Fidel Castro y los mercenarios culturales del siglo XXI

por Yohandry Fontana / DESDE ABAJO

. Uno de los blogs más reconocidos en Cuba y fuera de él, es el de Yohandry Fontana. Premiado y atacado por igual, su trabajo es referencia fundamental cuando se habla de la Revolución Cubana en internet, lugar contemporáneo donde tiene lugar la constante lucha internacional en contra del bloqueo informativo de los grandes monopolios en contra de la Isla y sus causas. Ahora, su trascendental palabra abre un nuevo espacio a través de este espacio: “La columna de Yohandry” en la Agencia Desde Abajo. Quienes realizamos día con día este esfuerzo periodístico, nos enorgullecemos de contarlo como hermano y compañero; y le bien venimos, para deleite de nuestros lectores y lectoras ¡Hasta la victoria siempre!

Luis Alberto Rodríguez, Coordinador de información.

Manuel Sosa y Jorge Ferrer, obedientes mercenarios culturales del siglo XXI

Imperialismo del siglo XXI: Las guerras culturales, es un libro que me acompaña desde hace unos dos años, cuando el bichito de la comunicación avivó los deseos de expresión y debate que hoy se dan en la red de redes.

Una y otra vez voy sobre esta obra del doctor Eliades Acosta Matos, considerada por el autor como cierre de una trilogía que comenzó con El Apocalipsis según San George y continuó con Siglo XX: Intelectuales militantes, todas en mi librero y consideradas por expertos como textos de obligada consulta, sobre todo para aquellos encargados de lidiar con temas de la guerra mediática y la manipulación.

Hoy no quiero detenerme en ningún capítulo en particular porque cada uno de ellos es una joyita para el análisis y el debate en estos tiempos de Internet. Pero sí hacer referencia a dos personajes que aparecen en el volumen y que de una u otra forma he encontrado en mis aventuras por la Web. Son ellos Manuel Sosa y Jorge Ferrer, a los cuáles Eliades Acosta describe como guerreros culturales de alquiler del exilio cubano.

No emplearé versiones ni interpretaciones, me limito a transcribir textualmente lo expresado por el autor: “Manuel Sosa, guerrero cultural del exilio cubano, uno de esos inspirados escribas de alquiler que rasgan sus vestales vestiduras al referirse a los infinitos defectos de Cuba socialista, que cierran los ojos pecados del safio patrón que les paga, y al que perdonan por no interesarse mucho en tonterías libertarias, si estas no incluyen las dulces salmodias de las cajas contadoras, ha escrito refiriéndose a la enfermedad de Fidel: “El Hecho Biológico esperado por medio siglo, no ha ocurrido aún. Nos tocó presenciar una derivación plagada de eufemismos, sangrante, escatológica (…). Al Final, ha sido la Simbología la que ha derrotado al paladín (…). Son los símbolos los que terminan por imponerse”.

Y continúa Eliádes: “¿A qué paraísos inefables estaremos predestinados los cubanos de aceptar la lógica que Sosa nos propone, la que pronostica en la enfermedad de un hombre la derrota simbólica de un pueblo?”

Jorge Ferrer, con quien he intercambiado escuetos mensajes a través de Twitter, es otra de las voces que se levantan por la “libertad de Cuba”. Ahora recuerdo un post de Ferrer que llamaba a la sublevación dentro de la Isla y daba detalles del papel de Estados Unidos para la victoria final. Un soñador en decadencia, le faltó decir a Eliades.

Sobre él escribe: “Una treintena de personas tratábamos sobre la impronta dejada en la política, la economía y la cultura cubana por el cuarto siglo de alianza entre Cuba y el “bloque socialista” –afirmaba, también en febrero de este año, Jorge Ferrer, escritor cubano que desde Barcelona se ha jurado, gallardamente, luchar hasta el último estertor del mouse de su computadora, por el derrocamiento de la Revolución en la Isla, refiriéndose, ¡oh sorpresa!, no al encuentro de New York, sino a otro convocado bajo el mismo título, ¡qué portentosa coincidencia!, en University of Connecticut.”

Más adelante agrega el investigador: “Al escribir sobre la proyección de fragmentos de la película La vida de los otros, del realizador alemán Florian Henkel von Donnersmarck en una de las ponencias presentadas, Ferrer recordaba: “Desde la pantalla del auditorio nos miraban intelectuales perseguidos y agentes de la Stasi encargados de vigilarlos, humillarlos, silenciarlos. Aún cuando (la ponencia) no atendía al trasvase de la tecnología de la represión de la Stasi al G-2, me pareció que el marco era ideal.

“Sin dudas, ¿cómo no iba a ser ideal para los intereses restauradores del capitalismo en la Isla, que representa Jorge Ferrer, el enfoque truculento que vincula una experiencia fallida del socialismo, como el de la RDA, con otra viva y resistente en un pequeño país acosado, extrapolando al segundo los defectos y errores del primero; acuñando, por analogía, la falsa impresión de que estamos en presencia de males incurables, congénitos del sistema, y que, por tanto, lo condenan a una ineludible derrota?”

El eje central sustentado por Eliades en su obra, al desnudar a ambos escritores, es el de las guerras culturales, los símbolos y su papel para neutralizar y desmovilizar a los contrarios, en un contexto latinoamericano caracterizado por corrientes inversas al capitalismo y al neoliberalismo, que imprimen resistencia al pasado en busca de un camino de transformaciones, como es el caso de Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, entre otros.

Los líderes no escapan a estas campañas. Está viva en la red la controversial entrevista de Jeffrey Goldberg a Fidel Castro, donde el Comandante expresó una frase que encabezó titulares no sólo en The Atlantic, sino en miles de sitios Web y periódico de todo el mundo.

Lo primero que salta a la vista es el propio silencio del periodista Jeffrey Goldberg ante la contundente afirmación de Fidel Castro que, de ser comentada por el entrevistado, pasaría a ser el eje central de la conversación, tratándose precisamente del más importante defensor contemporáneo de las ideas socialistas como forma superior al capitalismo. ¿Desliz o ladino silencio del reportero?

¿Hasta qué punto puede considerarse este acontecimiento parte de una campaña mediática coordinada y elaborada para asestar un golpe a los movimientos sociales que luchan por sus derechos en América Latina inspirados por el ejemplo cubano, e incluso, de cara a las elecciones que tendrán lugar en Venezuela el próximo 26 de septiembre y en Brasil en octubre, ambas con pronósticos hasta ahora bien definidos y que no son del beneplácito de Washington?

Algunas hipótesis pueden irse armando, pero tocará a los especialistas del tema escudriñar en el hecho y llegar a conclusiones. Sólo quiero subrayar mi punto de vista: no fue casual este despliegue informativo con CNN, El País y las principales agencias de prensa imperialistas encabezando la interpretación que hiciera Jeffrey Goldberg y la analista Julia Sweig sobre lo expresado por Fidel.

“Hoy se hace difícil discernir dónde empiezan y terminan las guerras culturales…”, plantea Eliades Acosta en su libro Imperialismo del siglo XXI… Y mucho más difícil, agregaría yo, conocer todos los hilos que las mueven en esta era de Internet donde el emisor, monopólico, emplea canales de repetición que sepultan la verdad pretendiendo imponer criterios y conceptos hegemónicos en un mundo cada vez más global, donde el conflicto primero se gana en la mente, para luego conquistar sin esfuerzos el campo de batalla.

Manuel Sosa y Jorge Ferrer, conocedores de los manuales secretos de los llamados “chicos creativos de la CIA”, y obedientes mercenarios culturales del siglo XXI, decidieron desenfundar bits sin escrúpulos sumándolos a la campaña mediática contra Fidel Castro, como si se tratase del desembarco final en las costas de Cuba.

http://yohandry.wordpress.com/

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