E.U. ha invertido cerca de 500 mdd en radiotransmisiones de propaganda contra Cuba

El gobierno de EE.UU. ha invertido cerca de quinientos millones de dólares en la Oficina de Radiotransmisiones para Cuba (OCB) en Miami. Con un presupuesto anual de cerca de $35 millones, la OCB y BBG ponen en sus nóminas a periodistas locales para transmitir el mismo mensaje dentro y fuera de los Estados Unidos, acerca de temas relacionados con Cuba.

por Gloria La Riva

Radio Martí, radiodifusora pagada por E.U. para atacar al Gobierno de Cuba. Foto: Estilo Radio

La Habana, Cuba (Reporteros por contrato).- En 1998, cinco hombres cubanos fueron arrestados por el gobierno de EEUU, y juzgados en Miami acusados de conspirar para cometer espionaje en los Estados Unidos.

La misión de estos cinco hombres era detener el terrorismo, manteniendo bajo observación a los extremistas de ultraderecha en Miami, con el fin de prevenir sus violentos ataques contra Cuba. “Los Cinco Cubanos”, como se les conoce actualmente, fueron condenados después de que la jueza les negara repetidamente el cambio de la sede del juicio a un lugar fuera de Miami. El gobierno de EE.UU. insistió en que fueran juzgados en Miami.

Lo que los Cinco Cubanos y sus abogados no supieron durante el juicio, fue que el gobierno de EE.UU., a través de su agencia de propaganda oficial, el Buró de Radiotransmisiones del Gobierno (BBG), les estaba pagando en secreto a prominentes periodistas de Miami, que, al mismo tiempo que el gobierno hacía su acusación, saturaban los medios de Miami con reportes que eran altamente provocativos y perjudiciales para los Cinco Cubanos.

La presencia de periodistas de Miami en las nóminas de pago del gobierno de EE.UU., quienes pretendían reportar como si se tratara de prensa “independiente”, va a lo más intrínseco en la injusta condena de los Cinco, quienes no solo fueron víctimas de una acusación por causas políticas, sino también de la operación de propaganda realizada por el gobierno.

Lawrence Wilkerson, jefe del equipo de Colin Powell cuando era Secretario de Estado, de 2001 a 2005, comentó que no era posible que los Cinco Cubanos tuvieran un juicio justo en Miami:

Cuando el caso llegó al tribunal, un cambio de sede estaba justificado y fue solicitado, debido a que ninguna corte de Miami iba a ofrecerle un juicio justo a los Cinco, ya que la ciudad, en gran parte, está en manos de algunos de los mismos cubano-americanos y sus partidarios, que supuestamente han perpetrado estas atrocidades contra el pueblo cubano y están preparados para invadir la isla. Pero la moción del cambio de la sede fue rechazada. Y los Cinco, desde luego, fueron condenados.

Wilkerson ha exigido la liberación de los Cinco Cubanos.

Así como también lo ha hecho el ex- presidente de EE.UU., Jimmy Carter, quien afirmó:

Creo que no hay razón para mantener a los Cinco Cubanos en prisión, existen dudas en las cortes de EE.UU. e incluso entre las organizaciones de derechos humanos en el mundo. Ahora, ellos han estado en prisión 12 años, y espero que en un futuro cercano sean puestos en libertad para retornar a sus hogares.

Profundizando para llegar a la verdad

El esfuerzo realizado durante varios años por el Comité Nacional para la Libertad de los Cinco Cubanos, la organización legal de derechos civiles Sociedad para la Fundación de la Justicia Civil y, más recientemente, por el periódico Liberation (Liberación), puesto al descubierto miles de páginas de materiales, que no se habían hecho públicos antes, y son exponentes de esta operación gubernamental.

Más de 2 200 páginas de contratos entre periodistas de Miami y de Radio y TV Martí—hechas públicas hasta ahora por el periódico Liberation, a través de una petición de la Ley de Libertad de Información (FOIA)- muestran la falacia de la existencia de una prensa independiente en Miami.

Este es el primero de una serie de artículos acerca de estas nuevas revelaciones.

El BBG y su Oficina de Radiotransmisiones para Cuba, han operado Radio Martí desde 1985, y TV Martí desde 1990. Ambas realizan transmisiones dirigidas hacia Cuba con la intención de desestabilizar el gobierno. También transmiten directamente a Miami.

La Ley Smith-Mundt de 1948, que regula la “diplomacia pública” de EE.UU. en el extranjero, como la Voz de las Américas, Radio Europa Libre, Radio y TV Martí, etc., prohíbe al gobierno de EE.UU. financiar actividades para ejercer influencia y hacer propaganda dirigida a la opinión pública local, ver 22 U.S.C. § 1461.

El gobierno de EE.UU. ha invertido cerca de quinientos millones de dólares en la Oficina de Radiotransmisiones para Cuba (OCB) en Miami. Con un presupuesto anual de cerca de $35 millones, la OCB y BBG ponen en sus nóminas a periodistas locales para transmitir el mismo mensaje dentro y fuera de los Estados Unidos, acerca de temas relacionados con Cuba, violando de hecho la ley contra la diseminación de propaganda de EE.UU. dentro del propio país.

Los documentos de fecha más temprana obtenidos de BBG hasta ahora, datan del 1ro. de noviembre de 1999. A pesar de que la petición FOIA, solicitando información acerca de los periodistas, es anterior a la fecha del derribo de los aviones en 1996—que también abarca la fecha del arresto de los Cinco en 1998—BBG se ha negado hasta el presente a acceder a esta solicitud, alegando que esos contratos y otros documentos han sido destruidos.

Estos contratos evidencian el pago del gobierno de EE.UU. a periodistas en Miami, cuyos reportes constituían un esfuerzo sostenido por crear una atmósfera de histeria y parcialidad contra Cuba y los Cinco Cubanos. Tres de los Cinco Cubanos—Gerardo Hernández, Antonio Guerrero y Ramón Labañino – han presentado recursos de habeas corpus argumentando que sus derechos constitucionales a tener un debido proceso fueron escandalosamente socavados por la operación de los medios de difusión del gobierno en Miami y los pagos a los reporteros de Miami.

Los reportes de estos periodistas y sus contratos con el gobierno, demuestran una estrecha asociación entre Washington y los reporteros del ala derecha del exilio cubano. Prominentes periodistas que publican, como quien produce salchichas, tendenciosos temas en contra de Cuba en los medios de Miami, son generosamente recompensados con contratos de BBG.

Con sus sedes en Miami, Radio y TV Martí son las únicas estaciones de propaganda de EE.UU. que operan fuera del área de Washington, D.C. Trasladadas a Miami en 1997, ambas fueron capaces de reclutar una cuadrilla de virulentos reporteros contrarios a Cuba.

Estos contratados por el gobierno de EE.UU. también sirvieron como invitados, presentadores, escritores y comentaristas habituales, de programas como “Actualidad Mundial” (World Update), “Mesa Redonda” (Roundtable) y otros noticiarios diarios. En otras palabras, ellos dirigían y le daban forma al mensaje. A la vez que eran empleados del gobierno de EE.UU., estos periodistas también se mantenían como reporteros independientes cubriendo las relaciones entre Cuba y EE.UU. en otros medios.

Tal es el caso de Pablo Alfonso y Ariel Remos.

Los reporteros condenan a los Cinco antes del juicio.

Pablo Alfonso fue reportero de El Nuevo Herald por largo tiempo. Los contratos revelados por el periódico Liberation, a través de FOIA, muestran que Alfonso recibió pagos de BBG por $40 450.00 durante el proceso de acusación de los Cinco Cubanos, en el periodo del 2 de noviembre de 1999 al 14 de febrero de 2001. Le pagaron en total, hasta el 22 de agosto de 2007, $252 325.00.

Ariel Remos es un viejo reportero y comentarista del Diario Las Américas. Remos recibió pagos de BBG por $10 400.00, durante el proceso de acusación de los Cinco—en el mismo tiempo aproximadamente que Alfonso –del 1ro. de noviembre de 1999 al 9 de febrero de 2001. En total recibió como pago $24 350.00 hasta el 20 de noviembre de 2006.

Durante el proceso de acusación de los Cinco, ambos, Alfonso y Remos, escribieron explosivos artículos, que aparecieron publicados en los medios de Miami, acusando al gobierno de Cuba de asesinato.

Hermanos al Rescate habían enviado repetidamente aviones para invadir el espacio aéreo cubano en 1995 y a principios de 1996, haciendo vuelos rasantes sobre los edificios de La Habana y lanzando miles de volantes sobre la ciudad. Cuando BTTR hizo públicamente el anuncio de que volarían una vez más sobre el territorio cubano el 24 de febrero, Cuba advirtió que se tomarían acciones directas si los aviones los invadían nuevamente. Cuando los aviones atravesaron el espacio aéreo cubano, fueron derribados.

La histeria y la demanda de venganza invadieron prácticamente los medios de Miami en los días que siguieron al derribo de los aviones.

A pesar de haber estado en Miami, no en Cuba, y no haber participado en forma alguna en las acciones de Cuba para defender su territorio, Hernández fue convertido en un chivo expiatorio. Siete meses después de que los Cinco fueron arrestados, Hernández fue acusado de conspirar para cometer asesinato.

A pesar de que la jueza Joan Lenard alegó más adelante, en el juicio, que el jurado no estaba aislado, pero sí suficientemente protegido de los medios de difusión, porque tenía sus instrucciones de no oír las noticias durante el juicio, la comunidad de Miami ya había sido inundada por una cobertura dirigida a inflamar los ánimos acerca del derribo de los aviones, un año antes de que el jurado fuera seleccionado.

Alfonso y Remos estuvieron repicando constantemente para condenar a Fidel Castro por el derribo de los aviones, y entrevistaron a otros que demandaron su arresto por “asesino.” Sus artículos llamaban a la exaltación y eran sensacionalistas.

En 1999, mientras estaba bajo contrato del gobierno de EE.UU., Remos entrevistó a Ralph Fernández, abogado de Tampa, representante legal de José Basulto, presidente de Hermanos al Rescate.

El artículo de Remos, fechado el 28 de noviembre de 1999, plantea:

… [E]n el caso de EE.UU. vs. Gerardo Hernández, en el cual Caroline Heck-Miler ha estado fungiendo como fiscal y en el que la cadena de mando y la causa de la muerte de cuatro miembros de Hermanos al Rescate – tres de ellos ciudadanos de EE.UU. y uno residente – supuestamente se inicia en Fidel Castro.

Castro, por lo tanto, en el caso de referencia, está acusado de asesinato y bajo investigación por asesinato; y si él pone un pie en el territorio de los Estados Unidos puede ser arrestado y enviado ante la justicia de este país. Esta es la opinión del abogado Fernández, y así lo declaró al DIARIO LAS AMERICAS.

El daño creado por la asociación entre el gobierno y sus periodistas pagados se reforzó durante el juicio.

El juicio comenzó en noviembre de 2000 y concluyó en junio de 2001.

A los tres meses de iniciado el juicio apareció un artículo de Ariel Remos en el Diario las Américas (Feb. 27, 2001), bajo el siguiente título: “Jeane Kirkpatrick le pide a Ashcroft acusar a los agentes cubanos de terrorismo internacional.” El artículo revela una carta al fiscal general de la nueva administración Bush, John Ashcroft, escrita por Kirkpatrick, la embajadora neo-conservadora de EE.UU. en Naciones Unidas durante la administración Reagan.

El artículo destaca el reclamo hecho en la carta a Ashcroft de que “en el juicio que se va a celebrar a los cinco agentes cubanos en Florida, ha salido adelante la evidencia de que los asesinatos (de los pilotos de Hermanos al Rescate) fueron premeditados,” así como también la queja de que “las más altas autoridades que aprobaron esta acción de terrorismo de estado, no han sido aún acusadas.”

En su apariencia, el “acuerdo” entre el gobierno y los periodistas que estaban cubriendo a Cuba y la acusación de los Cinco Cubanos impacta claramente – o, mejor dicho, niega – la posibilidad de un juicio justo en Miami. Pero el gobierno en su “Respuesta en Oposición”, del 25 de abril de 2011, a una moción presentada por Gerardo Hernández, que apela su sentencia de doble cadena perpetua, plantea una simple defensa del tipo “nunca me podrás atrapar”.

La reciente respuesta del gobierno presentada por los abogados del Departamento de Justicia de la administración Obama, argumenta que los artículos escritos por los periodistas pagados por el gobierno no podían haber tenido impacto alguno debido a que A) fueron publicados antes de que comenzara el juicio; o B) fueron publicados después de que comenzó el juicio y el jurado estaba conformado y advertido por la jueza en cuanto a no ser influenciado por los medios.

Por lo tanto, la cobertura hostil e inflamatoria de los medios nunca pudo ser perjudicial para los acusados. Según el gobierno, sus millones de dólares bombeados a los medios llamados “independientes” en Miami no tiene ninguna importancia o es incorrecta.

Sin embargo, los fiscales de EE.UU. sabían que las instrucciones de la jueza eran insuficientes para proteger el proceso del juicio de la influencia indebida de los medios, como se demostró por la moción del gobierno presentada por la fiscal Caroline Heck-Miller en diciembre de 2000, solicitando una orden de silencio para prohibirle a la prensa citar a los testigos potenciales – sin importar que estos testigos ayudarían a la defensa.

La moción fue presentada después que un testigo potencial, Richard Nuccio, había expresado su disgusto al conocer que el FBI fue advertido, antes del derribo de los aviones, de que esto podría ocurrir.

En la moción del gobierno se planteó: “…el jurado en este tribunal ha sido estrictamente instruido de no leer los reportes de la prensa acerca del caso, y no hay razón para creer que ellos no hayan considerado sus instrucciones. Sin embargo, el comentario desenfrenado por personas que están designadas como testigos en este asunto, contrariamente a las claras directivas de la Corte, plantea riesgos al proceso que ninguna de las partes habrían de soportar.” (Énfasis añadido)

El gobierno sabía y admitió que los medios podían influenciar al jurado. Y continuó pagando a los reporteros que estaban haciendo precisamente eso. Continuó acusando simultáneamente a los Cinco Cubanos en Miami, en medio de la histeria contra Cuba generada por la prensa, a la que financiaba generosamente.

Creando un clima de histeria

Algunos de los periodistas que aparecen en las nóminas del gobierno, como las de 1999, que están entre los documentos de más temprana fecha revelados por la petición FOIA, estaban escribiendo artículos perjudiciales acerca de los Cinco inmediatamente después de su arresto.

La cobertura fue más allá del reporte de noticias corrientes acerca del hecho público de última hora de los arrestos , con el fin de crear el espectro de una supuesta amenaza que los acusados recién detenidos y Cuba deparaban para los Estados Unidos.

El 16 de septiembre de 1998, cuatro días después del arresto de los Cinco, Pablo Alfonso publicó una acusación sin fundamento y altamente inflamatoria, acerca del enlace de Cuba y sus agentes con el terrorismo. La misma apareció en El Nuevo Herald, con el título “Posible Alianza con el Terrorismo.”

Según evidencian los documentos revelados por el Comité Nacional, Alfonso recibió cerca de $250 000.00, mediante contratos de BBG, entre 1999 y 2007.

Alfonso escribe: “La sorprendente ofensiva contra la supuesta red de espías cubanos en Miami, puede ser una acción dirigida a prevenir una posible colaboración entre el gobierno cubano y los países involucrados en acciones terroristas contra los Estados Unidos, según expertos militares y en inteligencia, quienes así lo expresaron a El Nuevo Herald.”

En su artículo, Alfonso cita a Orestes Lorenzo, un ex-mayor de la Fuerza Aérea cubana, quien desertó a los Estados Unidos en 1991:

“Es ridículo asumir que el ejército cubano pueda ser algo serio para el poderoso ejército de EE.UU.”, señaló Lorenzo. “De todas maneras, si nosotros pensamos en términos de servicios a los grupos terroristas de naciones como Libia, Irán u otras semejantes, las cosas cambian.”

Lorenzo dijo que no está sorprendido de que el régimen de Fidel Castro esté “prestando o vendiendo sus servicios de inteligencia” a grupos terroristas islámicos, o a naciones poderosas interesadas en llevar a cabo actos terroristas en el territorio de EE.UU.

El infundamentado artículo de Alfonso finaliza convirtiendo en un hecho la especulación del vínculo de Cuba con los grupos terroristas “islámicos”.

Este tipo de reportes contribuyó al contexto y al clima político que enfrentaron los Cinco Cubanos a continuación de su arresto y durante todo el tiempo de su juicio, durante las deliberaciones del jurado, y por último la sentencia. Cuba fue reflejada por los medios de Miami como una entidad terrorista, incluyendo los exaltados reportes de los periodistas opuestos a Castro, quienes recibieron cientos de miles de dólares del gobierno de EE.UU. en el mismo periodo que el gobierno estaba acusando a los Cinco Cubanos en Miami.

Wilfredo Cancio Isla, según los contratos publicados por el periódico Liberation, recibió $4 725.00 desde el 30 de septiembre de 2000, al 3 de diciembre de 2001- fechas incluidas en el periodo del proceso de acusación de los Cinco. Su contrato P109-1036 con Radio Martí lo comprometía a un “debate” de participación semanalmente en la estación hasta el 30 de septiembre de 2001. En total le pagaron $21 800.00 hasta el 20 de noviembre de 2006.

Durante este mismo periodo, Cancio publicó en El Nuevo Herald acusaciones no fundamentadas del gobierno que al jurado no le era permitido oír en la sala de la corte. Pero estas acusaciones aparecerían en la prensa para que todos las leyeran, incluyendo el jurado, que no estaba aislado.

El 4 de junio de 2001, el día que el jurado iba a comenzar las deliberaciones, apareció un artículo de Cancio en El Nuevo Herald con el siguiente encabezamiento: “Cuba usó alucinógenos para entrenar a sus espías.”

Este inflamatorio artículo—supuestamente basado en información procedente de un anónimo “Un espía cubano desertor”—afirmó que Cuba les suministró LSD y otros alucinógenos para “modificar el comportamiento” para objetivos de “inteligencia y contrainteligencia.”

El supuesto ex-espía desertor “anónimo”, quien usaba dos seudónimos, Alex y José, vincula convenientemente la acusación de la droga con los Cinco Cubanos. Cancio escribe:

Cuba experimentó con técnicas de hipnosis y alucinógenos para “modificar el comportamiento” de numerosos agentes, que fueron enviados al extranjero … «Entre estos alucinógenos estaban el psilocybin y el LSD. …» [como describió mediante su fuente, Alex]

‘Yo puedo asegurarte que Wasp Network (descubierta en septiembre de 1998) es solo una parte del trabajo de espionaje que fue concebido para infiltrarse en los Estados Unidos a largo plazo,’ dijo Alex, quien ahora vive al Sur de la Florida. (Wasp Network es una referencia a los Cinco Cubanos.)

Está claro que los Cinco Cubanos son prisioneros políticos, que fueron víctimas de la despiadada propaganda en contra de Cuba generada por sus propios acusadores, el gobierno de EE.UU.

El sitio Web Reporters for Hire (Reporteros por contrato) publicará próximamente otros artículos y documentos adicionales que han salido a la luz, obtenidos de BBG, que exponen esta operación de propaganda ilegal del gobierno y la manipulación del sistema de justicia.

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