Alcances de una agenda ciudadana en Hidalgo

por David Ordaz Bulos

Actualmente la Red Unida de Organizaciones de la Sociedad Civil de Hidalgo (Red Unida H) se mantiene atenta a lo compromisos pactados alrededor de la iniciativa de agenda ciudadana construida entre sus integrantes y ciudadanos convocados abiertamente, el pasado 8 de mayo de 2010.

Esta agenda ciudadana es uno de los intentos que la Red Unida H viene realizando por abrir nuevos canales de relación entre gobierno y sociedad civil, con propuestas dinámicas de participación ante el desencanto ciudadano de las acotadas y viciadas formas de participación que los partidos políticos ofrecen. Al tratarse del caso de un grupo organizaciones emergentes como nuevos actores sociales en su propio contexto, surgen varias interrogantes al respecto. ¿Será tomada en cuenta esta agenda ciudadana? ¿En que medida será aprovechada e incluida? ¿Hasta dónde llegarán sus alcances?

La Red Unida H es un conjunto de aproximadamente 40 organizaciones de la sociedad civil (OSC´s) repartidas en las diferentes regiones del estado de Hidalgo, que desde 2006 busca consolidarse como actor emergente dentro del panorama social y político local. La Red Unida H se caracteriza por la diversidad de organizaciones que la componen, reflejada en los diferentes tipos de acción que llevan acabo: sustentabilidad y proyectos productivos, defensa y promoción de los derechos humanos, género y equidad, ecoturismo, educación, etc.

Hidalgo además de ser el quinto estado mas pobre del país, es un emblema de la herencia del autoritarismo nacionalista que deriva en esquemas clientelares, paternalistas y corporativos de cultura política. Se trata de un estado en donde las antiguas estructuras de partido hegemónico aún funcionan con limitadas posibilidades de transición democrática.

La aparición de actores con perfiles como el de la Red Unida H es importante porque permite el surgimiento de nuevas dinámicas de interacción entre los diferentes actores políticos y sociales. Nuevos canales que desde la sociedad civil abren vías de comunicación frente a las múltiples problemáticas sociales.

Ejemplo de ello es la agenda ciudadana construida en base a varios ejes: democracia y participación ciudadana, economía y desarrollo sustentable, gobierno, instituciones y sociedad civil, arte y cultura y protección de derechos: económicos, sociales, culturales y ambientales.

La construcción de la agenda ciudadana se llevó a la par del proceso pre – electoral y electoral para elegir gobernador. Se hicieron dos presentaciones junto con las organizaciones, primero con Xóchitl Gálvez (Hidalgo nos une) y después con Francisco Olvera (Unidos contigo). Ambos aplaudieron el documento mostrando sus percepciones y compromisos en seguir acuerdos. La candidata manifestó apertura y mayor entendimiento respecto a la dinámica de la sociedad civil organizada; el candidato tardó en comprender que se trataba de una propuesta ciudadana y no de una negociación para amarrar votos o pedir puestos políticos. Ambos eventos inéditos se dijo por ahí “pueden pensarse trascendentales para la sociedad civil organizada de Hidalgo”.

Aunque no fue uno de los objetivos planteados desde la Red Unida H, la estrategia pudo ser ampliada a la organización del debate ciudadano entre las candidaturas. Sin embargo la poca disposición mostrada por Francisco Olvera, por participar en el debate y una aletargada estrategia de parte de la coalición de oposición “Hidalgo nos une”, por conjuntar la presión y elementos necesarios para llevarlo a cabo, hicieron que finalmente el debate no se diera y quedará como notable síntoma del retroceso político y social que se vive en Hidalgo.

Hoy en día el resultado y los alcances del documento están en el aire. Quizás uno (o el único) de los principales logros haya sido que la Red Unida H aumentara su posicionamiento público e interlocución como voz de la sociedad civil entre los diferentes actores políticos del estado.

Viene a la mente uno de los comentarios que giraron en la memoria los días posteriores a la construcción de la agenda. Emitido por un conocido personaje de larga trayectoria con organizaciones sociales del Valle de Tulancingo, que exhortaba a recuperar el trabajo de base en las comunidades directamente con la gente. Vínculo que suele perdérsele a las organizaciones de la sociedad civil cuando se enfrascan en el trabajo de oficina y los líos burocráticos que implica el fortalecimiento institucional y la profesionalización de su quehacer cotidiano. El argumento aguafiestas concluía que de poco o de nada servía redactar un documento como la agenda ciudadana pues su utilidad a lo mucho, “serviría para que los políticos de siempre se limpiarán las nalgas”.

En contraste con lo anterior, el pensamiento de Bethell (1997) defiende la importancia del surgimiento de este tipo de actores como la Red Unida H en pos de la construcción de la ciudadanía y la participación democrática que en gran medida dependen de la creación y enriquecimiento de densas redes de asociaciones y organizaciones y de oportunidades para la participación voluntaria de las personas en los asuntos públicos.

Dicha perspectiva mira también a la democracia como un fenómeno de naturaleza cíclica que, de no convertirse en un continuo proceso de aprendizaje en la percepción de los diferentes actores sociales y políticos, corre el riesgo de involucionar y sufrir graves retrocesos en sus avances conseguidos.

Quizás sea ahí donde radique el mayor significado que las acciones de la Red Unida H alcanzan: desde un lugar que retoma -a nivel local- ese proceso de aprendizaje democrático, en el intento de tejer los vínculos tan olvidados o tan inexistentes entre gobierno y sociedad, y entre instituciones que normalmente trabajan de manera independiente o peor aún, de espaldas a la ciudadanía.

Es difícil definir con claridad cuáles son los alcances que el desarrollo de esta agenda logró, y si realmente este esfuerzo realizado por un grupo de ciudadanos será aprovechado de algún modo. Mucho puede decirse sobre participación social y ciudadana desde discursos ideales, sin embargo, cuando las ideas se contrastan con la realidad, vemos la dificultad de que la participación influya realmente en la transformación de las prácticas arraigadas en el terreno de la costumbre.

Finalmente, no está demás recalcar la importancia del seguimiento y exigencia de la inclusión de este tipo de agendas en los programas de gobierno pues como menciona Jusidman (2007) las agendas ciudadanas permiten examinar avances, reconocer retrocesos, definir plataformas para el futuro, encontrar puntos comunes de interés y trabajar transversalmente en temas como los derechos humanos, la democracia y la equidad de género.

Referencias:
– Clara Jusidman. Agendas Ciudadanas: seguridad, derechos humanos, fortalecimiento de la sociedad civil y migración, Incide Social A.C., México, 2007.

– Leslie Bethell. Historia de América Latina, Crítica, Barcelona, 1997.

davidordazb@gmail.com

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