NO a los porros

por Tania Meza Escorza / Desde Abajo

Pachuca tiene memoria. El domingo pasado le dijo NO a Olvera, NO a Vicente Díez y NO al dentista gil. La ciudadanía pachuqueña le dijo NO a quien todavía es su presidente municipal con licencia, precisamente porque si un municipio del estado lo conoce y lo ha padecido, es Pachuca.

La capital hidalguense también le dijo NO al pequeño porro gil, quien debe sus cargos políticos a su amistad y servilismo con algún poderoso, que algunas veces puede apellidarse Sosa, a veces puede apellidarse Osorio, o como sea, pero siempre ha escalado posiciones por ser el amigo de alguien.

Pachuca le dijo NO a Vicente Díez, quien hace once años inició su ascenso político al encabezar la guerra sucia tricolor contra José Antonio Tellería, el alcalde más querido que ha tenido la ciudad.

Olvera, Vicente Díez y el dentista gil tienen un común denominador: Entraron a la política con tácticas porriles.

Hace muchos años, cuando yo era niña, Olvera, gil y sus amiguitos “visitaban” continuamente la tiendecita cercana a mi casa. Cada que veía acercarse el autobús secuestrado, el propietario del negocio (un padre de familia honesto y trabajador) sacaba de la tienda apresuradamente a todas las criaturas que infortunadamente estábamos en su negocio en el momento de la singular “visita”.

– ¡Córranle, niños! ¡Enciérrense en sus casas! Nos decía con la cara pálida de miedo.

Nosotros corríamos sin entender bien qué pasaba, aunque por experiencia sabíamos lo que seguiría: Gritos, insultos, el camión secuestrado estampado contra la cortina de la tienda y la llegada de la policía dos horas después del atraco, cuando los “estudiantes universitarios” ya se habían llevado todo, principalmente el dinero y las bebidas. Luego, nuestros familiares corrían al comercio a ofrecer ayuda al señor de la tienda, quien lloraba de frustración al verse golpeado, a sus hijas violentadas sexualmente y a su negocio saqueado. “¡Malditos porros!” decía el señor, y se tragaba su rabia.

Bellas anécdotas como la anterior, tenemos al por mayor las y los pachuqueños de treinta años en adelante. No sólo es el recuerdo reciente de un alcalde y un “rector” incompetentes, es tener tatuadas en la memoria las setenteras y ochenteras escenas de violencia e impunidad.

Pese a ser también la ciudad del estado con mayor concentrado de empleados burócratas, considerados el “voto duro” tricolor, este domingo Pachuca dijo NO a los porros.

El grueso de los empleados del gobierno había venido diciendo “sí, votaré por el que usted diga, jefe, pero no me quite mi empleo”, sin embargo, votaron razonadamente. Las encuestas que daban desde 12 hasta 40 puntos de ventaja a Olvera estuvieron metodológicamente correctas, sólo que la gente le mintió a los encuestadores, por miedo.

Así pues, pese a que la ciudad con mayor concentrado de electores dijo NO a los porros, los resultados hasta el momento muestran ventaja tricolor, porque el fraude estuvo principalmente en la región Huasteca, en donde la gente vende su voto por 500 pesos no porque sea muy pobre, muy corrupta o muy ignorante, sino porque las dinámicas políticas son diferentes. Venden su voto no sólo por el dinero, sino porque de no hacerlo ponen en peligro su vida y la de sus familiares.

No es lo mismo salir a votar o a cuidar casillas en la capital, que en la Huasteca, en donde al acudir a sufragar la gente se juega literalmente la vida.

Sin embargo, a pesar de que el fraude se hizo mayoritariamente en la Huasteca, no es ahí donde estuvo la falla ciudadana, sino en la gente que no se animó a acudir a las casillas. Más de la mitad de la población hidalguense confirmó que la vía electoral no es una opción. Algunos por el mundial de futbol, otros por puristas, unos más porque ni siquiera perciben ya los mensajes políticos y otros porque consideran que el camino electoral ha quedado rebasado si se quiere lograr un cambio.

Auque los números del PREP favorecen a Olvera, el proceso de elección aún no concluye. Todavía nadie es gobernador electo, porque esta contienda aún deberá limpiarse en los tribunales.

Durante una conferencia de prensa, Xóchitl recalcó como elemento de impugnación la intervención del gobierno del estado en apoyo al candidato del PRI y las acciones de hostigamiento en su contra y de su equipo de colaboradores.

“El candidato Olvera ganó con votos comprados, -dijo la candidata opositora- yo no regalé una sola despensa, ni compré ningún voto, los míos fueron resultado de la libre decisión de los hidalguenses. Sin embargo, queda claro que La Huasteca nos la cambiaron en 72 horas. Tenemos pruebas contundentes de la compra y la coacción del voto, tenemos pruebas contundentes del pago en efectivo por los votos y no sólo en La Huasteca sino en varios municipios más”.

Cinco puntos porcentuales de diferencia en una elección tan sucia, no dejan otra alternativa a las autoridades electorales que la minuciosa revisión. Por ahora, a la ciudadanía, no le resta más que aguardar el fallo definitivo, pero no esperaremos con los brazos cruzados. Este NO rotundo al porrismo tricolor va más allá de los procesos electorales.

Comentarios: taniamezcor@hotmail.com

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