10 de junio no se olvida

por Otilia G. Sánchez Castillo

El 10 de junio de 1971, día de la festividad de Corpus Christi, estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Instituto Politécnico Nacional (IPN) se dieron cita en el Casco de Santo Tomás para realizar una manifestación por las calles de la capital mexicana y exigirle al entonces presidente Luis Echeverría (1970-1976) una reforma universitaria, liberación de presos políticos y libertades democráticas para estudiantes y obreros. La manifestación, que en su inicio fue pacífica, terminó convertida en una masacre por la irrupción en ella del grupo paramilitar de «Los Halcones», que abrió fuego para reprimir a las y los estudiantes, lo que dejó decenas de muertos y medio centenar de heridos.

Es importante no olvidar esta masacre realizada por parte del estado mexicano formó parte de la guerra sucia, guerra que incluyó la desaparición forzada, el asesinato, la tortura, las golpizas, como prácticas generalizadas hacia los movimientos y organizaciones sociales, pero también hacia toda persona sospechosa de participar en la lucha, incluyendo a familiares de luchadores y activistas, que buscaban una verdadera democracia, en el marco de la libertad y justicia social.

Esta verdadera democracia con libertad y justicia social continúa siendo el anhelo del pueblo de México, ya que lamentablemente hemos venido viviendo por décadas en la simulación y el control mediático, que ha permitido el incremento de la pobreza, de la injusticia y de la violencia.

Por ello es tan importante el que hoy nuevamente las y los jóvenes se estén organizando, devolviendo la esperanza de que se pueda lograr un cambio democrático en nuestro país. Las y los jóvenes del movimiento “Yo soy 132” no sólo han evidenciado la manipulación mediática sino que también han exigido medios de comunicación veraces, y logrado abrir los canales de televisión de mayor audiencia para la transmisión del segundo debate presidencial el domingo pasado.

También otros sectores de la población se están aglutinando alrededor de este movimiento, no para cooptarlo como quisiera el gobierno, o para dar elementos para que se siga descalificando, deslegitimizando su organización y objetivos. Así en Pachuca se ha organizado la “Brigada de los 60’s” constituida por personas que vivieron el movimiento del 68, que han militado en la izquierda social y política, y que más allá de lo partidos políticos, reivindican las demandas del “Yo soy 132” para participar no sólo en la observación ciudadana del proceso electoral, sino en cuidar el voto directamente en las casillas electorales.

Hoy va a ser más difícil que quienes tienen el control del país puedan instrumentar impunemente otro fraude electoral como el de 1988 o como el más reciente, el del 2006, ya que hay cientos de miles de ojos atentos, informados y que informan a través de las redes sociales, que participan activamente y que no se dejan manipular.

Como bien expresaron en su “Manifiesto por nuestros mártires de 1971” el Consejo Político de Egresados Izquierdistas del Instituto Politécnico Nacional, “hoy es el tiempo de pasar de la reclama a un régimen de derecha de oídos sordos, a la construcción organizada de un gran movimiento popular nacional e incluyente que resuelva revocar el actual régimen, y construir un gobierno popular que nos permita resanar y construir un país más justo, libre y soberano, donde el que estudia tenga asegurado un trabajo, donde sus conocimientos resuelvan problemas en lo económico, tecnológico, político y social y beneficien a su pueblo con su servicio, y sea retribuido con justicia, y garantice un patrimonio y un porvenir para la siguiente generación de mexicanos, en un país donde cada quien pueda disfrutar realmente de los resultados de su duro trabajo, sin miedo a salir a las calles y sin miedo a ser uno más de las estadísticas fatales de este régimen”.

Lo ha reiterado Andrés Manuel López Obrador “Sólo el pueblo puede salvar al pueblo”, y lo estamos viendo.

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