El secuestro de Diego y la tregua del EPR

por José Enrique González Ruiz / DESDE ABAJO

Ya no existen los héroes,/ ya no los hacen como antes.

Son monigotes inflados/ por campañas de publicidad.

Canto de “El Tri”.

Si fue cierta, la liberación fue ridículamente teatral

No es sencillo desautorizar a un personaje que sale de un secuestro de siete meses y se planta frente a la prensa para decirle que perdona sus captores porque “es hombre de fé”. Y no resulta fácil, debido a que existe la posibilidad de que sea verdad que lo tuvieron más de siete meses privado de la libertad y amenazado. En ese caso, merecería que nos congratuláramos que terminó su cautiverio. Pero, ¿qué necesidad había de armar una función teatral como la que vimos por televisión unos días antes de la navidad del 2010?

Fue ridículo que Joaquín López Dóriga, quien se precia de ser la quinta esencia del periodismo, se pusiera de tapete para que Diego Fernández de Cevallos se hiciera pasar como caballero que volvía de una gran batalla con un ramo de rosas rojas para su amada. Igual que en los tiempos de la Mesa Redonda del rey Arturo y sus cortesanos, montaba Diego no un brioso caballo, sino un costoso automóvil, asegurando que acababa de ser liberado de una prolongada detención. Parloteó a su tradicional estilo y desparramó soberbia por todo el espacio televisivo. Su larguísima barba, perfectamente peinada, le daba un toque apropiado con las fechas navideñas.

No sólo dijo que perdonaba a quienes sostiene que lo retuvieron, sino también presumió de los debates ideológicos que sostuvo –así lo afirmó- con el jefe de aquellos. Por supuesto que las discusiones se dieron en un plano de respeto, pero de enérgica defensa de sus respectivas posiciones, aseveró el influyente litigante.

Por más que celebramos que esté en libertad, no podemos dejar de expresar nuestro desagrado por las mentiras que nos recetó el acaudalado panista. Y tampoco debemos dejar de señalar que el presunto secuestrado dejó al gobierno una banderilla en los lomos: tiene que resolver el caso, porque es de interés nacional. Ni más ni menos.

La posible participación del México rebelde

Sorpresivamente, el 20 de diciembre del 2010, el grupo que dice haber tenido en su poder al dueño de ranchos y edificios produjo una serie de tres documentos (Epílogo de una desaparición) en los que da una justificación política al evento.

Con una cita de Bertolt Bretch y una referencia a Franz Fanon (observación de Luis Hernández navarro), sostiene el grupo que en México convivimos Ellos y Nosotros. Los primeros ejercen una aplastante violencia institucional y los segundos también podemos echar mano de ese medio de lucha para quitarnos de encima la opresión, afirma. Porque “la violencia es constructiva cuando es rebeldía frente a la amenaza de muerte, cuando enfrenta a la muerte personificada por quienes nos someten a la miseria”, afirma.

Identificándose como Red por la Transformación Global, caracteriza al gobierno como “mafioso”, pues protege solamente a los que acumulan riqueza y somete a la sociedad. Asegura que esa situación sólo persistirá “en la medida en que Nosotros la hagamos aceptable”.

Pasan revista los que antes fueron los misteriosos desaparecedores (designación que adoptaron a partir de que el gobierno quiso tipificar como “desaparición” a la de Diego, y de que Calderón la calificó de “misteriosa”) a los efectos más visibles de la aplicación del neoliberalismo en México. Y destacan entre esos a la violencia que padecemos. Atribuyen responsabilidad de ello a varios personajes, entre ellos Fernández de Cevallos, que han aplicado las directrices emanadas de Norteamérica.

Al neolatifundista y abanderado del PAN, lo consideran como “uno de los políticos que más se ha caracterizado por el abuso del poder, el tráfico de influencias y el enriquecimiento a costa del erario y de los bienes de la nación”, así como “uno de los principales encubridores de los responsables de la guerra sucia”.

Por lo anterior, desde su punto de vista, “tomarlo prisionero, exhibirlo y obligarlo a devolver una milésima de lo robado, constituye…un golpe político a la plutocracia y a sus instituciones, una demostración de la voluntad de lucha y de la capacidad operativa de los ‘descalzonados’ como él nos denomina…”

Cuando la autenticidad de los documentos fue puesta en duda, apareció el 29 de diciembre del año anterior, una nueva publicación en la que el grupo dice: “somos reales…nos hemos preparado por mucho tiempo…no somos unos improvisados. Ninguna fuerza extraña nos dirige…” Asegura que el detenido recibió un trato humanitario, porque “contrario a Ellos, los poderosos, el pueblo tiene principios y sabe conducirse con honor”.

Algunos atribuyeron el secuestro al EPR

Tirando con escopeta, se acusó a varios agrupamientos rebeldes de ser los responsables del plagio al próspero litigante contra el Estado mexicano. Lo mismo se responsabilizó a la Tendencia Democrática Revolucionaria- Ejército del Pueblo que al Ejército Zapatista de Liberación Nacional. También se dijo que pudo haber sido el Ejército Popular Revolucionario.

Esto último causó inquietud entre miembros de la Comisión de Mediación para el caso de Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez (COMED), porque la existencia de ésta tiene relación directa con la tregua que el EPR tiene comprometida.

Ya Antonio Ortega Sánchez, identificado con las fuerzas más obscuras del panorama político mexicano y latinoamericano, había visto en su oráculo (las computadoras de Raúl Reyes, comandante de las FARC asesinado en Sucumbíos, Ecuador) que el EPR cometió el secuestro. Ostentándose como presidente del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, el también aspirante a consejero de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) dijo en conferencia de prensa que el trueque era Diego a cambio de Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez, más una “indemnización millonaria”.

Y aunque el personaje es bastante siniestro, no puede olvidarse que junto con Guillermo Velasco Arzac es autor de la denuncia contra Lucía Morett Álvarez, por la cual la Procuraduría General de la República le mantiene abierta una averiguación por “terrorismo internacional”. Tampoco hay que dejar de lado que estuvo en Cancún en una de las visitas del genocida expresidente de Colombia Álvaro Uribe Vélez, ofreciéndole o refrendándole sus servicios.

Para la COMED, cuya autoridad no es más que ética y cuyo compromiso es cívico con un problema como la desaparición forzada de dos personas, es esencial la tregua del EPR. El día que ésta termine, dejará de existir. Por eso analizó las imputaciones y llegó a la convicción de que no tienen el menor sustento.

Eso implica que la tarea continúa y que hay que realizarla sin desánimo y con firmeza de principios.

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