Hidalgo: Tipificar el feminicidio o enfrentar el juicio de la historia

Y aunque la puerta para tipificar el feminicidio y a la postre, emitir una Alerta de Género en Hidalgo no está cerrada, tal parece que al PRI-Congreso no le interesó hacerlo por el simple, burdo y neurótico temor a no perder posiciones en las elecciones a diputados locales de este 2013

Francisco Olvera, gobernador de Hidalgo ys u spoesa Guadalupe Romero. Foto: Agencias

 

por Alberto Buitre

La tipificación del feminicidio en Hidalgo implicaría para Francisco Olvera convertirse en el primer gobernador en la historia del país que reconoce y atiende con plena conciencia de Estado un contexto de violencia específico que pone en riesgo la vida de las mujeres que habitan la entidad que gobierna. A la par, sentaría sobre el marco jurídico local las bases para cumplir con uno de los objetivos del Milenio plasmados por la ONU para lograr desarrollo humano de primer mundo: que en un ningún territorio se mate o criminalice por cuestión de género.

Sin embargo, el Congreso del Estado bajo el pretexto encogido de que “No tipificaremos el feminicidio, porque en otras entidades no ha servido para nada”, no sólo le cerró la puerta en la cara a millones de hidalguenses para contar con un precedente de justicia que les salvara la vida, sino también se la cerraron al mismo gobernador Olvera quien, al menos en esta ocasión, les hicieron perder la oportunidad de plasmar su huella en la historia al lado de los Estados de México, Colima, Guanajuato, Guerrero, Morelos, San Luis Potosí, Tamaulipas, Veracruz y el Distrito Federal, únicas entidades en el país que han tipificado el feminicidio, según datos del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio.

Si Hidalgo tipificara el feminicidio, el Gobierno del Estado podría emitir la Altera de Género como base para que la Ley Estatal de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia permitiera el desglose de millones de recursos federales para la prevención, atención, sanción y erradicación de la “violencia feminicida”, frente a los nueve asesinatos de mujeres ocurridos en Tula y Pachuca en los últimos siete meses (tres de ellos, en enero).

Sin embargo, la detención de los presuntos responsables de estos crímenes no convence ni a los tulenses ni al movimiento de derechos humanos hidalguense que ve en la aprehensión de los supuestos culpables, más que la conclusión del problema, la desviación de las causas al mismo que no se encuentran en la maquinación de un aparente criminal, sino en todo un contexto cultural, social, económico y, sobre todo, institucional, cuyo carácter misógino ha permitido o alentado la violencia hacia las mujeres en Hidalgo, con su fin último: el feminicidio.

Ahí está Ciudad Juárez o Ecatepec como ejemplos de ciudades donde, presuntos culpables van y vienen de las presentaciones judiciales y boletines oficiales, pero los asesinatos de mujeres no concluyen, sino aumentan en diversificación de formas criminales que incluyen la corrupción política de autoridades que, no sólo omiten actuar en justicia de las víctimas, sino que forman parte activa de redes de secuestro, desaparición, asesinato y obstaculización de casos de feminicidios.

Y aunque la puerta para tipificar el feminicidio y a la postre, emitir una Alerta de Género en Hidalgo no está cerrada, tal parece que al PRI-Congreso no le interesó hacerlo por el simple, burdo y neurótico temor a no perder posiciones en las elecciones a diputados locales de este 2013. Quizá pensando que de aprobarlo le estarían jugando en mal electoralmente a su jefe político en el Ejecutivo estatal, cuando, con un poco de intelecto y tanto menos, con una pizca de sentido común, lo habrían proyectado como un mandatario sensible, un jefe de Estado como pocos en México. O más bien único; pues Francisco Olvera pudo (aún puede) convertirse en el primer gobernador en emitir acciones concretas para combatir la violencia institucional y social hacia las mujeres, y merecer el reconocimiento del movimiento de derechos humanos mexicano e internacional.

La buena noticia para él es que la historia no sabe de elecciones, y su juico, aún lo aguarda.

Twitter: @albertobuitre

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