La doble moral del “exilio” cubano

La temporada de huracanes va a ser fuerte este año en La Florida,  porque los billones de dólares de las campañas electorales en un año de elecciones presidenciales están removiendo el tradicional esquema de un partido y otro para destapar las siniestras raices de esta sociedad basada en la violencia, la voracidad y el crimen.

Mitt Romney saluda a sus seguidores de Miami. Foto: ElMundo.es

 

por Pedro González Munné  

La prensa comienza hoy el dia en Miami diciendo que la frutería donde el candidato presidencial Mitt Romney y su flamante vice Paul Ryan se presentaron ayer al sonido de la muy latina música country, pertenece a un narcotraficante convicto y confeso.

La prensa comienza hoy el dia en Miami diciendo que la frutería donde el candidato presidencial Mitt Romney y su flamante vice Paul Ryan se presentaron ayer al sonido de la muy latina música country, pertenece a un narcotraficante convicto y confeso.

Esto, en otro lugar, pudiera parecer una descomunal metida de pata de relaciones públicas y sentido común, pero no en Miami, donde hace apenas unas semanas un “ciudadano preocupado” pagó a un detective privado para investigar y denunciar las triquiñuelas con las boletas de votación “ausentes”, provocando un escándalo que llevó a la propia fiscal del condado, Katherine Fernández Rundle a recusarse de la investigación, por vinculaciones de su campanas electorales –actuales y pasadas- con grupos de “asesores” vinculados a esos manejos.

No es nada nuevo y si bien frecuente, pues hace apenas un año el propio alcalde de la ciudad de Coral Gables, aquí en el sur de la Florida, Jim Cason, quien fuera embajador de los EEUU en La Habana del 2002 al 2005, ganó las elecciones con un ex convicto federal al frente de su campaña, lo cual evidencia que en Miami, para resultar electo, se debe contratar a los delincuentes.

En esta finca con semáforos injertada en el estrecho espacio entre las playas rellenadas a golpes de camiones de arena y los pantanos, todo el mundo sabe el precio de un curul, pero el escándalo se destapa ahora, cuando un frustrado politico a quien derrotó la misma maquinaria que lo mantuvo en el poder durante decenas de años, comenzara estas denuncias tras bambalinas.

Denunciar estas cosas en Miami nos ha llevado a muchos periodistas no sólo a perder el trabajo, sino a ser declarados parias y ser censurados en este pueblo o terminar buscando trabajo a miles de quilómetros de aquí, porque este contubernio de anunciantes y mafiosos, confabulados para elegir a los más convenientes a sus intereses, constituye una mafia innegable, poderosa y sin escrúpulos.

La temporada de huracanes va a ser fuerte este año en La Florida, pero no precisamente por la naturaleza, sino porque los billones de dólares de las campañas electorales en un año de elecciones presidenciales están removiendo el tradicional esquema de un partido y otro para destapar las siniestras raices de esta sociedad basada en la violencia, la voracidad y el crimen.

Dios nos coja confesados con quienes triunfen por encima de los actuales, porque en definitiva, ninguno de ellos tiene otra ruta que nuestro desastre.

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