Falla la SCJN en contra de Alfredo Rivera

Esta decisión deja entrever “la incompetencia de los jueces o bien, que pudieron haber sido sensibles a una medida de presión política, a un juego de intimidación por parte de abogados”, dijo Alfredo Rivera Flores, autor de “La Sosa Nostra, porrismo y gobierno coludidos en Hidalgo”, al puntualizar que su obra  muestra » la realidad de dos décadas de violencia extrema, de porros que se apoderaron de la UAEH».

por Susana Ruano

Alfredo Rivera Flores. Foto: periodistascontraelcrimen.blogspot.com

Pachuca, Hidalgo (Vía libre).- Indignación y molestia por este atentado contra la libertad de expresión, es la respuesta del escritor Alfredo Rivera Flores, tras el fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), emitido ayer, que le niega el amparo sobre la demanda que interpuso en su contra Gerardo Sosa Castelán, desde el 2004, por escribir el libro “La Sosa Nostra, gobierno y porrismo coludidos en Hidalgo”.

Tras un largo juicio de seis años nueve meses, y luego de ser condenado en primera y segunda instancia, Alfredo Rivera recurre a la SCJN, interponiendo un recurso de revisión para que por lo menos fuera juzgado con la ley vigente, que tiene parámetros claros respecto al pago pecuniario, pero le fue negado y será juzgado según el artículo 1916 del Código Civil, que dejó de ser vigente desde el 2006.

La Suprema Corte deja, de este modo, a discreción del juez que lo condenó en primera instancia, para que fije una sanción económica cuantiosa, monto que se definirá en unos meses, además de una publicación en un diario nacional, donde se retracte o disculpe por el hecho.

Esta decisión, dijo Rivera Flores, entrevistado vía telefónica, deja entrever “la incompetencia de los jueces o bien, que pudieron haber sido sensibles a una medida de presión política, a un juego de intimidación por parte de abogados”, dando como resultado una flagrante injusticia, porque está documentado que todo lo relatado en el libro fueron hechos reales, que les consta a muchos hidalguenses, plasmados además en la prensa local de la época.

Ser condenado por ello, dijo, es una circunstancia grave, porque refleja el poder político al que recurren los funcionarios, vía juicios largos y costosos, que se constituyen en una persecución judicial contra la libertad de prensa y en una forma de inhibir a los escritores jóvenes.

Me alarma en ese sentido social colectivo, agregó, pero en lo personal, “estaba consciente de los riesgos y yo asumo que quiero seguir siendo una persona actuante, crítica, que no se suma a las voluntades aborregadas. No estoy temeroso y no permitiré que nadie coarte mi libertad de expresión”.

Más aún, “corroboro que hice lo correcto, cuando veo el incondicional apoyo de todos los medios”, concluyó.

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