Xóchitl Gálvez, candidata

. Los medios de comunicación son un eficaz instrumento para agrandar la imagen del candidato priista y disminuir, hasta hacerla desaparecer, la de Xóchitl Gálvez. Esa operación era muy sencilla hace 12 años, cuando sólo había un diario en el estado. La operación sigue siendo sencilla ahora que prolifera una decena de periódicos, ninguno de los cuales sobreviviría si perdiera el favor del gobierno priista.

por Miguel Ángel Granados Chapa / Desde Abajo


Xóchitl Gálvez es ya candidata a gobernadora. Se registró la coalición Hidalgo nos une, formada por el Partido Acción Nacional, el PRD y Convergencia. El PT, a instancia de Andrés Manuel López Obrador que más temprano que tarde conocerá en carne propia las consecuencias adversas de ese error, abandonó la alianza. Pero hay indicaciones de que sus mandos locales y buena parte de la militancia local ignorarán la decisión de su cúpula y acompañarán a la candidata que ya lo era de su partido, pues la postuló como propia al comienzo del proceso interno. Al quedar formalmente registrada, esta mujer emprendedora en el más amplio significado de la palabra llega a una meta importantísima, al cabo de un esfuerzo largamente sostenido.

Por la abundancia y naturaleza de los empeños dirigidos a frustrar la candidatura de Xóchitl Gálvez, es importante subrayar su fracaso. Contra toda resistencia la ingeniera nacida en Tepatepec es ya aspirante formal al gobierno del estado. Su propia reciedumbre y el apoyo de los partidos que la postulan derrotaron a los senadores José Guadarrama y Francisco Xavier Berganza y a los funcionarios estatales con quienes esos legisladores han estado y seguirán estando en convivencia.

Inscritos ambos en la campaña interna por la candidatura de la coalición, terminaron huyendo, convencidos por la realidad de que no tenían nada que hacer frente a la frescura, el empuje y la claridad de la ahora candidata. Pretendieron desprestigiarla de varios modos, pues sólo mediante la denigración podían minar la prestancia de la aspirante, dueña de una trayectoria pública y privada sin objeción posible, que contrasta con la carrera de sus contrincantes que, conforme a los compromisos suscritos por ellos mismos y sus partidos, debieran apoyar a quien los venció en buena lid.

Aferrados los opositores a Xóchitl a cualquier recurso, han pretendido todavía hoy -y el asunto seguirá presente en la contienda formal entre partidos- contaminarla con la mala fama ajena. Recibieron como agua de mayo el anuncio de que Vicente Fox apoyaría a su ex colaboradora. Una imagen que muestra a la familia del ex Presidente -su esposa Marta Sahagún y los hijos de ésta- como extensión de la postura anunciada por Fox se difunde con el ostensible propósito de ensuciar a la ex comisionada para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas con la mala reputación de la ex primera dama y sus impresentables vástagos.

Es comprensible el apoyo de Fox a su ex colaboradora. Ella desempeñó con tino y diligencia las labores que el Presidente le encomendó y ahora desea ofrecerle un servicio recíproco, que le será útil en la medida en que el Ejecutivo conserve influencia en sectores del panismo hidalguense. En una campaña política sería torpe establecer aduanas para detener a quienes quieran contribuir al éxito de una candidatura. Los apoyos se reciben a beneficio de inventario, es decir, se aprovechan los activos y se desechan los pasivos. Y salvo que la colaboración espontánea genere compromisos, que deberían en su caso ser explicados con transparencia, se trata de actos unilaterales, cuando más recibidos con agradecimiento.

Xóchitl Gálvez sirvió leal y eficazmente a Fox. Cuando en 2005 escuchó por primera vez la petición de paisanos suyos de presentarse como candidata en Hidalgo, explicó su negativa por su compromiso con Fox, que duraría seis años. Después ya se vería, como se ha visto ya.

Todavía en la víspera de su registro la candidata tuvo que librar un enésimo obstáculo. Un diputado perredista próximo a la casa de gobierno de Pachuca fue utilizado para hacer valer en tribunales una presunta deficiencia formal en la firma del convenio de coalición. Los ires y venires judiciales que produjo perseguían el propósito de sacar al PRD de la alianza, dejándole cojeante. No lo consiguieron.

Ahora comienza la porción más agreste de la ruta que debe seguir Xóchitl Gálvez para llegar a la gubernatura. El gobierno dispone de una muy amplia variedad de recursos y arbitrios para estorbar la andadura de la candidata opositora. Los medios de comunicación son un eficaz instrumento para agrandar la imagen del candidato priista y disminuir, hasta hacerla desaparecer, la de Xóchitl Gálvez. Esa operación era muy sencilla hace 12 años, cuando sólo había un diario en el estado. La operación sigue siendo sencilla ahora que prolifera una decena de periódicos, ninguno de los cuales sobreviviría si perdiera el favor del gobierno priista.

El comprensible afán de todo partido de lograr su permanencia en el gobierno se acentúa en Hidalgo por los intereses creados cuyos beneficiarios buscarán mantenerlos intactos a todo costo. A los negocios tradicionales de una clase política cleoptómana -las comisiones por contratos recibidas por familiares de los gobernantes es una forma típica- se agrega la asociación delictuosa en que ha incurrido buena parte de los mandos policiales, y sus jefes de toda jerarquía, que ha convertido a Hidalgo en entidad donde priva el narcotráfico. Con apenas eventuales brotes de violencia criminal, se ha asegurado el predominio de Los zetas.

Están en curso dos averiguaciones penales federales (PGR/SIEDO/ UEIS/099/2009 y PGR/SIEDO/UEIS/150/2009) sobre la presencia de esa banda criminal en Hidalgo y sus nexos con los altos círculos del poder priista (Proceso, 2 de mayo). Un gobierno cómplice, surgido de la misma matriz asegura la continuidad del pacto criminal. Lo contrario ocurrirá si hay un relevo democrático.

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