Una entrevista inédita a Diana Bayardo

por Alejandro Ávila Huerta

Hace un año, Diana Bayardo se convirtió en la primera mujer trans en México en contender a una presidencia municipal, la de Tulancingo, primero como candidata suplente y luego propietaria. Entonces, Desde Abajo sostuvo con ella una charla que se mantuvo inédita debido a su renuncia por problemas con los partidos que sustentaban su candidatura: PT y Convergencia. Esta entrevista sirve ahora para revelar a una persona distinta de la que en estos momentos busca una diputación federal.

En sus pláticas y entrevistas recientes (como “Los sinsabores de la primera abanderada transgénero”, publicada en El Universal), ya como candidata por el PRD, Bayardo habla de cómo ha roto muchos tabús, recrea lo difícil que es ser transgénero en Tulancingo, detalla los ataques verbales y físicos que marcaron su vida, relata sus primeros acercamientos con la comunidad lésbico-gay y, a la menor provocación, se designa la primera candidata transgénero a diputada federal registrada con su nombre de mujer.

En junio del año pasado sus declaraciones eran un tanto diferentes: negaba haber vivido violencia homofóbica hasta antes de asumir la candidatura, también tener relación con gente LGBTTTI, pedía mantener al margen de su campaña su identidad de género y aceptaba su desconocimiento del tema así como su desinterés en hacerlo prioritario en sus propuestas. Ésta es la conversación:

¿De qué manera se logra la candidatura?

“Desde hace muchos años se me han acercado diversos partidos, pero yo consideraba que primero tenía que darle yo un aspecto más ciudadano y de ayuda social al perfil de Diana para poder participar en política. Siempre fue una inquietud. Entonces comencé en ayuda asistencial en diversos momentos, con ayuda jurídica. Estoy muy abocada al maltrato a la mujer con ayuda jurídica, psicológica y una escuela de oficios. Por eso, ahora que se me acerca el doctor Nájera para hacerme la propuesta, decidí también porque es una persona cercana a mí y creo en sus principios, es un hombre de familia, muy trabajador y creo que comparte y respeta el concepto de la sexualidad y diversidad de Diana. Por eso me hizo participar”.

Es relevante la postulación a nivel nacional y llama la atención que sea en un estado como Hidalgo, en un municipio como Tulancingo, reconocido por su conservadurismo.

“Yo creo que somos un municipio de doble moral; eso es lo que nos caracteriza, no tanto un conservadurismo. Porque yo tengo toda mi vida viviendo aquí y yo nunca vi ser menospreciada, yo nunca vi el asunto de una denostación hacia mi persona porque mi carrera se ha basado en el respeto, en el trabajo y ser frontal. Entonces, a partir de que entré en política, con el periódico Criterio, es donde yo he visto que tiene un sesgo muy en contra mía o que lo entiendo como muy a toma personal. Y bueno, la comunidad gay en Tulancingo es muy grande y muy abierta y la gente closetera más. Y yo quiero que quede muy claro que si a mí me van a juzgar por mi aspecto sexual y mi preferencia sexual, yo tengo mucho que criticarles a la clase política y a los cuatro políticos que encabezan los demás partidos que están contendiendo por la presidencia municipal de Tulancingo su ineptitud, su falta de sensibilidad hacia las necesidades del ciudadano de Tulancingo. Entonces, yo creo que la sexualidad queda aparte”.

¿Cuál es la situación en Tulancingo en cuanto a derechos humanos de la diversidad sexual?

“Dos de los candidatos que están ahorita, Alejandro Rosas por el PRD y Julio Soto por el PAN, cuando fueron funcionarios en la administración de Ricardo Bravo por el PRD, se opusieron rotundamente a la instalación de un antro de características gay llamado Ángel en el 2007, con todas las agresiones posibles, con toda la impertinencia que se trata hacia el caso y la verdad es que no han dejado que tengan como un espacio establecido, llegaron incluso a atacar a la gente con ametralladoras y pistolas, un cerco de seguridad muy bien implementado y muy agresivo, y ahora el candidato se exhibe en el primer evento de elección de reina gay hace quince días, es jurado y les patrocina hasta lonas, el candidato Julio Soto. Entonces es un doble discurso y una doble moral aquí. Entonces, ¿somos interesantes los ciudadanos sólo cuando es época de votaciones?”.

¿Tienes conocimiento de otros tipos de agresiones, crímenes de odio, exclusión de lugares públicos?

“Aquí hay una parte que yo quiero aclarar: yo no me he colgado de la bandera del arcoíris ni he hecho esta campaña en base a la bandera del arcoíris. Yo pertenezco a ese grupo; sin embargo, tengo acercamiento con muchos, pero no puedo decir y abanderar que yo he andado en el mundo gay de Tulancingo defendiendo los derechos humanos; la verdad es que no lo he hecho. Sé de algunas agresiones, sé de algún diseñador local, fue un crimen de odio que hasta ahora no se ha esclarecido a más de cinco años de haber sucedido, pero que yo concretamente haya defendido esas causas la verdad es que tengo que reconocer que no porque no tengo un acercamiento real a un grupo como tal gay. Se me acercan diversas organizaciones del mundo gay, se les abandera en su momento, me invitarán a eventos y voy, pero yo no dirijo ningún movimiento gay, yo dirijo el movimiento que es por el rescate ciudadano y estoy convocando a este pacto ciudadano para rescatar Tulancingo”.

¿Podría darse un acercamiento con la población LGBTTTI; hay alguna propuesta dirigida específicamente a este sector entre los planes que tienes?

“Sí. Entre los planes tenemos un centro de oficios y artes en donde nosotros vamos a estar muy comunicados en los temas gay, en donde vamos traer obras de teatro con ese contexto y estar muy comunicados también en la cuestión de la sexualidad responsable; todo lo que es no nada más del ambiente gay, es que no quiero ser específicamente para el ambiente gay. Voy a estar muy conectada a la cuestión del joven, voy a estar muy enfocada a la cuestión de la minusvalía, pero sobre todo, así, me vuelvo a declarar, es el maltrato a la mujer y, en segundo término, me inquieta mucho la pobreza alimentaria en la que viven muchos de mis paisanos, mientras pretenden nuestras autoridades hacer una presidencia de cien millones de pesos y endeudarnos más de veinte años; ahí sí, por primera vez, voy a sacar la espada y traigo la espada desenvainada de que no es justo establecer ese tipo de negociaciones oscuras que quizás es un secreto a voces que ahí van a hacer una serie de fraccionamientos que pertenecen a políticos que quieren elevar la plusvalía, pero que la eleven con su dinero de ellos, no con el dinero hacer calles y todo para tener una plusvalía real de sus fraccionamientos con el dinero del municipio”.

¿Qué opinas de la aprobación de legislaciones municipales y estatales a favor de los derechos de las personas LGBTTTI, como opción ante un gobierno federal ultraconservador y perdido en una violencia que dificulta, por ahora, su planteamiento nacional?

“Yo creo que estamos en un buen momento. Bueno, yo me dedico al manejo de la energía y astrológicamente están dadas las condiciones; fue otra de las cuestiones que yo por eso decidí, este año lo estamos viendo, o sea, las causas sociales, la gente ya estamos cansadas, estamos hartos, lo vemos en Medio Oriente, lo vemos en Grecia, lo vemos en España; o sea, esto no es un tema de Tulancingo que yo quiera abanderar y que me monte yo en el tren del cambio por una pose; o sea, esto es una energía que se está dando y yo creo que estamos en el camino de que seamos plurales y yo lo que pedí en todas mis circunstancias, entrevistas y presentaciones, la base de toda convivencia es el respeto. Entonces yo creo que estamos en un buen momento para que se den, estamos abriendo puertas, estamos diciendo aquí estamos, formamos parte de la sociedad y tenemos derechos como obligaciones, si pagamos impuestos, si pagamos servicios, pues también tenemos derechos y es el momento, ¿no?, porque los que están no lo han hecho, entonces vamos a ver si los ciudadanos comunes podemos hacer lo que ellos no han hecho por este país, por este estado y por este municipio”.

En caso de que no ganar la elección, ¿vamos a seguir viéndote involucrada en política, buscando alguna otra forma de llevar a cabo estas propuestas?

“Diana es un ser humano muy político. No lo sé, porque yo no estoy afiliada a ningún partido. Entonces no lo sé; no, por el aspecto político, porque entonces caería en lo que estoy criticando de la inequidad e ineptitud de esta clase política y de los cuatro candidatos que andan luchando por la presidencia, ajenos a nosotros; todos han sido exfuncionarios, primero fueron priistas, panistas y todos se han ido cambiando, tienen tres o cuatro camisetas en su haber, coleccionan partidos, ésa es su afición. Yo me veo más como una candidata ciudadana siempre y abogo, apelo a que tanto en el senado como en la cámara de diputados se apruebe esta circunstancia en la reforma política para que los ciudadanos tengamos el, pues como la facultad, la prioridad de poder llevar una plataforma ciudadana completamente. Yo me veo más en la ayuda asistencial, no tanto por el cargo público. Quieren denostar mucho que no soy política. Gracias a dios no soy política, porque si fuera política las características que veo de estos políticos de escuela es el poder por el poder, ¿verdad?, el servirse, el vivir del erario público, el beneficiar a su grupo político, el ultrajar la necesidad del ciudadano constantemente y menospreciar su dicho, la inseguridad que vivimos es terrible”.

Volviendo al junio actual y considerando lo anterior, que Diana Bayardo insista en nombrarse la primera candidata trans a diputada federal -lo cual es falso y ella lo sabe (1)- es preocupante, pues es la única persona LGBTTTI –eso sí es cierto- con la posibilidad de obtener un cargo en estas elecciones, y su actitud no evidencia un orgullo de pertenencia a la población de la diversidad sexual o un proceso de sensibilización al respecto, sino –a decir de la activista Gloria Davenport- un desconocimiento de la historia de la lucha por los derechos trans y un interés lucrativo con su identidad de género, ya que jamás se ha preocupado por las personas trans.

Por el contrario, Bayardo –quien también es reina de la comunidad Sens, un bar denunciado por su transfobia- tiene la costumbre de denostar a las mujeres trans que, a diferencia de ella, no han tenido las posibilidades económicas o legales para lograr el reconocimiento jurídico de su identidad de género (llamándolas por su nombre masculino y no el elegido o minimizando las candidaturas de las que no pudieron ser registradas como mujeres), lo que –desde la perspectiva de los derechos humanos- no debe importar en su reconocimiento social (y eso también debe saberlo ella, que en sus eventos habla de lo trans como una identidad y no un documento, y se refiere a sí misma en femenino aun si es en épocas en que no realizaba su cambio legal todavía).

Otra muestra de su poco sentido de comunidad (que no concuerda con su discurso actual): en tanto el PRD no apoyo su candidatura, se volvió férrea detractora del homófobo López Obrador, pero en cuanto se la concedieron, llamó a apoyarlo sin más, olvidando que el resto de las personas LGBTTTI (y ella también) sigue padeciendo la discriminación del político, quien planea hacer un concurso con los derechos humanos. Por si fuera poco, incluso su conocimiento de las leyes mexicanas es raquítico, pues propone leyes (como la Ley Nacional Antidiscriminación y Homofobia) ya existentes desde hace nueve años (la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación, que prohíbe la discriminación por preferencias sexuales). ¿Esa ignorancia y esa insensiblidad merece la población LGBTTTI mexicana de quien dice que trabajará por sus derechos?

Nota

(1) La activista muxe Amaranta Gómez fue la primera en conseguirlo en 2003, por el partido México Posible. También, aunque sin el reconocimiento de su identidad de género, en 2009, por el PSD, Gloria Davenport (quien declinó por la misma razón), Glenda Prado, Deborah Álvarez y el hombre trans Leks Díaz. Notas periodísticas con esta información se le hicieron llegar, vía Twitter, a Bayardo, quien prometió dedicarles su candidatura y reconocerse un eslabón más. No lo ha hecho.

 

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