Elecciones: juego limpio y sin violencia

Ante hechos inconvenientes que opacan las campañas electorales en Hidalgo y crean un clima enrarecido donde se abre pauta a la violencia, es importante el convenio firmado por dos partidos políticos, pero dada la magnitud de acontecimientos insanos, es insuficiente y se requiere un esfuerzo mayor de partidos, organismos electorales y gobierno local para garantizar el voto libre y seguro sin violencia.

Con las nuevas fechas que reducen las campañas electorales, paulatinamente se fueron calentando y creciendo la intensidad de las campañas en búsqueda del triunfo en los 84 municipios, no hay día en que no se tenga noticia en que hay alguna confrontación verbal o activa entre candidatos y coaliciones.

Existen nuevas razones e incentivos para que el proceso electoral municipal sea de gran importancia. Tal vez el más importante es la ampliación del periodo de los y las alcaldes, que será de cuatro años y siete meses, “por única ocasión”, lo que resulta un gran aliciente para partidos y grupos políticos en pos de la lucha por el municipio, puesto que abre ciertas ambiciones para durar una proporción mayor en el cargo municipal.

Son desalentadoras las amplias denuncias periodísticas que ponen de manifiesto la guerra sin cuartel para imponerse a sus oponentes, el problema es que no hay una sólida presencia de la autoridad electoral y de los gobiernos locales para reducir y acotar las evidencias de campañas negras y guerra sucia en los municipios.

Con las estadísticas de los registros de candidatos y partidos se preveían no solo procesos políticos de gran intensidad sino también disputas reñidas a lo largo de la geografía estatal. Pero las condiciones están rebasando toda previsión y ya hay hechos que lamentar y otras, de amenazas hacia los contendientes que deben no solo investigarse de oficio sino una intervención clara y contundente de imparcialidad.

Es por ello, que la firma bilateral del “pacto de civilidad” entre el PRI y el PAN es un elemento que ayuda a aclarar el panorama, puesto que las agresiones estaban al orden del día.

Y sobre todo es de rescatar el llamamiento a sus integrantes: “resulta necesario exhortar a la militancia de ambas fuerzas políticas (PRI y PAN), que en la actualidad nos encontramos en franca competencia electoral; para que no se desborden las acciones en actos de intolerancia y violencia; así también exhortamos a que intereses ajenos en definitiva, se abstengan de incurrir en lamentables hechos; que sólo conducen a la polarización y animadversión de nuestra sociedad”.

Llama la atención de estas palabras y estas consideraciones, puesto que confirman que existen fuerzas internas en cada partido que se hacen responsables del tipo de acciones que se debieran evitar y que no sería necesario hacer un “pacto de Civilidad” de ninguna especie, con tan solo aplicar los estatutos y los principios de cada partido que dicen democráticos en el dicho pero en realidad es distinta.

Se esperan elecciones bastante cerradas, donde se puede ganar o perder por un solo voto, o por estrechos porcentajes, es aquí donde el acceso equitativo y legal a los recursos y prerrogativas es esencial. Cualquier trampa, compra de voto o presión a los votantes genera una inequidad que desvía los derechos y libertades ciudadanas y a la democracia.

Es aquí cuando las distintas dependencias del gobierno local deben de intervenir, así como el Instituto Electoral del Estado de Hidalgo, sin ningún pacto, deben de garantizar el ejercicio de derechos políticos y civiles, esa es su misión.

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