Violencia contra pueblos indígenas

por Pablo Vargas González / DESDE ABAJO

¡Felicidades a Plaza Juárez en el sexto aniversario¡

Ahora fue la comunidad del Tephé, en el municipio de Ixmiquilpan, donde se enfilaron las fuerzas del orden para propiciar abusos y excesos tanto para las garantías individuales como los derechos colectivos que gozan los pueblos en las regiones indígenas. Ahora fue la Policía Federal la que intervino con un “operativo” nuevamente para causar temor en las comunidades del Valle del Mezquital.

Al parecer los mecanismos para proporcionar seguridad y garantizar la paz social de las regiones hidalguenses se encuentra con severas dificultades puesto que se “busca tapar un palmito” pero se desprotegen muchos otros. Y este es el caso, pues el ciudadano común ha presenciado que en todo el país, el sumergir a todos los mexicanos a una “guerra contra la delincuencia”, no ha sido lo mejor y por el contrario se dan resultados nefastos y con consecuencias no previstas sobre todo en generar un clima de temor y desazón con los cuentas que se han dado hasta la fecha.

A raíz de que la Policía Federal, el pasado martes 8 de febrero detuvo por considerar sospecho, tal vez por ser joven, a Usiel Montoya quién manejaba una camioneta de origen extranjero, como hay cientos de autos en la región, se lo llevaron sin orden de aprehensión a las oficinas regionales de Ixmiquilpan. Este hecho se dio a conocer rápidamente entre los miembros de la comunidad que y se movilizaron para demandar su liberación.

Los miembros de la comunidad de El Tephé se apersonaron en la delegación de la PFP pero al llegar se encontraron que ya lo habían trasladado al Ministerio Público Federal ubicado en Tula de Allende, sin tener la oportunidad de que sus familiares pudieran mostrar los documentos del vehículo. Esto inconformó a los pobladores y discutieron con los guardias de la Policía y empezaron a reñir y lanzar golpes, incluso, con gran riesgo los agentes lanzaron disparos al suelo.

Esto enardeció aun más a los cuarenta campesinos. Por lo que detuvieron a dos policías federales con todo y sus armas largas (dos pistolas y dos fusiles) y los condujeron a la comunidad. No paso ni una hora cuando empezó un súper operativo, de “tierra y aire” alrededor de El Tephé y comunidades adyacentes. Se estableció un sitio en las entras al municipio de Ixmiquilpan con tres retenes entre las comunidades de Dios Padre y el Tephé, y otro en la desviación a Progreso, y un helicóptero sobrevoló las comunidades.

Se dice que hubo una movilización policiaca de cerca de 500 elementos, entre ellos un batallón del ejército. Llegaron a la zona camionetas, patrullas camiones blindados, un autobús, además de un helicóptero. Momentos de zozobra y miedo se vivieron en las localidades del Valle del Mezquital. Toda la movilización creció hasta la noche. Por antecedentes de otros casos se temía que entraran y reprimieran a los integrantes de la comunidad escudándose en las sombras de la noche.

Afortunadamente los comuneros entregaron a los dos policías federales y paralelamente se entregó al Joven Usiel Montoya, quién siempre si comprobó la posesión legal de su vehículo.

Esto deja mucho que desear puesto hubo momentos en que pudo hacerse quebrado el orden e irrumpido nuevamente la represión y la violencia, todo por no seguir los procedimientos de detención y no respetando los derechos humanos y colectivos de los pueblos indígenas.

Que alguien informe que ya existe una ley de derechos de los pueblos indígenas en Hidalgo, aprobado por el Congreso Local. A nadie conviene romper el orden y la tranquilidad social puesto que no se puede “echar gasolina al fuego”. Respetar los derechos humanos por parte de las agencias policiacas es una parte sustancial del Estado de Derecho.

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