No permitiremos represión de siglos atrás contra diversidad sexual: activista

. Alejandro Ávila Huerta, presidente de la organización hidalguense “1791 Asociación por la Diversidad”, condenó la desaparición del programa de diversidad sexual del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, y la eliminación de conceptos sobre la población LGBTTTI del proyecto de la norma oficial mexicana para la prevención y control del VIH, a semanas del recurso de inconstitucionalidad que la Procuraduría General de la República presentó en contra de la aprobación de los matrimonios entre personas del mismo sexo.

Por Desde Abajo

Pachuca, Hgo., México.- No permitiremos la represión de siglos atrás en contra de la diversidad sexual en México, sentenció el presidente de la organización hidalguense “1791 Asociación por la Diversidad”, Alejandro Ávila Huerta, al calificar las intentonas federales por reprimir los derechos de ese sector de la población como “actos de violencia homofóbica institucional”.

Esto fue declarado por el activista en un posicionamiento público luego de la desaparición del programa de diversidad sexual del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), y la eliminación de conceptos sobre la población Lésbico, Gay, Bisexuak, Transgénero, Transexual, Trasvesti e Intersexual (LGBTTTI) del proyecto de la norma oficial mexicana para la prevención y control del VIH y a semanas del recurso de inconstitucionalidad que la Procuraduría General de la República presentó en contra de la aprobación de los matrimonios entre personas del mismo sexo.

Dijo que estos actos perpetrados por el gobierno federal son para liquidar, como lo hicieron en su tiempo los gobiernos totalitarios de Europa a mediados del anterior siglo, “todo aquello que no conviene a los intereses de su fascista y reducida forma de pensar”.

A continuación el comunicado íntegro:

Se ha detectado ya en varios casos que con cada avance importante que se da en los derechos y garantías otorgadas a las personas con una orientación afectiva no heterosexual hay una agresiva reacción homofóbica en contra no sólo de la homosexualidad sino de su aceptación. La Segunda Guerra Mundial significó un violento aplastamiento de una cultura homosexual muy rica que se empezó a gestar en los años veinte del siglo pasado, cuando el delito entonces conocido como sodomía comienza a ser despenalizado en varios países. Después de estos ataques, es hasta finales de la década de los sesentas que nuevamente se origina una lucha de resistencia de esta comunidad, que ahora se conoce como movimiento gay, y que continúa hasta hoy en gran parte del mundo con batallas ganadas cada vez más palpables pero también con peligrosas amenazas cada vez más graves.

La desaparición del programa de diversidad sexual del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, y la eliminación de conceptos sobre la población LGBTTTI del proyecto de la norma oficial mexicana para la prevención y control del VIH, a semanas del recurso de inconstitucionalidad que la Procuraduría General de la República presentó en contra de la aprobación de los matrimonios entre personas del mismo sexo, son actos de violencia homofóbica institucional perpetrados por el gobierno federal para liquidar, como lo hicieron en su tiempo los gobiernos totalitarios de Europa a mediados del anterior siglo, todo aquello que no conviene a los intereses de su fascista y reducida forma de pensar.

Los recientes sucesos de justicia para el sector sexualmente diverso ocurridos recientemente en nuestro país nos colocan en un instante crucial en el que se requiere con mayor urgencia que nunca de la defensa de la libre integración social de las orientaciones afectivas-sexuales y las identidades sexogenéricas, trabajando desde la sociedad civil organizada de los estados –que debe fortalecer mucho más su unión y cooperación en momentos como éstos- para prevenir y evitar cualquier posibilidad de retroceso y hacer saber a las homofóbicas autoridades que no dejaremos de exigir que cumplan con la protección de toda la sociedad sin discriminación por ningún motivo a que las obliga la ley, que los derechos humanos de las personas pertenecientes a la diversidad sexual no deben ser privilegio del lugar de residencia de unas cuantas y que esta vez no permitiremos la represión de siglos atrás, de la que tanto esfuerzo ha costado salir.

Alejandro Ávila Huerta
Presidente de 1791 Asociación por la Diversidad

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