mes después, los académicos de este instituto, Tania Meza Escorza y Tonatiuh Herrera Gutiérrez, también fueran separados sin justificación de sus puestos de las áreas de Comunicación y Ciencias Políticas, respectivamente, emprendió una movilización llamando a estudiantes y profesores a promover una reforma universitaria.

A continuación, el texto integro presentado por el doctor Pablo Vargas González:

POSICIONAMIENTO EN RELACION CON EL IV INFORME DE LA DMINISTRACIÓN EN LA UAEH Y LA ELECCIÓN DE RECTOR 16/O2/10

1.- Como universitario y ciudadano éste es mi posicionamiento en relación al IV informe de la administración en la UAEH que se efectuará mañana 17 de febrero, y sobre la inminente elección de rector. Como universitario he ganado un juicio por despido injustificado en el que el Primer Tribunal Colegiado del Vigésimo Noveno Circuito, dictó una resolución el 29 de octubre de 2008, siendo la principal garantía la reinsolación en mi categoría de profesor investigador, por lo que mis derechos y antigüedad en la universidad se encuentran a salvo.

2. El día de mañana concluye una etapa más en la UAEH, cuando termine su periodo el aún rector Luis Gil Borja, quien en realidad cumple cinco años de gestión, ya que cubrió un interinato desde el 22 de abril de 2005, fecha en que se reprodujo otro golpe a la institucionalidad universitaria, al nuevamente quitar y poner rectores que no pasan por ninguna consulta y que no cuentan con el respaldo de la comunidad universitaria. El grupo de poder que controla los destinos universitarios desde 1986, mediante “renuncias” obligadas que terminan abruptamente las administraciones rectorales, ha encontrado el modo de monopolizar la rectoría.

3. En cuanto al IV Informe de Luis Gil Borja, a pesar del despliegue propagandístico de obras y más obras, de convenios institucionales que sólo sirvieron para la foto y que se quedarán en el archivo, en realidad este rector entrega resultados magros para los hidalguenses y para la comunidad universitaria.

Desafortunadamente no se cumplieron las expectativas de transformación académica y administrativa al interior de la universidad. En cuatro años de rectoría y uno de interinato, quedan pendientes los grandes cambios que no se pudieron lograr.

Es claro para el conjunto de la comunidad universitaria que sin liderazgo, ni perfil académico y mucho menos sin programa de desarrollo universitario, los resultados que se mencionarán el miércoles presentarán una realidad muy distinta a la que en realidad vive la universidad:

Las cuentas alegres de la inercia que se vive en la máxima casa de estudios, donde se obtienen resultados desarticulados y fragmentados que no forman parte de un proyecto universitario. En una institución donde se maneja un presupuesto multimillonario, los logros académicos del profesorado se aprovechan para dar amplia difusión como producto de la gestión de autoridades, cuando es resultado del esfuerzo sostenido de profesores e investigadores, muchos de los cuales realizan su actividad en la precariedad presupuestal y salarial.

A cinco años de estar en la rectoría no hay una modificación profunda de las inercias que han venido rigiendo a nuestra Alma Mater. En estos años, tal y como la prensa misma lo ha publicado, persisten innumerables problemas producto de la ausencia de un liderazgo meramente académico y por la lucha que existe al interior. Profesores y alumnos se siguen quejando de la falta de libros y materiales escolares para talleres y laboratorios, de la falta de apoyo para la investigación, la cultura y el deporte.

Grandes pendientes quedarán sin respuesta: la transparencia y manejo de recursos, la arbitrariedad para imponer funcionarios, “consejeros” universitarios y hasta el Decano, sin cubrir los requisitos de la normatividad. El trato abusivo en contra de profesores y trabajadores administrativos que, si no se alinean son despedidos injustificadamente. Pero sobre todo la cerrazón, la intimidación, el porrismo, la falta de libertades de cátedra y de expresión quedaron intactos.

Urge un nuevo liderazgo académico, comprometido con las funciones primordiales de la universidad. Esto es una cuestión de los universitarios pero que la sociedad debe exigir, desde afuera y adentro, ante la necesidad urgente de transformar la UAEH.

4. Todo lo anterior se ha debido a la grosera injerencia del poder fáctico que existe al interior de la universidad. De manera cínica, en octubre de 2009 se presenta ante universitarios e hidalguenses un nuevo órgano que fue el Patronato Universitario, creado para desestabilizar a los órganos y estructuras universitarias formales. A partir de ahí se pierde toda institucionalidad interna. Los funcionarios, líderes sindicales y estudiantiles ya no acuerdan las decisiones con el rector formal, puesto que ha quedado aislado; asisten a las oficinas del Patronato o de la fundación Hidalguense. Éste es el momento de mayor debilidad que se presenta ante la designación de un nuevo rector en marzo próximo.

5. Previo a la convocatoria de rector, los universitarios exigimos dos cuestiones fundamentales: 1) Que se convoque a la elección de Consejeros Universitarios, y que ésta permita la libre, directa y abierta intervención de profesores y alumnos, deberá ser publicada y difundida en todos los recintos universitarios, y señalará claramente el procedimiento, el lugar y la fecha de elección.

Todo ello para dejar una época de ocultamiento, de “designación” y de “imposición” de consejeros, que más que responder a la institucionalidad y a los sectores universitarios, obedece a intereses de grupo y de las autoridades en turno.

Sólo con la elección de consejeros universitarios, se librará de las sospechas de “mano negra” y de favoritismo, y se tendrá la oportunidad de lograr la legitimidad demandada por los universitarios y la sociedad hidalguense. Así pues, pedimos se elabore y publique la convocatoria para la elección de consejeros universitarios. 2) La renuncia del actual rector si pretende reelegirse. No puede ser “juez y parte”. De acuerdo con el Estatuto General de 2008 (Art. 48, F.III) debe renunciar a la Comisión de Gobierno del H. Consejo Universitario.

6. Convoco a los universitarios a exigir la participación en los destinos de la vida universitaria. Se requiere que profesores y estudiantes, en la medida de sus posibilidades, soliciten respetuosamente la elección de un nuevo Consejo Universitario, verdaderamente representativo de la pluralidad y diversidad. Hay que superar el miedo, la intimidación y el control represivo mediante fórmulas pacificas de intervención. Ni un rector más, ni un día más les dejaremos la universidad.

7. Convoco a formular el programa de Reforma Universitaria integral de la UAEH para el siglo XXI, mismo que debe contener: un compromiso el entorno, innovador y moderno en los métodos de enseñanza aprendizaje, de gran proyección nacional e internacional, con un gran respeto por los derechos humanos y las libertades, y poner como eje principal el respeto a la autonomía universitaria, a la investigación, el saber y el conocimiento.

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