«Que cada quien se asuma como el perro que somos y hemos sido»

«Los Perros del Mundo” es el nuevo libro del maestro Tonatiuh Herrera Gutiérrez, académico y pensador de la cultura y las construcciones históricas, políticas y sociales del Estado de Hidalgo, México, en el que aborda el tránsito de la conformación etnológica y cultural de la ciudad de Pachuca, capital de esta entidad, cuna de mineros e indígenas nahuas y hñahñús, pero también de judíos, portugueses, metodistas, árabes y cristianos, que le hacen ser un sitio ”abierto”, “liberal como ningún otro en México.

Tonatiuh Herrera Gutiérrez durante la presentación de «Los perros del mundo». Foto: Especial

Pachuca, Hidalgo (DESDE ABAJO). ¿Qué se diría de Pachuca si, asomándose a su historia y vaivén antropológico, se supiera que es una de las ciudades más liberales de México? Esta es una cuestión que llama al leer “Los Perros del Mundo”, obra del maestro Tonatiuh Herrera Gutiérrez y que presentó el miércoles 18 pasado en la sede de la Fundación Arturo Herrera Cabañas.

Herrera Gutiérrez, académico y pensador de la cultura y las construcciones históricas, políticas y sociales del estado de Hidalgo, México, aborda en el libro el tránsito de la conformación etnológica y cultural de la ciudad de Pachuca, capital de esta entidad, cuna de mineros nahuas y hñahñús, pero también de judíos, portugueses, metodistas, árabes y cristianos, que le hacen ser un sitio ”abierto”, “liberal como ningún otro en México”.

Su obra (Gobierno del Estado de Hidalgo, 2010) se publicó en el marco de las actividades por el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana. Y en ella, Tonatiuh aporta datos trascendentes y poco conocidos, incluso, entre los prominentes historiadores locales, al desmenuzar el carácter liberal de esta ciudad, no como ideología de Estado, sino como noción popular de las cosas.

En ella escribe que Pachuca no cayó bajo la influencia de la devastadora religiosidad de la Nueva España, porque en este lugar siempre se privilegió el trabajo y no el rezo; de tal modo, es difícil recordar alguna otra capital en México que no cuente con la típica arquitectura del poder novohispano, donde la catedral se ubica justo frente al Palacio de Gobierno, y en medio de ambos, la plazuela asignado a la convivencia del pueblo.

En su conferencia de presentación, Tonatiuh explicó el tránsito de las religiones desde Zoroastro, Moisés, Mahoma y Cristo y su flujo migratorio desde Europa hasta México y su asentamiento en Pachuca, en una época donde la inquisición linchaba a judíos, árabes e indígenas por igual por las causa de la “unidad” –mote traído tan a colación por los Gobiernos de la actualidad-; es decir, la preservación de una “ideología de Estado”, en la cual el cristianismo se cubrió para acabar hasta con los propios conquistadores. Por eso la obra se llama “Los Perros del Mundo”, pues rememora la sátira fascista donde el cristiano le llama “perro” al judío, éste al musulmán, y éste, a su vez, a ambos, en medio de la construcción de los pueblos occidentales.

Así ocurrió con Pachuca; una ciudad liberal por historia y por la conformación de su pueblo. “Una ciudad abierta”, en palabras del propio Tonatiuh, una condición que ni sus alcaldes han podido socavar, aunque lo hayan intentado.

“Los perros del mundo” única en su tipo en esta tierra, da cuenta de uno de los historiadores y microhistoriadores más connotados de Hidalgo. Además de esta obra en edición, Tonatiuh es coautor del libro “Del origen al abandono”. Historia del primer plano de desarrollo de la Ciudad de Pachuca; ha paleografeado documentos del siglo XVI sobre la historia de Pachuca; colaboró en la creación de la antología sobre Economía Industrial para la Facultad de Economía de la UNAM y ha participado en la elaboración de Leyes y Reglamentos sobre el Patrimonio Cultural de la ciudad

Su investigación se basa en años de trabajo documental, actividad antropológica que le valió descubrir el primer mapa de Pachuca que data de principios del siglo XVI.

A la espera de la publicación del segundo volumen de esta investigación, la conferencia fue un llamado al respeto e inclusión de la diversidad cultural y étnica como punto máximo de las civilizaciones occidentales –“Que cada quien se asuma como el perro que somos y hemos sido”, en palabras del autor-, y que tienen en Pachuca, a uno de sus más nítidos ejemplos en Norteamérica.


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