Dos cartas

Columna publicada por la escritora Guadalupe Loaeza en el diario Reforma, en donde expone su personal punto de vista sobre el «Abrazo del hotel Hilton», la declinación de Marcelo Ebrard y la postulación de Andrés Manuel López Obrador como candidato de las izquierdas a la Presidencia de México.

Guadalupe Loaeza
REFORMA

Querido Marcelo:

Te confieso que cuando me enteré de que no serías tú el candidato para las elecciones presidenciales de las izquierdas, me decepcioné. Pero después de leer con cuidado tus declaraciones me convencí de que tu actitud, además de generosa, resultaba muy inteligente, fue como una espléndida jugada de ajedrez, totalmente inesperada. No obstante, me queda clarísimo que no ha de haber sido una decisión fácil para ti. Sin embargo diste tu palabra de que respetarías los resultados de la encuesta y fuiste leal a lo que ofreciste, es decir, apoyar la unidad mediante la elección de un solo candidato. Como dijera tu esposa, Rosalinda Bueso, «Eso habla muy bien de un caballero» (sinembargo.mx). Por otro lado, no hay duda de que nuestro Distrito Federal te necesita, especialmente, de cara a los próximos comicios del 2012. Los priistas están convencidos no nada más de que ganarán la Presidencia, sino también la gubernatura del DF. Es cierto, aún tienes que hacer muchas cosas por esta ciudad tan compleja, diversa y al mismo tiempo, fascinante. Porque como bien dice Manuel Camacho (a él también habría que felicitarlo como parte de esta maravillosa jugada política, la cual seguramente ha puesto muy nerviosos a los del PAN y a los del PRI), tú eres uno de los mejores gobernadores del país, lo cual no hará más que contribuir a «la mejor propaganda que puede recibir la izquierda» durante tu gestión como jefe del Gobierno del Distrito Federal.

Toda la tarde de ayer, me dispuse a escuchar varios noticiarios, inútil decirte que en todas las estaciones habladas, la noticia era el «abrazo del hotel Hilton», entre tú y AMLO. Todos los conductores y analistas políticos invitados coincidían en la civilidad de los dos. «Fue una salida muy digna». «Ambos salieron muy airosos». «Por fin la izquierda aparece unida». «Fue una solución inteligente y muy pragmática». «Marcelo salió fortalecido, listo para las elecciones del 2018». Mientras más escuchaba las conclusiones de los politólogos, más optimista me sentía respecto a las posibilidades, cada vez más cercanas, de que este país podría ser un día gobernado por la izquierda. «¿Por qué no pensar para el 2012, en la eventualidad, de tener por fin, un Presidente y a un jefe de Gobierno de izquierda?», pensaba con una sonrisa en los labios en tanto escuchaba por la radio a los comentaristas opinar, de lo que todo el mundo está opinando en estos momentos, del candidato oficial de las izquierdas.

No me queda más que felicitarte y agradecerte por el ejemplo de madurez política, una lección de civismo que deberían de aprender muchos políticos y la nueva generación de ciudadanos que el año próximo votarán por primera vez. Muy cordialmente, GL.

Querido Andrés Manuel:

Siempre supuse que finalmente tú serías el candidato a la Presidencia de la izquierda. Sin embargo, y hablando con la verdad como a ti te gusta hacerlo, te confieso que en esta ocasión me inclinaba por Marcelo Ebrard. «De los dos, pienso que es el mejor, porque siempre ha apoyado a las mujeres, está por la despenalización del aborto, por el matrimonio de personas del mismo sexo, se preocupa por la ecología, no se queja constantemente de sus detractores, puede hablarle a los estudiantes, a los empresarios, a los intelectuales que no piensan como él, a los banqueros y a las clases medias. Porque en sus discursos, no es rijoso, porque entiende el mundo exterior y porque es mucho más incluyente», lo anterior se lo decía a todas las personas que me preguntaban insistentemente, por qué ya no apoyaba a AMLO. Mi distancia hacia tu candidatura, seguramente se debe también a mi muy mala experiencia como candidata para diputada para la Miguel Hidalgo -por el distrito 10- por el PRD, en las elecciones del 2009. Es cierto que entonces me apoyaste públicamente, lo cual te agradezco, pero, desafortunadamente, este apoyo, en ese distrito, resultó contraproducente. La polarización en esos momentos era terrible. Como le dijiste a Carmen Aristegui, ayer por la mañana, fuiste víctima de una guerra sucia como muy pocos políticos mexicanos han padecido. Todos esos falsos rumores me afectaron también a mí, no nada más entre los posibles electores de la Miguel Hidalgo, sino entre mis lectores de hace muchos años, que nunca entendieron por qué te apoyaba, sin considerar el hecho de que siempre he estado en la izquierda. De ahí que ahora me felicite por tener a un candidato de las izquierdas unidas, cuyo tono discursivo sin duda ha cambiado. Esencialmente es el mismo, pero dicho de otra manera. Como decía el general Cárdenas, «el tonito, el tonito es muy importante». Ayer, en la entrevista con Aristegui, me gustó que hablaras de los valores, de la ética: «la deshonestidad provoca desigualdad», dijiste varias veces. Me gustó que en esa entrevista te hubieras referido a la «cartilla moral» de Alfonso Reyes, y al pensamiento de José Martí y de Tolstoi. Ese tipo de conceptos morales que tienen que ver con la felicidad y la moral hacen mucho eco en mí, pero, lo más importante, me reconcilian con mi candidato. Por último, te felicito por tu espléndida estrategia política acordada con Marcelo, la cual no hará más que unir, por fin, a la izquierda mexicana.

Muy cordialmente, GL.

gloaeza@yahoo.com

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