Crónica a medio camino

por Yohandry Fontana / DESDE ABAJO

La Habana.- Lo he leído en Twitter: Rosa Báez, la Polilla Cubana, ha muerto.

Me arrepiento una y mil veces. Lo digo a golpe de teclas, casi con lágrimas en los ojos. Sé que ella, decenas de veces, preguntó a los amigos.

Su carácter, esa perspicacia que siempre la acompañó, no le permitían saber que existía un Yohandry sin rostro.

Me entrevistó vía correo electrónico, hace ya varios años, y nunca supo mi verdadera identidad, a pesar de que compartimos, codo a codo, en múltiples ocasiones.

Luego de saber hoy de su partida, me arrepiento de no haberle confirmado con una seña, con un papelito por debajo de la larga mesa con un siple “Yo soy el tipo”, o con cualquier cosa, sus sospechas de siempre.

¿Qué pasará ahora con sus blogs y sus listas de correos dedicadas por años a mostrar al mundo la injusticia cometida cotra los 5?

He revisado su blog, ayer, el día de su muerte…

-Esperen, me llaman por teléfono…

Me confirman que NO ha fallecido la Polilla Cubana, fue su mamá…

Llamo por teléfono a Rosa y me uno a su dolor, y del susto, le digo:

-¡Oye, yo soy el tipo!

Compartimos risas y abrazos en la distancia del dolor. Y respiro profundo.

Cuelgo el teléfono y me tomo un café, y sonrío: Twitter me ha jugado una mala pasada.

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