Volverán las oscuras golondrinas

por Soledad Jarquin Edgar / Desde Abajo

Tendría que empezar por decir que sí Benito Juárez no hubiera muerto hace 138 años o que al menos parte del país no se hubiera olvidado de quién fue y lo que representó, Felipe Calderón no estaría gobernando este país que se está haciendo cachitos, cierto con más crudeza en el norte pero sin dejar de tener serias repercusiones en el sur.

Lo ocurrido en Ciudad Juárez esta semana debe ser motivo de toda clase de preguntas por parte de la población mexicana, porque queda claro que siguen improvisando en el gobierno Federal y su contraparte, en la guerra interna que vivimos, siempre le llevará la delantera. Un coche bomba significa más incertidumbre que nunca para la población, más miedo y repercusiones de toda clase con el vecino país del norte que tanto le preocupan a Calderón, pero también a la población por las personas que han migrado en busca de un mejor destino.

La salida de Fernando Gómez Mont y la llegada de José Francisco Blake Mora a la Secretaría de Gobernación desde el pasado miércoles, es una clara señal de que Felipe Calderón desoye a una inmensa mayoría del país que ya se dieron cuenta que la “política” de combatir al crimen organizado, en un choque desigual, está equivocada del todo.

Pero Felipe “El Valiente” Calderón continúa la misma senda, una de las principales cartas de Blake Mora, según el propio Jelipe, es su experticia “comprobada” en el combate al crimen organizado. ¿Dónde? ¿Quién lo califica? La realidad es la prueba. Esto quiere decir que seguirá con esa política equivocada donde las pérdidas humanas de todas las edades, que nada tienen que ver con el hampa mexicana, seguirán ocurriendo, tal y como el mismo Calderón había advertido.

Habría que preguntar a las madres y padres de los niños y niñas asesinadas ¿qué piensan? Peor aún cuando el que asesina es el propio Estado, a través de los elementos de seguridad o soldados que “nerviosos” disparan a todo lo que se mueva, sea persona, ave o perro, les da lo mismo.

O qué piensan las mujeres grandes, medianas o pequeñas sobre los actos de violencia sexual a la que están expuestas porque los soldados (de la Patria) o los hampones; unos porque están enojados de estar frente de un enemigo que conocen, porque de vez en cuando les dan muestras para que “aguanten” –según el testimonio de familiares de personal de la milicia mexicana- y los otros porque son delincuentes igualmente peligrosos que ven en las mujeres el objeto (aunque sean personas) de venganza.

Eso hay que preguntar a Calderón. Que ayudado por la iracunda fuerza de la naturaleza y los monopolios de comunicación, puede cambiar el tema cada vez que el agua le llega a la boca, pero después de lo sucedido en Ciudad Juárez no podemos quitar el dedo del renglón, porque el crecimiento de los métodos de violencia son cada vez más sorprendentes y tienen más víctimas inocentes.

Aquí ni hablar, ya vimos que los apéndices de los gobiernos, es decir las comisiones de derechos humanos sólo siguen instrucciones.

Todos los días al ver el repaso de los daños, como podemos sentir que sucede en México cuando vemos los reportes periodísticos, encontramos que son detenidas más y más personas “relacionadas” con el crimen organizado, que son incautadas toneladas y toneladas de droga, al igual que centenares de armas de todo tipo y cada vez más sofisticadas. Luego, al paso de los días, están los testimonios de parte de los detenidos a quienes se les acusa a través de la figura del testigo protegido, basta con eso para decir que tal persona es delincuente, narco y que está relacionado con el crimen organizado.

Increíble pero cierto, así se hacen las cosas en México, la figura de Protección de las Personas, establecida en el capítulo sexto, artículo 34 de la Ley Federal de Delincuencia Organizada lo explica en sólo poco más de tres renglones, de ahí que puede acomodarse, por eso la insistencia de algunos diputados y senadores de hacer algunas adecuaciones para evitar que se aplique bajo cualquier criterio, incluso en contra de personas honestas.

Esto me recuerda mucho aquellas operaciones donde muchas mujeres indígenas y pobres utilizadas como “burreras” o “mulas” empezaron a llenar las cárceles de México, porque así se justificaba el combate a la droga y al igual que ahora las cabezas reales de este monstruo siguen libres. Puro sospechosismo sobre la forma en que se justifica la presencia de los cuerpos policíacos, pero sobre todo, del ejército en las calles, con los resultados antes vistos y que según datos del procurador general de la República, Arturo Chávez, en la administración de Felipe “El Valiente” Calderón han ocurrido 24 mil 826 ejecuciones vinculadas al narco. Pero en estos seis meses y medio han ocurrido siete mil 48, para fuentes no oficiales el recuento es de más de 27mil muertos.

El funcionario de Jelipe –según la información difundida en los medios- atribuye estos crímenes al proceso de descomposición de las organizaciones criminales mexicanas. Pero no dice que la política es equivocada, porque está visto, que no hay resultados, a pesar de la mucha publicidad que pagan para pretender vender lo contrario y vuelvan, pasado el proceso electoral, con una andanada de propaganda televisiva desde la presidencia para convencernos de la lealtad, el compromiso y el buen comportamiento del ejército mexicano. Pero la realidad es otra. Ya han sucedido casos de violencia sexual en Oaxaca como en casi todo el país por parte de elementos de la milicia. Vergonzoso e indignante será siempre el ataque a una adolescente por parte de un piquete de soldados, en esta misma ciudad de Oaxaca. ¿Tendrá para esta niña y su familia algunas palabras don Felipe? Como pasó también con Ernestina, que murió de gastritis como dijo Calderón y con otras mujeres que han sido víctimas del Estado mexicano a través de los militares. Él insiste, está empecinado y no tiene la honestidad para aceptar que se ha equivocado y que una adolescente se encuentra entre sus múltiples víctimas.

Guelaguetza futbolera

La Guelaguetza del 2010, será futbolera. Así, de nueva cuenta, se suman una y otra en contra de lo que la población asegura que no es correcto y por tanto rechazan las imposiciones que cambian la costumbre, la tradición, para convertirla en un acto comercial de lo que nos han convencido. El gobierno estatal, por ejemplo, no sólo acabó con la costumbre de realizar la Guelaguetza en pleno día. Con su visión empresarial, que todo lo tuerce y lo destuerce, se programaron dos actividades una por la mañana y otra por la tarde. Qué felicidad, luego decían que eso deja muchas divisas, pero nadie sabía en la bolsa de quién.

A pesar de las advertencias y del rechazo (otra vez) de expertos y gente que conoce la tradición, volvieron a las andadas y se les ocurrió techar el auditorio Guelaguetza. Como si fuera castigo de la diosa Xilotl -aquella a la que los aztecas le sacrificaban una joven en el antiguo asentamiento militar de la actual ciudad de Oaxaca, que se celebraba el 13 Tecpactl, que en el calendario corresponde al 16 de julio, motivo por el cual en 1932 decidieron iniciar el homenaje racial retomando aquella festividad prehispánica, antecedente remoto de la Guelaguetza- apareció la Sección 22 y tomaron las instalaciones del auditorio resultado de otro mito: la maldición de la diosa del mal Elba Esther Gordillo, pretexto suficiente para no terminar las costosas e innecesarias obras. Yo siempre digo y sostengo que la Sección 22 es aliada del PRI y de quien gobierne. No tienen interés alguno en la educación de la infancia y sirven a intereses bastante oscuros, pero nos hacen creer lo contrario. Esta teoría es pura suposición, como el sospechosismo.

Sin auditorio, ahora la Guelaguetza será futbolera, por insólito que parezca, pero la idea se la dieron los propios malditos por Elba Esther que llevaron la “fiesta” a los campos del Tecnológico de Oaxaca. Así que ahora están a mano. Por eso digo alguien los hace y ellos se juntan.

Entretenidos en eso, porque ante los hechos, podría resultar trivial dónde, cuándo y cómo realizar la manoseada Guelaguetza, pasó la presentación del “equipo de transición” del gobernador electo Gabino Cué para concretar la entrega-recepción de la administración pública, cuya prioridad es que se dé pacíficamente.

Aunque advirtió que ese equipo no será su gabinete, se entiende que gran parte de ellos sí lo serán.

Por supuesto que está Benjamín Robles Montoya, su amigo y aguantador de todo, porque le tocó bailar siempre con “el más feo” y aguantó hasta las últimas consecuencias, incluso de carácter familiar. Si la venganza impera algunos personajes ya deben empacar sus cosas para exiliarse.

En equipo gabinista por la transición hay, como era de esperarse empresarios, panitas, gente de la derecha, académicos y por supuesto connotados apellidos de la vallistocracia oaxaqueña, que por “abolengo” también han sido parte del poder, como Bernardo Vásquez, hijo desobediente de Pedro Vásquez Colmenares, ex gobernador priista. Ni modo, aquí el pecado debe ser, por ser hijos de quienes son.

Algunos, como Héctor Iturribarría que está dispuesto a sacrificar su prestigio nacional e internacional para servir a Oaxaca. Como muchos otros que han venido a Oaxaca, pero para no ser ave de mal agüero lo dejamos al tiempo.

Otros como Daniel Pérez Montes, otrora funcionario del gabinete de Ulises Ruiz, tendrán una segunda oportunidad. Pérez Montes fue reemplazo de Héctor Sánchez López cuando este polipartidista (por llamarlo de manera elegante) buscó ser diputado federal por el Partido Social Demócrata. Esta vez Pérez Montes, que como Iturribarría se preparó en el extranjero, tendrá una nueva oportunidad. Entre tanto sería bueno saber qué resultados reales obtuvo la población oaxaqueña con los trabajos de aquella costosa Comisión Especial para la Reforma del Estado de Oaxaca (CEREO) que presidió como decía antes este maestro en Planeación y Políticas Públicas por la Escuela de Economía y Ciencias Políticas de Londres, Inglaterra.

Pero además de ex funcionarios ulisistas aparecieron en la escena ex priistas. Lo cual no sería pecado, el mismo Gabino Cué, como su ex jefe Diódoro Carrasco, salieron de aquel sector político, pero la gente no lo esperaba y causó entre pánico y desilusión. Se habló incluso de una recomposición de fuerzas políticas y también de la posibilidad de que aparezcan más priistas arrepentidos, pero no en la transición sino en el gabi-netazo.

Por lo pronto en el equipo de transición está Celestino Alonso, los hermanos Raúl y Jaime Bolaños Cacho. Celestino Alonso Álvarez fue tesorero durante la administración priista de Sada Solana en el municipio y aspirante eterno a ocupar la primera concejalía del H. Ayuntamiento de Oaxaca. Dicen que es buen economista pero nunca de sus empresas personales.

Raúl Bolaños Cacho, ahora diputado plurinominal electo, fue eterno priista que de pronto se dio cuenta que seguir así era seguir en el error. Fue titular del Tribunal Superior de Justicia y otro que siempre se quedaba en el “ya merito” como aspirante a la gubernatura. El más joven de los Bolaños Cacho, Jaimito, incursionó como presidente de la Fundación Oaxaca, pero es más conocido por ser el ex esposo de la también ex aspirante a la presidencia municipal, claro por el PRI, y ex secretaria de Turismo en el gobierno de Ulises Ruiz.

Sin duda una recomposición de fuerzas de la vallistocracia, que acaban por sepultar a los istmeños. Y para hacer lo mismo de siempre, es decir, ir sin las mujeres, en el equipo de transición de Gabino sólo figura una señora, la diputad Perla Woolrich, qué también no tiene buenas cuentas con la sociedad oaxaqueña y menos con las mujeres.

Y todavía no llegan ni saben quién llegará y algunos familiares de la gente cercana a Gabino Cué, actúan con prepotencia sin medir dónde. Sin duda, un peligro para Oaxaca y mucho trabajo para Cué

Comments

Comentarios

You may also like