Xóchitl y el Porvenir

por Tania Meza Escorza / Desde Abajo

En 1998 Xóchitl Gálvez lo tenía todo, o al menos, todo lo que nos han contado que es el éxito y la felicidad. Luego de una difícil infancia y de un rudísimo período de varios años de transición entre Tepatepec, Hidalgo y el Distrito Federal, el cuento de hadas estaba completo, porque había una infancia triste, una historia de superación, una empresa innovadora en México que le había dejado mucho dinero, una familia estable y varios premios nacionales por su desempeño empresarial.

Sí, Xóchitl tenía la historia del éxito individualista en un contexto urbano occidental, pero aún no sentía la absoluta plenitud. En enero de este año entrevisté a Xóchitl Gálvez sobre su trayectoria personal para Apro, la agencia de noticias del Semanario Proceso. Ella me contó cómo teniendo mucho, sabía que no necesitaba tanto.

En 1989 fue responsable del sistema de información del pabellón de México en Sevilla, durante la feria mundial con que se marcó el quinto centenario. “Cuando me fui a vivir un rato a España por lo del pabellón de México, me di cuenta de que el mundo caminaba a pasos agigantados y que mi país seguía sumido en la prehistoria tecnológica, me marcó, en ese momento supe que quería hacer algo por mi país”.

Regresó a México a trabajar en una gran empresa, en donde se cometió una injusticia contra unos trabajadores de Oaxaca. “Me puse de parte de los trabajadores, me pelee con los de recursos humanos y renuncié. Soy una mujer muy echada para adelante. Ese día llegué a la casa y le dije a mi esposo que no tenía trabajo y que no pensaba buscar otro, que iba a independizarme”.

Los inicios de su empresa “High Tech Services” fueron difíciles. “Me recuerdo con mi hija pequeñita, durmiendo a las cuatro de la mañana abajo de una mesa en una pequeña oficina en donde comencé y en donde yo trabajaba toda la madrugada porque no tenía personal, así que yo hacía todo. Era la secretaria, la telefonista, la programadora, la dibujante, la programadora, la ingeniera. Le dije a una amigo que se asociara conmigo y me dijo ‘no, porque eres mujer, y en la industria de la construcción las mujeres no son respetadas’”. Poco tiempo después, la empresa de Xóchitl se posicionó como una de las más exitosas y a los dos años le dieron el premio a la empresaria del año.

“High Tech Services” le llevó a obtener este reconocimiento en 1994 y otra vez en 1995. Más tarde el Foro económico mundial de Davos la incluyó en la lista de los cien líderes del futuro en el mundo. “La historia se volvió color de rosa porque los clientes llegaban solos, fui la pionera en edificios inteligentes en México”.

En 1995, luego de todos los galardones, decidió realizar formalmente el trabajo de ayuda a las comunidades indígenas. “Ya desde antes había apoyado otros proyectos, pero luego de todo el éxito y todo el dinero, decidí que era tiempo de regresar a la raíz y constituí la Fundación ‘Porvenir’, dedicada al bienestar de los pueblos indígenas, particularmente de la infancia. Desarrollamos una papilla nutricional con el Hospital infantil de México, y la llevamos a Oaxaca, al Estado de México, a Hidalgo, a Puebla… Fue un éxito, este proyecto también creció muy rápido, en dos años tenía yo 250 voluntarios. Con el apoyo de varias universidades llegamos a tener hasta mil voluntarios en la fundación”.

Así “El Porvenir” la llevó al reconocimiento en Davos, en el año 2000. “Cambié las políticas de género en mi empresa. Contraté a muchas más mujeres, decidí que a las embarazadas yo les iba a pagar otros tres meses de incapacidad, adicionales a los que da el seguro social, así que la mujer que se embarazaba en mi empresa tenía seis meses de permiso con goce de sueldo, y las mujeres que tuvieran una carga doméstica muy fuerte como cuidado de niños especiales o enfermos, podían trabajar desde su casa”.

“Todo caminaba muy bien –afirma- , me sentía plena y realizada. En ese momento Fox me llamó”.

La primera invitación para integrarse al gabinete de Vicente Fox fue para ocupar la Secretaría de Desarrollo Social. “No acepté por honestidad, porque no me sentía capacitada para el puesto y no quise engañar a nadie. Luego de mi primera negativa, me volvieron a llamar para ofrecerme la Comisión” (Nacional para el Desarrollo de los Pueblos indígenas).

“Lo pensé mucho -asegura-, me convenció la oportunidad de ayudar a una escala mayor, pero la verdad es que me daba y me da güeva el poder avasallante, ese poder cabrón, que controla, que manipula, que roba…”

Entre los principales logros de Gálvez Ruiz en la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas destacan la reforma constitucional en materia de grupos indígenas, la preservación de lenguas originales, la electrificación y la construcción de caminos y carreteras para más de un millón de indígenas en todo el país. “Te digo con mucho orgullo que trabajamos para que saliera la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas de la ONU, que tenía 25 años atorada, y hay un reconocimiento público de los indígenas del mundo que le vinieron a hacer a Fox por ello”.

Xóchitl afirma que “se pueden obtener muchos logros desde el poder cuando lo tomas con humildad, cuando lo tomas con decisión, cuando lo tomas con trabajo”. “El Porvenir A. C.” cambió la vida de Xóchitl, de las personas beneficiarias y del voluntariado. Hoy, el porvenir parece prometer muchos cambios también para Hidalgo.

Comentarios: taniamezcor@hotmail.com

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