El machismo contra Verónica

por Tania Meza Escorza / DESDE ABAJO

En Hidalgo la libertad de expresión está en pañales porque casi todos los medios de comunicación locales tienen como anunciante principal al gobierno del estado. No hay grandes consorcios que inviertan en publicidad, así que el cliente central desea ser bien tratado. Quien paga, manda.

El problema es que no se trata de un inversionista cualquiera, sino del administrador central de los recursos públicos, y quien además debe garantizar el avance democrático del estado.

La crítica a la labor de los tres poderes de gobierno es un derecho de la ciudadanía, y una herramienta necesaria para las autoridades. No importa si a algunos no les gusta escuchar a las voces divergentes, no pueden evitarlo, no sólo porque está en la Constitución, sino porque la comunicación no necesita permiso. Incluso en los regímenes totalitarios, la comunicación será clandestina, pero será.

Una máxima que dejó el mayo de París en 1968 fue que mientras los medios callen, los muros seguirán hablando. Hoy no sólo son muros, sino que en ciertos sectores poblacionales, los medios alternativos de comunicación en general, y las redes sociales en particular, desbordan lo que las Ciencias Sociales llaman “La espiral de la comunicación” (equidistante de la “espiral del silencio”, propuesta por la Ciencia Política)

Así pues, los políticos hidalguenses formados a la vieja usanza nomás no pueden con los nuevos tiempos. Les resulta indignante que haya periodistas críticos, y más aún si son mujeres, porque ¿Cómo se atreven estas pinches viejas a ponerse al tú por tú con la autoridad? (la autoridad, en su concepto, es siempre masculina).

En este contexto de cerrazón e intolerancia ante el cuestionamiento, los periodistas críticos están siendo despedidos o aislados dentro de los medios de comunicación estatales, porque ésa ha sido la condición del gran anunciante para la renovación de convenios de publicidad pero ¿qué ocurre cuando se trata de una mujer periodista, que además no trabaja en un medio estatal, sino que es corresponsal de uno de los diarios políticamente más fuertes del país?

Si no hay negociación, habrá represión. Tal es el caso de la periodista Verónica Jiménez Hernández, corresponsal en Hidalgo del periódico “Reforma”, quien públicamente ha denunciado hostigamiento en su contra por parte de funcionarios y autoridades gubernamentales

La periodista con 15 años de experiencia en medios nacionales y locales, concedió una entrevista al respecto a la Agencia Informativa “Comunicación e Información de la Mujer” (CIMAC), en la cual explicó que desde hace seis años ha sido víctima de actos intimidatorios, acoso y estigmatización por parte de funcionarios del gobierno de esa entidad.

Señaló que durante las campañas electorales de 2009 para gobernador de Hidalgo, mantuvo “una tensa relación laboral” con el entonces candidato por el Partido de la Revolucionario Institucional, José Francisco Olvera Ruiz.

Jiménez Hernández declaró a CIMAC que en junio de 2010, funcionarios públicos y partidarios de Olvera descalificaron su trabajo al señalar que éste era en favor de la entonces candidata a gobernadora Xóchitl Gálvez, lo cual incrementó los obstáculos para realizar su trabajo porque se le negó información y entrevistas.

Luego de una serie de actos intimidatorios, en este 2011 comenzó a circular por correo electrónico un video en el que se muestra la imagen de una mujer desnuda que presuntamente es Verónica, sin embargo ella aclaró que todo es un montaje ya que se utilizaron imágenes de su rostro. El video donde también se mencionan sus datos personales, fue utilizado para sacar fotografías que fueron distribuidas en el edificio del gobierno de Hidalgo.

Si Verónica fuera hombre, los responsables de este denigrante acto le habrían cerrado las puertas de los medios locales, o la habrían “boletinado” para que nadie le diera información, ni trabajo. Pero Verónica es mujer, así que la violencia en su contra se centra en la denigración por cuerpo, como ocurre en todos los casos de violencia por género.

A ningún reportero incómodo le habrían realizado un fotomontaje con contenido sexual, porque eso lo hubiera hecho más popular, le habría dado poder y el resultado hubiera sido a la inversa, pero como se trata de una mujer a la que no se le puede golpear por su trabajo, dado que su desempeño periodístico es de alta calidad, entonces hay que estigmatizarla precisamente por eso, por ser mujer en un contexto machista.

Si este caso de violencia por género y por ejercicio periodístico contra Verónica Jiménez no se aclara pronto, dejará una muy tensa relación entre periodistas y autoridades.

taniamezcor@hotmail.com

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