En Hidalgo, 7 años por matar a una mujer

por Tania Meza Escorza / Desde Abajo

Lo hizo otra vez. Hace diez años mató y quemó a su esposa. ¿Por qué no hacerlo ahora con su novia? Total, aquella vez la justicia hidalguense lo dejó libre luego de una condenita de siete años, no más.

El jueves pasado, la Procuraduría General de Justicia de Hidalgo (PGJH), informó sobre la detención del homicida de una mujer en Ciudad Sahagún, a quien hace dos meses asesinó y prendió fuego.

La PGJH informó que ese mismo sujeto había pasado siete años en prisión porque en el año 2000 hizo lo mismo con su esposa. Siete años. Siete… Inconcebible, por más que repitamos la cifra.

Ella lo conoció en el penal de Apan a través de un amigo, y ahí se inició el noviazgo. Luego, él salió en 2008 y la relación continuó hasta que en enero pasado él tomó la decisión de hacerle lo mismo que a su esposa, motivado por la misma razón: según él, ella lo engañaba con otro.

La Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia para Hidalgo (LAMVLVH) señala que la violencia feminicida es la forma extrema de violencia de género contra las mujeres, producto de la violación de sus derechos humanos, en los ámbitos público y privado, conformada por el conjunto de conductas misóginas que pueden conllevar impunidad social y del Estado y puede culminar en homicidio y otras formas de muerte violenta de mujeres.

Julia Monárrez, exhaustiva investigadora sobre el feminicidio en México distingue tres categorías de feminicidios: íntimo, sexual sistémico y por ocupaciones estigmatizadas. El primer tipo se integra por dos subcategorías, el feminicidio infantil y el familiar. Esta tipología es la que recoge el Informe del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio en México.

De acuerdo con dicho informe, lo que este hombre cometió contra su novia hace dos meses en Ciudad Sahagún se denomina feminicidio íntimo, que es la privación dolosa de la vida de una mujer cometida por un hombre con quien la víctima tenía o tuvo una relación íntima, de convivencia, noviazgo, amistad, compañerismo o relaciones laborales, de vecindad, ocasional, circunstancial o afines a éstas.

Y lo que hizo con su esposa en el año 2000 es feminicidio familiar íntimo, es decir, la privación dolosa de la vida de una mujer cometida por su cónyuge o cualquier descendiente o ascendiente en línea recta o colateral hasta en cuarto grado, hermana, concubina, adoptada o adoptante, o con quien tenga alguna relación afectiva o sentimental de hecho, cuando el delincuente tiene conocimiento de dicha relación.

Monárrez considera que el feminicidio es el último eslabón de una larga cadena de violencia a la que las mujeres en todo el mundo se ven sometidas cotidianamente. Es la expresión más cruda de una sociedad machista que tolera y legitima la violencia contra las mujeres. Se basa en la desigualdad y en la discriminación hacia las mujeres. No es casual, ni un hecho aislado que las mujeres sean asesinadas por sus parejas. El poder que los hombres ejercen sobre las vidas de las mujeres encuentra legitimación social en la falta de reacción y en la justificación de estos asesinatos, por ejemplo al clasificarlos como “crímenes pasionales”.

En el libro “Hidalgo, la memoria contra el olvido”, editado por el Observatorio Ciudadano de Violencia Social y de Género, Bertha Miranda Rodríguez, presidenta de la Colectiva Feminista Hidalguense A. C., sostiene que: “La violencia feminicida no es imaginaria. En el estado de Hidalgo durante el 2009 hemos sido enteradas por la prensa escrita de los casos de mujeres mutiladas, quemadas, violadas y asesinadas en el valle de Tulancingo. Las edades de estas mujeres eran de los 20 a los 40 años. En la zona de Tula esta violencia toca a las niñas (2 y 4 años de edad respectivamente) y en la capital del estado destacó el caso de las mujeres muertas en bares y hoteles, así como el caso de la pequeña de 11 años encontrada muerta en el municipio de Alfajayucan. Todos ellos son sólo algunos ejemplos de la existencia de este problema en Hidalgo, donde poco se puede hacer para castigar este tipo de violencia si no se cuenta con voluntad política y acciones reales por parte de las autoridades”.

Si la justicia estatal vuelve a asignar a este feminicida la vergonzosa condena de siete años, no sólo demostrará su desinterés por el tema y su desconocimiento de la LAMVLVH, sino su contundente desprecio por la vida de las hidalguenses.

Comentarios: taniamezcor@hotmail.com

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