Tortillazo: puñalada trapera

por Pablo Vargas González / DESDE ABAJO

Entre el júbilo de los festejos de la Guadalupana y el inicio de las fiestas del maratón Gudalupe-Reyes, de manera simultánea empezó un alud de aumento de precios de manera generalizada en el país, sin que ninguna autoridad pueda detenerlo, lo que resulta en una reverenda “puñalada trapera” en contra de la economía de la mayoría de los mexicanos.

Conjuntamente se dio un “gasolinazo” más y un “tortillazo” con el aumento del precio del vital alimento nacional que forma parte de la dieta de los mexicanos. Solo los políticos, la oligarquía criolla y los nuevos ricos no consumen tortillas por lo que no les interesa que se haya incrementado el precio hasta del 50{9e1ff1bee482479b0e6a5b7d2dbfa2de64375fcf440968ef30dd3faadb220ffd} en algunos estados.

Aun no se establece el incremento a los “salarios mínimos” y ya ese eventual aumento ha perdido su eficacia ante la acelerada carrera de precios que los grandes monopolios y las empresas han impuesto, gracias a que las autoridades y poderes se ven rebasados por su ineptitud y falta de poder ante los grandes empresarios. La Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) se ven como una caricatura de incompetencia para defender a los consumidores.

Pero el “gasolinazo” hizo que aumentaran el costo del pasaje del autotransporte semiurbano, principal mete de los pasajeros a la ciudad de México algunas empresas como el ADO ya le subieron $4.00, pasando de $68 a $72, y que los usuarios tenemos que palmar a fuerza y sin ninguna posibilidad de protesta.

¿Quién les autorizó? Nadie sabe, es el misterio del fin de año, en que grandes empresarios y comerciantes al cobijo y en el dulce regazo de autoridades ineptas, “hacen su agosto” a costa de los aguinaldos que tanto costó ganar a lo largo de un año a trabajadores y empleados.

El sábado pasado se registró el incremento número 12 del año al precio de la gasolina, la rapiña e insaciabilidad no se detienen ni en Navidad. Acumula la gasolina un alza de 12 por ciento. La Magna cuesta 8.76 pesos el litro, la Premium 10.10 y el de diesel 9.12, de acuerdo con las cifras que dio a conocer la Asociación Mexicana de Empresarios Gasolineros (Amegas).

Este aumento si va directamente a las arcas del la Secretaría de Hacienda (SHCP) del gobierno federal. Lo peor es que apenas comienza y continuarán incrementándose a lo largo de 2011. Estos aumentos, nada subrepticios ni encubiertos, sino a la vista de todo el mundo han impactado el aumento de precios en otros productos de la canasta básica alimenticia. Son aumentos que ya se están aplicando en la leche, en el pan y el huevo y que repercuten en el bolsillo de las grandes mayorías.

Salta a la vista el inmenso poder que tienen los grandes acaparadores y especuladores del maíz y productores de tortilla, nacionales y transnacionales (Gruma y Cargill). Recordemos que hace dos años a finales de 2008 empezó un aumento bestial al principal generador de la “vitamina T” (tacos, tortillas) que pasó de $5.50 a $8.50.

Es aquí cuando nos preguntamos donde están los políticos; donde están los partidos, donde están las coaliciones políticas, y los diputados y Senadores, esos mismo que se peleaban hace unos días el presupuesto millonario. Nuevamente se prolonga la política real de gobierno rico, con presupuestos millonarios y pueblo pobre.

Este año se aprobó en el Congreso (Senadores y diputados) la ley de acciones colectivas, con la idea de que los consumidores mexicanos puedan tener derechos frente a lo que pagan (bienes y servicios), pero se hizo una ley hueca, sin dientes y sin poder. También se quedo congelada una iniciativa contra los monopolios en un país donde estos son los que mandan y gobiernan. Corresponde a los ciudadanos emitir un juicio, hacer crítica y movilizarse por derechos justos. De otra manera seguirá ocurriendo este estilo de vida a la mexicana.

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