Si hay fraude electoral, la ciudadanía ya no lo va a permitir, advierte líder del PT

A casi dos semanas de la elección presidencial, el dirigente nacional del Partido del Trabajo (PT), Alberto Anaya Gutérrez, asegura que los preparativos de un gran fraude electoral en contra de Andrés Manuel López Obrador avanzan de manera acelerada, conforme se registra una caída en las preferencias electorales de su principal contendiente, Enrique Peña Nieto.

 

Apunta que, de la mano del PRI, algunos sectores del PAN y de Nueva Alianza participarán intensamente en ese operativo, en cuyo contexto “se espera que en pocos días (Gabriel) Quadri decline en favor de Peña Nieto por instrucción de la maestra (Elba Esther Gordillo)”.

En entrevista con este diario, el también senador petista manifiesta que no será un fraude similar al de 2006. Sin embargo, “los operativos de compra de voto, de casillas, de credenciales, ya se empezaron a realizar en numerosos lugares del país”.

Comenta que a diferencia de hace seis años, cuando dejaron sin cubrir 30 por ciento de las casillas, en esta ocasión buscarán vigilar ciento por ciento. “Ya llevamos más de 90 por ciento, pero tenemos que cerrar filas (Morena, PT, PRD y Movimiento Ciudadano) para garantizar el triunfo contundente y legítimo de López Obrador”.

Anaya Gutiérrez destaca que los poderes fácticos no tendrán el mismo peso que en la pasada contienda presidencial, porque su apoyo está dividido. “En nuestro caso, Alfonso Romo y su agrupación Despierta México han llevado la conclusión a muchos empresarios y sectores de las élites del poder que no hay más salida para el país que la que ofrece López Obrador. Todo es diferente”.

Añade que “sectores del PAN y del PRI votarán por nosotros”, sin descontar el empuje que en esta coyuntura tiene el movimiento estudiantil #YoSoy132, cuyo surgimiento es producto “del hartazgo y de que no ve alternativas. Son nuestros indignados”, dice.

“En el priísmo no tienen miedo sino pánico. Hoy su refugio es el fraude electoral. El gran reto de López Obrador es cuidar la jornada, porque los votos para ganar ya los tiene”, y hace un llamado al PRI y al PAN “para que el proceso transite apegado a la ley”.

–¿Un llamado así será suficiente? –se le pregunta.

–Está claro que todo mundo conocemos sus prácticas por la historia o desempeño; estamos hablando desde 1928, cuando José Vasconcelos buscó la Presidencia de la República, hasta el caso de gubernaturas como la de San Luis Potosí, con Salvador Nava. Ese fantasma nos sigue a los mexicanos, es una cultura que no terminamos de desterrar e indudablemente los poderes fácticos han contribuido a consolidar estos fraudes.

–¿Cómo ve a los sectores que se opusieron en 2006 a López Obrador?

–Los poderes fácticos hoy se encuentran divididos por las consecuencias de las crisis recurrentes que el país vive de 1982 a la fecha: por la desilusión que por más de 70 años los gobiernos priístas dejaron sobre la oligarquía; por el fracaso rotundo de las dos administraciones panistas, que nos han metido en un estancamiento económico que sólo ha generado mayores desigualdades y más pobreza; por la descomposición social tan grave que ha llevado a que México sea un Estado fallido y en muchos lugares ya se encuentre gobernado por el crimen organizado, sumiendo a la nación en una crisis de inseguridad superior a la de la Revolución Mexicana.

–¿Quiere decir que personas que se prestaron a lo que ustedes llamaron fraude electoral no participarían ahora?

–Están divididos; sectores del PAN y del PRI van a votar con nosotros.

–¿Han entablado relación directa con ellos?

–Cada vez que va a sus actos (de campaña), Andrés Manuel dice que no tiene problemas con los panistas ni con los priístas, que también son gente del pueblo. Que hay problemas nada más con las cabezas, y de manera sistemática los está llamando a votar por su proyecto.

–¿Buscarán que los panistas les den el voto útil?

–Es pertinente hacer un llamado a los sectores conscientes del PAN y del propio PRI para que por el bien de México voten el primero de julio en favor de Andrés Manuel López Obrador; es la catástrofe nacional o él como alternativa para lograr la salvación de México.

–¿Cree que hay condiciones para que vuelva a prender lo que se conoce como guerra sucia?

–Los grupos que conforman los poderes fácticos hoy ya no están confundidos. Están claros que en 2006 se les engañó con el eslogan de que López Obrador era “un peligro para México”; él ha firmado por escrito sus compromisos en materia de política económica y les ha dado mucha confianza. Entre ellos, mantener estabilidad en las variables macroeconómicas, particularmente en el equilibrio fiscal, y su compromiso de no subir impuestos sino, por el contrario, disminuirlos derogando el impuesto empresarial a tasa única (IETU).

–¿Vislumbra usted un conflicto poselectoral?

–Si hay fraude electoral, la ciudadanía ya no lo va a permitir.

–¿Cuál es su medición del segundo debate?

–La gente le pidió mucho a López Obrador que no entrara en pleitos y que pusiera énfasis en su propuesta, y él atendió esa petición de los electores. Se manejó como un hombre de Estado, con propuestas de fondo y de largo aliento.

“En cambio, (Josefina) Vázquez Mota (PAN) demostró que está desesperada y tiene que jugar a golpear a todo el mundo; (Gabriel) Quadri (Panal) también tiene su visión de operar como palero del PRI; creo que cumplió bien su papel y, en el caso de Peña Nieto, cuidarse. Sabemos que su preocupación es cómo evitar su caída y tuvo un comportamiento dirigido a conseguir ese fin”.

LA JORNADA

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