Hidalgo, 4 de julio 2010: Transicion y continuidad, o alternancia

. Análisis especializado del contexto y escenarios que rodean las elecciones a gobernador y a diputados locales en Hidalgo, por Pablo Vargas González, posdoctor en ciencias políticas y experto en materia electoral.

por Pablo Vargas González / Desde Abajo

El próximo 4 de julio, en elecciones locales se renovarán los poderes en el Estado de Hidalgo, la gubernatura (poder ejecutivo) y el Congreso Local integrado por 30 diputados. Serán elecciones adelantadas, una reforma electoral del ejecutivo local hará que se realicen con siete meses de antelación, como parte de un proyecto de empate electoral dispuesto por la reforma federal de 2007. Por primera ocasión, en todo el periodo post revolucionario, coincide con otras elecciones de gobernador en 11 entidades federativas.

La coyuntura política permitió que por primera vez haya una profunda recomposición de fuerzas políticas en Hidalgo. La conformación de una coalición opositora (PAN, PRD, PT y Convergencia) impulsa una propuesta de alternancia en el poder y avizora de modo inédito la posibilidad de un remplazo de elites políticas. El PRI junto con el PANAL y PVEM han formado otra coalición. Ambas fuerzas se disputan no solo los cargos sino la posibilidad de dar continuidad a una transición política hegemónica estancada y restringida o generar un proceso de cambios que fortalezcan la participación de los ciudadanos.

La serie de elementos novedosos que generan una incertidumbre acerca de los resultados y candidatos, y una mayor competitividad dependen de reformas electorales no consensadas y débiles que no pudieron contener ni regular a los actores ni las instancias del poder; y la parcialidad de los órganos electorales; estos ingredientes pueden ser determinantes en los resultados de los comicios.

El contexto local

En realidad la situación socioeconómica de la entidad no ha variado en lo esencial, pues de acuerdo al Recuento General de Población y Vivienda del 2005, las tendencias estructurales de mayor ruralización, marginación y emigración de fuerza de trabajo continúan latentes. Más aún, a pesar de los esfuerzos de inversión local y federal, la desaceleración económica iniciada en 2001 siguió repercutiendo en los sectores productivos hidalguenses, particularmente en la actividad agropecuaria, en la maquila y en la industria metal mecánico y automotriz. En 2008 y 2009 se registraron cierre y declaración de insolvencia de no pocas empresas, otras se declararon en “paros técnicos”; tan solo las empresas en Ciudad Sahagún, como Bombardier lanzaron a la calle cientos de trabajadores.

Hidalgo se encuentra entre los estados de menor desempeño y baja competitividad (fuente IMCO) que se relaciona no solo con indicadores de crecimiento económico (Economía estable y dinámica), atribuible a la baja productividad de su sector agrícola y sus exportaciones, sino también a falta de mejoras en variables institucionales (Sistema político estable y funcional y Sistema de derecho confiable y objetivo).

El efecto de esta falta de dinamismo económico ha trascendido al agro hidalguense, un sector completamente vulnerable, que según estudios oficiales, se caracteriza por cultivos de autoconsumo, de baja rentabilidad y con alto grado de riesgo a causa de sequías o fuertes lluvias. Esta es la razón principal, aunada a la posibilidad del “sueño verde” por la que sigue el flujo de trabajadores que viajan a Estados Unidos de América, aun con las adversidades que enfrentan en la frontera. En los últimos años crecieron las protestas de las organizaciones campesinas hidalguenses contra el gobierno federal y local con el propósito de mejorar las condiciones de vida. El malestar ha crecido en ciertas regiones, con rezagos históricos, como la Sierra y la Huasteca y el Valle del Mezquital.

El gobierno de Miguel Ángel Osorio Chong apostó a dos proyectos como palancas de desarrollo: el proyecto PLATAH (que incluye el aeropuerto de Tizayuca) y la Refinería Bicentenario de la región de Tula. Esta última se concretará después de haber intervenido en un proceso de selección frente a otros estados. Ambos proyectos no se cristalizaron y los beneficios son inciertos para el desarrollo integral de Hidalgo.

Partidos y candidaturas

Con los resultados de las elecciones federales de 2009, en donde el PRI se llevó el “carro completo”, a partir de ese año los partidos opositores empezaron pláticas para intervenir en los comicios de gobernador y diputados; excepto el PVEM, estaban todos hasta el PANAL. Coincidió con la estrategia que el PAN y PRD en el nivel nacional instrumentaban, de formar amplias coaliciones opositoras frente al PRI.

Ello concitó de inmediato fuertes críticas; y acarreó una embestida mediática de opiniones contrarias y excesivas por parte de sectores y liderazgos de esos partidos que no compartieron la estrategia y desde luego del PRI que los tachó de “engendro monstruoso”.

Sin embargo, las principales dificultades eran entre los precandidatos. En la elección hidalguense, tempranamente se perfilaron tres candidaturas: Xochitl Gálvez por el PAN, José Guadarrama por el PRD y Francisco Javier Berganza por Convergencia. Estos dos últimos obtuvieron curules en el Senado gracias al voto de arrastre de 2006 por López Obrador.

La publicación de encuestas por periódicos locales en que daban un posicionamiento muy alto a Xochitl Gálvez, muy por encima de sus adversarios fue el inicio de diferencias con José Guadarrama y Francisco Javier Berganza. Estos le pusieron “piedras en el camino”, incluso “demandas” ante la Suprema Corte de Justicia.

El 1º de febrero los promotores de la alianza, principalmente de PRD, PT y Convergencia, (DIA) acordaron que el candidato/a sería a través de una encuesta; por consiguiente la propuesta inicial de José Guadarrama por el PRD quedaba como una posición a redefinirse ante los demás contendientes. Ante los resultados de las encuestas y del proselitismo: el primero en declinar fue Francisco Javier Berganza; Guadarrama lo hizo el 8 de abril luego de firmar un desplegado en que amenazó con “renunciar”, no lo hizo pero no se sumó a la candidatura de Xochitl Gálvez.

En el caso de la selección interna del PRI tampoco fue tersa, más bien tortuosa, no tanto en el grupo en que decidió a nivel local sino entre este y el Comité ejecutivo nacional (CEN), en donde se dieron cerradas negociaciones y transacciones. Todo inició con la toma de posesión de la nueva lideresa del PRI en Hidalgo Geraldina García, el sábado 14 de noviembre de 2009, además de constituir uno más de los actos que refuerzan la “cultura política” interna, proporcionó un mensaje del modo en que se tomaría la decisión.
Ante un grupo grande de pretensos la consigna principal fue “No se muevan”. En las listas de los periódicos surgieron nombres: en estricto orden alfabético, Omar Fayad Meneses, Francisco Olvera Ruiz, David Penchyna Grub, Ramón Ramírez Valtierra, Jorge Rojo García de Alba, y Carolina Viggiano. Luego apareció José Antonio Rojo García de Alba, quién había sido excluido de la lista de “palomeados”.
En los días previos a la decisión, la “unidad” parecía que se rompía y el ambiente se tensaba, “rumores” y “fuego amigo” se daban bajo la mesa. La prensa filtraba rumores de que la lista se “reducía” a una terna. Para evitar divisiones, se había eliminado la “elección directa de las bases” y definido el mecanismo de “Convención” mismo que garantizaba el control de la decisión. Cuando salió la convocatoria de registro sorpresivamente había dos precandidatos. Finalmente el 7 de abril Francisco Olvera Ruiz es designado como candidato de Unidad, mediante una mesa de negociación donde terció Beatriz Paredes.

La campaña y los elementos de coyuntura

En una elección fuertemente competida y polarizada donde dos coaliciones buscan el voto, los elementos que auguran una cerrada competitividad son 1) Las coaliciones apelan al “voto duro” pero también a un voto volátil y diferenciado 2) los perfiles de Xochitl Gálvez y Francisco Olvera son más atractivos o repelentes que las fuerzas que los postulan 3) El acceso de recursos financieros, económicos y de medios de comunicación será fundamental 4) la geografía electoral y 5) el uso de la “maquinaria” gubernamental pueden ser factores decisivos 6) la movilización y promoción del voto de sectores poco participativos jóvenes y mujeres, y de el abstencionismo seguirá siendo un factor continuo en las elecciones.

En este proceso electoral del próximo domingo 4 de julio se pondrán a prueba nuevas normas aprobadas en octubre de 2009. Una “reforma Electoral” más que para variar nuevamente le faltó consenso, puesto que no todas la fuerzas políticas concordaron con la propuesta gubernamental, que se había procesado en las “mesas de diálogo”. Las medidas aprobadas apenas se alinean a la reforma Federal de 2007, pero no con la fuerza y el espíritu de regular y hacer más equitativa y transparente las elecciones.
Se estableció que la duración de las campañas proselitistas para diputados y ayuntamientos será de 30 días y para gobernador la duración de las campañas será de 50 días. Asimismo se estableció que el Tribunal Electoral de Hidalgo tendrá mayor facultad y podrá realizar recuento de votos con la finalidad de garantizar se respete ese derecho.
Los aspectos de riesgo observable y de duda en relación con las reformas electorales han sido: 1) la parcialidad y debilidad de los árbitros electorales (IEEH y Tribunal electoral, Fepade) 2) el sesgo, cerrazón y nula apertura de los medios de comunicación 3) la falta de regulación del gasto de los partidos y candidatos 4) descontrol de propaganda en medios de comunicación 5) la recurrencia de prácticas clientelares 6) el uso de presiones y coacción de voto 7) la presencia de funcionarios públicos en la promoción de candidaturas.
El control municipal es una fuerte base de apoyo a los partidos políticos en esta elección. Según los resultados de 2008, aunque la coalición “Unidos contigo” tiene ventajas en el territorio porque cuenta con un mayor número de alcaldías en su poder: 50 del PRI, 6 del PVEM, y 3 del PANAL; la alianza “Hidalgo nos une” cuenta con un voto competitivo en los 84 municipios y tiene 25 ayuntamientos: 14 del PRD, 9 del PAN, uno del PT y otro más de Convergencia.

La campaña electoral a pesar de la reducción legal de gastos y del control de propaganda en medios de comunicación no dejó los viejos tiempos: se centró en campañas mediáticas. Las coaliciones apostaron todo su capital a los perfiles de Xochitl Gálvez y Francisco Olvera, dejando de lado su propuesta programática. Olvera se presentó como “un hombre de resultados”; a Xochitl se le destacó como empresaria exitosa y perteneciente a la sociedad civil, es decir cuidó de identificarse como “política”.

La campaña electoral no estuvo exenta de “guerra sucia” y “campañas negras”. La “rumorología” nuevamente se hizo presente. Se esparcieron rumores principalmente contra Xochitl Gálvez: desde la idea peregrina que “iba a renunciar”, o “que el IEEH le había rechazado su registro”, entre otras. Lamentable fue el discurso paralelo de carácter misógino: “impedir que llegue una mujer”, o bien “las mujeres no están preparadas para gobernar”.

Dos elementos más fueron significativos y que deberían formar parte de un proceso democratizador, pero no lo fueron. Por una parte las encuestas pre electorales, llamó la atención el número y su uso (manipulador), tal parecía que no hubo regulación en cuanto a dar a conocer los resultados. Y Por otra parte la falta de debate entre los contendientes, el PRI rechazó la posibilidad de que Xochitl y Olvera pudieran confrontar ideas, programas y proyectos. Es un déficit que los actores políticos y organismos electorales quedan a deber a los electores.

El cambio de tendencias de voto

La formación de dos coaliciones: “Hidalgo nos Une” integrada por el PAN, PRD, y Convergencia, como “Unidos Contigo” formada por PRI, PVEM y PANAL, favorece el comportamiento electoral no centrado en partidos políticos, lo que profundizaría una tendencia que en Hidalgo se empezó a verificar notoriamente en 2006, aunque se manifestaba en elecciones municipales ya con anterioridad, a favor de votar por candidato y/ o la persona.

Se reemplaza el formato de competencia tripartidario (PAN, PRI, PRD), que había dominado como modelo de la transición, desde los años ochenta, en que las contiendas tenían que dirimirse en relación con el PRI, en todos los distritos teniendo como competidor natural al PRI en algunos con el PAN y en otros con el PRD.

El fenómeno del voto volátil estaría siendo un factor en la orientación de los electores hidalguenses. En el voto volátil el elector vota más por la persona que por el partido. Esto ha sucedido en comicios competitivos de relevancia. El hidalguense ha votado de manera disímbola independientemente de partido y/o coalición. Los ejemplos de variación están en 2000, 2002, 2003, 2006, 2008 y 2009.

La presencia de una franja amplia de votos indecisos (según Mitofsky 30{9e1ff1bee482479b0e6a5b7d2dbfa2de64375fcf440968ef30dd3faadb220ffd}) puede propiciar una modificación en las preferencias manifiestas e incluso un cambio de tendencias, si se producen los escenarios de alta competitividad y alta participación.

La gran desventaja y deficiencia de las encuestas fue no haber proporcionado información acerca de los 18 distritos. La totalidad de las encuestas dieron acercamientos de los candidatos a la gubernatura pero solo en el nivel estatal sin presentar datos de su composición en la geografía distrital y municipal.

Desde los distritos se van a construir la mayoría estatal. Si los candidatos a diputados logran remontar las condiciones inequitativas de la campaña electoral y desde los distritos generaron una opción fuerte, en alguno de ellos podrá vencer al PRI. Sobre todo en las regiones donde el PAN y el PRD han desarrollado sus bases y fuerzas.

Las propuestas de Xochitl Gálvez se han acercado a sectores sociales no tradicionales, por lo cual es esperable el voto diferenciado, es decir que algunos electores den un voto para diputados por una coalición y para gobernador/a por otra fuerza. Además del voto volátil y del voto indeciso es toda una incógnita la movilización de los abstencionistas. Hidalgo es un estado de poca participación y de gran abstencionismo. Si la polarización de candidaturas logró penetrar en ese electorado no participativo es probable que se produzca una tendencia hacía la polarización del voto.

Las posibilidades de estas tendencias de cambio en el comportamiento electoral solo puede declinar en la medida que sean determinantes la prevalencia de condiciones no alternantes: la inequidad de recursos y acceso a los medios de comunicación, la coacción y compra del voto y parcialidad de las instituciones electorales. Todo lo anterior es lo que crea la incertidumbre democrática, de no vaticinar a priori los resultados. El ejercicio de los derechos políticos de los hidalguenses, en forma limpia, justa y pacífica, será el garante de la legitimidad.

Notas: En 1981 y 1987 los precedentes del PRD fueron PSUM y PMS

En 1999 el PAN y PVEM formaron coalición; y también el PRD Y PT

Cuadro 1 Elecciones de Gobernador en Hidalgo 1975-2005

1975 1981 1987 1993 1999 2005
PAN

PRI

PPS

PARM

PDM

PRD

PFCRN

PT

Abstención

N.P

99.6

N.P

N.P.

S.R

S.R

S.R

S.R

22.70

0.95

96.13

0.64

0.71

0.16

0.61

0.80

S.P

42.10

N.P.

90.40

2.05

1.17

N.P.

3.03

3.35

S.R.

37.10

5.95

78.18

0.84

2.58

0.16

6.04

2.79

0.80

59.46

30.48

50.92

14.51

48.53

11.6

51.8

29.51

2.5

54.7

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