España: 75 años del inicio del golpe franquista

En medio de la peor crisis económica que se viva en la España contemporánea, se recuerda el 75 aniversario del inicio del “golpe de Estado” franquista, que suma no solo conflictos sociales sino un desgaste claro del sistema político español que ha sido cuestionado por los jóvenes con “el Movimiento de Los indignados 15M”, y que parece que la política ya no vive solo de la memoria sino que exige resultados y soluciones para la actualidad.

Para enfrentar una de las revoluciones cívicas del Siglo XX, la instauración de la Segunda República española (1931-1937) a través de las urnas y de manera pacífica los españoles pudieron proclamar la República como forma de organización del Estado en sustitución del sistema monárquico.

La instalación de la república significaba un aire fresco al nuevo siglo, al sacudirse las reminiscencias del personalismo y la concentración a ultranza del poder. Los nuevos principios elevaban la universalidad de los derechos civiles y la igualdad del hombre y la mujer. Los principios de igualdad de los españoles ante la Ley, al proclamar a España como «una república de trabajadores de toda clase» y de laicidad. El principio de elección y movilidad de todos los cargos públicos, incluido el Jefe del Estado.
Amplia declaración de derechos y libertades, entre ellos el voto de jóvenes y de mujeres.

En pleno auge del nazismo, alimentado por las hordas y masacres hitlerianas, y de las mentalidades anti liberales, España resultaba un obstáculo a las pretensiones imperiales de Hitler. Fue así que el 18 de julio de 1936 desde las Islas Canarias Francisco Franco inicia un golpe de estado, con el apoyo militar del eje Berlín, Roma Tokio, contra un régimen establecido, legal y popularmente legitimado.

Fruto de una conspiración cuidadosamente preparada, el golpe de Estado cercenó la experiencia democrática de la II República y desencadenó una cruenta guerra civil. Después vendrían casi cuarenta años de un cruel régimen que no terminó hasta la muerte del dictador.

Hace treinta y dos años que la Constitución y la llamada Transición española dieron por oficialmente liquidado aquel período, pero a pesar de eso sus ecos todavía no se han extinguido. No se han apagado las esperanzas de regeneración de la vida pública española que suscitó el régimen republicano. No han muerto los deseos de justicia social que llevaron a centenares de miles de mujeres y de hombres a luchar en el frente por la República.

A 75 años de la destrucción de la Segunda República las venas y la división siguen abiertas. A pesar de los gobiernos de izquierda principalmente encabezados por el PSOE no han podido resolver las contradicciones generadas por el conflicto ideológico. El caso es la fuerte respuesta de los jóvenes en las elecciones locales de 2011.

Surgido por condiciones económicas asfixiantes, en los últimos cuatro años, que deja cinco millones de desempleados en España, el Movimiento de los Indignados 15 de mayo (15M) de 2011 dio lugar a una amplia protesta de jóvenes, estudiantes y sindicatos obreros no solo contra la ineficiencia del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) sino contra el sistema bipartidista y el conjunto del sistema político.

La protesta se generalizó a las plazas públicas de casi todas las ciudades españolas. Coincidió con las inconformidades en Francia, Medio Oriente y Grecia. Curiosamente el oportunista Partido Popular, conservador, con estirpe monárquica, es el que aprovecha la inconformidad contra el sistema español y derrota a la izquierda en las elecciones del 22 de mayo, en medio de un gran abstencionismo.

En un mundo donde las “izquierdas” y derechas se juntan y abrigan similares proyectos de desarrollo solo queda la movilización y la estructuración de movimientos locales en el nivel regional para impulsar demandas de la gente sin voz, como la plataforma de jóvenes españoles “democracia real”. A 75 años de la dictadura franquista, el movimiento de Indignados es un refresco a la falta de soluciones y de gobernabilidad.

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